Sandra Ramírez Pérez

Primer experimento

El primer paso fue la limpieza de la nave y posterior desinfección, desratización y desinsectación, pasos estos últimos que se repitieron en varias ocasiones, antes de introducir las perdices.

En total se construyeron 15 habitáculos, en 5 de ellos se utilizó la perdiz macho como adulto, en otros 5 la perdiz hembra y en los 5 restantes la gallina americana, con el fin de poder establecer cuál de ellas era mejor para las adopciones. En cada habitáculo estaba previsto, inicialmente, introducir 8 pollitos, asemejándolo a una banda familiar de campo, algo pequeña por las dimensiones de los habitáculos.

Foto 1: Vista parcial de la habitación donde se instalaron los habitáculos internos. Como se puede apreciar proporciona refugio frente al viento y temperaturas extremas y a la vez asegura una correcta aireación de la habitación y una cantidad adecuada de luz

La superficie de cada uno de estos parques debía ser lo suficientemente grande como para que no se estresaran los animales, pero a la vez lo suficientemente pequeña como para forzar el contacto, sobre todo los primeros días, entre el adulto y los pollitos. Finalmente nos decantamos por habitáculos de aproximadamente un metro cuadrado.

Para su construcción usamos pacas de paja, pues además de baratas, es, sin duda alguna, uno de los materiales que más calor puede proporcionar, siendo también bastante eficaz a la hora de absorber los restos de heces de las perdices durante su estancia allí y, por tanto, constituyendo una buena yacija.

El cerramiento por la parte superior se hizo con una malla plástica sujeta con piedras a las pacas de paja, para así facilitar el posterior manejo de los animales.

Para el aporte de agua y dado que no tenemos la oportunidad de estar allí todos los días, decidimos establecer una red de bebederos que se conectaron a un depósito principal de 70 litros mediante unas gomas que recorren todos los habitáculos, con derivaciones en cada uno de ellos. Como bebederos decidimos utilizar cazoletas de boya situadas a la altura del suelo.

AmpliarFoto 2: Posición del bidón de agua. Lógicamente ha de estar a más altura que las cazoletas de forma que el agua caiga por gravedad.

  AmpliarFoto 3: Detalle del tubo, la goma y las cazoletas de goma que se usaron para la instalación del circuito del agua.

De todas formas y ante la duda de que los pollitos fuesen capaces de beber los primeros días en estas cazoletas, se les puso también en cada habitáculo un bebedero de primera edad, aunque pudimos comprobar que desde prácticamente el tercer o cuarto día de vida se decantaban por la cazoleta.

AmpliarFoto 4: Detalle de una de las cazoletas dispuesta en uno de los habitáculos. El hecho de ponerlas sobre un trozo de corcho fue para garantizar la horizontalidad de la cazoleta de forma que estuviera garantizado el nivel adecuado de agua.

La comida de los pollitos se suministró en comederos de primera edad, mientras que a los adultos se les puso un pequeño comedero casero hecho con botellas de agua recortadas. Para los pollitos utilizamos pienso comercial de arranque para perdices con un 28,4% de proteína bruta, presentado en forma de migaja y para los adultos pienso de mantenimiento, con un 18 % de proteína bruta, al principio y progresivamente se sustituyó por trigo.

Como se comentó anteriormente, en primer lugar se introdujeron en estos habitáculos los adultos, con una semana de antelación con el fin de favorecer su adaptación al nuevo hábitat y de evitar el consiguiente estrés en el momento en que se introdujeran los pollitos. Conviene comentar que antes de introducirlas se les desparasitó externamente, sobre todo en el caso de las gallinas, lo que repetimos varias veces, con el fin de que los parásitos que tuvieran no pudieran afectar a los pollitos.

Foto 5: Vista general de uno de los habitáculos cuando se metieron las perdices adultas.

El día previsto para el nacimiento de los pollitos nos acercamos a las instalaciones que tiene Percofán en Granada con el fin de recoger los pollitos que nos cedieron gratuitamente para la elaboración del proyecto.

En principio estaba previsto llevarlos a los habitáculos el mismo día de la recogida (el de nacimiento), pero por problemas con el tiempo tuvimos que modificar los planes dejando este paso para el día siguiente por la mañana, cuando los pollitos contaban con algo menos de 24 horas de vida aún.

Cuando llegamos a la finca donde tenemos los habitáculos, nos encontramos el primer inconveniente, un día con muchísimo frío y tormenta (quién se iba a imaginar algo así casi a principios de Junio en Córdoba), algo nada aconsejable para los pollitos que necesitan, sobre todo en estos primeros días, altas temperaturas.

Si bien habíamos proyectado introducir 8 pollitos por habitáculo, vistas las circunstancias decidimos introducir cinco pollitos por habitáculo y volver a las dos horas para ver el comportamiento y la predisposición a la adopción en cada lote y en función de éste decidir si seguiríamos introduciéndole más pollos o no.

Las primeras conclusiones no tardaron en llegar:

Gallinas americanas: más que unas excelentes madres han resultado unas excelentes asesinas. En apenas cinco minutos tres de ellas mataron a picotazos a la totalidad de pollitos que les introdujimos, y las otras dos los ignoraron, muriendo supuestamente de frío.

Esto no hace sino confirmar que para que la gallina americana adopte necesita estar incubando los huevos; se puede optar por cambiar los huevos que hayan puesto por huevos de perdiz para que acaben de incubarlos, o bien se pueden cambiar los huevos que estaban incubando por pollitos recién nacidos de forma que piensen que son salidos de esos huevos. Sin embargo, introducirle pollitos sin estar incubando huevos es totalmente inviable.

Aunque sabíamos que seguramente ocurriría esto, no pudimos evitarlo, ya que para el posterior estudio estadístico necesitaríamos que todos los adultos se encontraran en igualdad de condiciones, no pudiendo estar unos incubando y otros no, pues esto supondría introducir un factor de variación. Por su parte, conseguir que las diez perdices adultas, sobre todo los machos, estuvieran incubando justo en el momento de la suelta de los pollitos es prácticamente imposible.

Perdices macho: de los cinco habitáculos en los que introdujimos perdiz macho como adulto nos encontramos que a las dos horas de la suelta, en dos de los lotes se había producido la adopción de los pollitos (aunque había alguno muerto, la mayoría ya estaban junto al macho echado). En los otros tres lotes no se produjo la adopción: uno de los machos mató a picotazos a los pollitos, otro se desentendió de ellos y éstos murieron de frío y en otro lote el macho se subió a una piedra que le habíamos puesto para reforzar la esquina y hasta que no se murieron los pollitos no bajó.

Perdices hembra: fueron sin duda las que mejor se comportaron, en cuatro de los cinco lotes se dio la adopción rápidamente y apenas a los 3 ó 4 minutos de haber soltado los pollitos ya estaban las perdices echadas y con los pollitos debajo. Una de ellas sin embargo no consiguió que sobreviviera ninguno y los encontramos todos muertos a las dos horas de haberlos soltado.

Foto 6: Una perdiz echada 5 minutos después de haberle echado los pollitos. Aunque no se aprecien bien, los pollitos están debajo de ella.

De todas formas, y a pesar de que esos fueron los resultados obtenidos, creemos que si las condiciones climáticas de ese día hubieran sido mejores, sin frío ni tormenta, (notamos que por culpa de la tormenta algunas perdices estaban más nerviosas que de costumbre), seguramente se hubieran obtenido mejores resultados pues los pollitos hubieran sido capaces de aguantar por sí solos más tiempo vivos (apenas hubiera bastado con 4 ó 5 horas), haciendo así más probable la aceptación por parte de los adultos.

Una vez vistos los resultados a las 2 horas de la primera suelta decidimos añadir 3 pollitos más en aquellos lotes en los que se había dado la adopción

El resto de pollitos los llevamos de vuelta a Córdoba y los juntamos con los que habíamos dejado para criar en cautividad con aporte de calor, comida y agua, de forma similar a la cría en granja, para posteriores experimentos.

En los días posteriores nos limitamos a hacerles visitas periódicas, quitando los individuos que fueron muriendo y rellenándoles la comida y el agua.

AmpliarFoto 7: En esta foto podemos ver el comedero y el bebedero de primera edad. Como vemos los pollitos con tres o cuatro días ya prefieren beber de las cazoletas.

  AmpliarFoto 8: Otra de las hembras con pollitos de cinco días. Como se puede comprobar la adopción fue total por ambas partes.

Los resultados hasta los 15 días de vida han sido:

Adultos

Nº Lotes que Adoptan

Pollos Vivos
día 1

Pollos Vivos
día 5

Pollos Vivos
día 15

Gallina Americana

0

0

0

0

Perdiz macho

2

12

4

4

Perdiz hembra

4

24

16

12

Como se puede ver, si tenemos en cuenta que el primer día se soltaron casi 70 pollitos, sin tener en cuenta los soltados a las gallinas americanas, los resultados no son excesivamente buenos. Las causas de las muertes son difíciles de determinar dado que no se realizaron autopsias. En algunos casos, fallecieron porque las perdices adultas de granja son torpes a la hora de cuidar a los pollitos y los aplastaron; otra causa de muerte observada fue el picaje de algunos adultos hacia los pollitos; otros suponemos que no acabaron de ser aceptados por los padres o ellos no fueron capaces de pegarse a ellos para evitar el frío, etcétera.

Foto 9: Otro lote cuando los pollitos ya tienen 14 días de vida. ¡Están bonitos, eh¡

 

 

Segundo experimento

En este segundo experimento quisimos comprobar si era factible que las perdices que no habían adoptado a pollos de un día lo hicieran con pollos de 2 semanas, en principio podría parecer complicado que si no lo hicieron con pollos de un solo día lo hicieran con los que ya contaban con 2 semanas, pero la sensación de que el fracaso en la primera prueba estuvo muy condicionado por las pésimas condiciones climatológicas nos hizo que probásemos de nuevo suerte.

Para ello seguimos un procedimiento muy parecido, usamos aquellas perdices macho que no habían sido capaces de adoptar y la hembra que tampoco había adoptado, 4 lotes en total, y les soltamos 3 pollos de 2 semanas criados hasta ese momento en cautividad, con el resto de hermanos, con aporte de calor, agua y comida.

A las 2 horas nos encontramos que uno de los machos, al igual que hizo con los pollitos de un día, los mató a picotazos; otro, el que se subió a la piedra con los pollitos de un día lo volvió a hacer, y de nuevo fallecieron los pollos. Sin embargo, en los otros 3 habitáculos sí se produjo la adopción. De nuevo, al igual que en la otra ocasión, a estos 3 adultos que adoptaron se le añadieron al cabo de las 2 horas más pollos, con el fin de ver las bajas que se presentaban en este caso.

Foto 10: Éste es el famoso macho que cada vez que le hemos metido pollitos se sube a lo alto de la piedra y hasta que no se han muerto no se baja. La piedra no se pudo quitar al estar sujetando un corcho que cubre un pequeño hueco que había en los bloques de hormigón.

Sin embargo, lo que más nos sorprendió de este segundo experimento no fue el hecho de que perdices que no habían querido adoptar a pollitos de un día sí lo quisieran hacer con pollos de 2 semanas, pues como ya hemos dicho, desde el principio intuimos que el motivo por el que no se produjo esa adopción fue la rápida muerte de los pollos ante el cambio de temperatura tan brusco, sino que lo más llamativo para nosotros fue comprobar que a pesar de la elevada edad de estos pollos no habían perdido la impronta de la madre, que supuestamente pasa en 48 h desde el nacimiento, y que pese a tener 2 semanas justas de vida, rápidamente reconocieron al adulto como padre o madre, y se metieron debajo de él para coger calor y copiar muchos comportamientos. Actualmente podemos observar que se han establecido entre ellos vínculos afectivos.

También hemos podido comprobar que a partir de estos momentos la mortalidad está disminuyendo mucho respecto a los primeros días, ya que dos semanas después de la suelta de estos pollos apenas hemos contado 3 ó 4 bajas en total, de los 17 pollos que quedaron vivos. A día de hoy, cuando los pollos ya tienen más de 4 semanas quedan aún vivos 13 vivos de los 25 que se soltaron inicialmente.

 

 

 

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