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Julio Puertas

 

Determinación de la capacidad de carga

Otra de las preguntas que deberemos plantearnos y responder antes de estudiar las diversas medidas que deberemos tomar respecto a la población existente en nuestra finca es la capacidad de carga de la misma; dicho de otro modo, ¿cuántas reses puede mantener en las condiciones actuales sin que éstas vean limitadas sus necesidades por la disponibilidad de alimento?

Aunque pueda parecer contradictorio, la respuesta a la pregunta no será en ningún caso un número concreto e inamovible, pues son muchos los factores que pueden afectar, en un sentido u otro, haciendo que esa primera cifra obtenida se modifique posteriormente al alza o a la baja.

La presión de especies cinegéticas como el jabalí, gamo, muflón, corzo, o ganaderas como vacas u ovejas… la calidad final de las reses que pretendamos obtener, la relación de sexos que tengamos o, simplemente, cómo haya ido la primavera de ese año serán algunos de esos otros factores que puedan mover al alza o la baja esa primera estimación.

Sin embargo, y a pesar de que como ya hemos dicho es difícil responder con unos simples números a esta pregunta, necesitaremos un primer punto de partida, unos primeros resultados de los que partir y que, con el tiempo y la observación de las poblaciones, podremos afinar.

¿Cómo obtener esos primeros números de partida? Pues lo haremos calculando los aportes que nos da la finca, en los periodos más críticos —la época estival—, de los dos elementos más limitantes para las poblaciones de ciervo: el Nitrógeno y la Energía.

Deberemos calcular la población que tenemos, la población máxima que deberíamos tener en base a los aportes que de Nitrógeno y Energía dan las distintas unidades de vegetación que conforman la finca y en base a esos datos planificar los cupos de captura hasta obtener esa población «ideal» para nuestra finca.

Por supuesto, aclarar que todo esto tiene tan sólo sentido en fincas cerradas, en las que las poblaciones son más o menos constantes y con una disponibilidad de alimento limitada a los perímetros de la finca. Con fincas abiertas no tendría excesivo sentido ni realizar unos censos de poblaciones que podrían variar notablemente según la época del año, ni intentar determinar unos aportes de energía y alimento para unos individuos que pueden moverse libremente y buscarlos en otras zonas.

 

Determinación de los aportes de nuestra finca

Para ello nos basaremos en una tabla en la que se establecen las contribuciones de Nitrógeno y energéticas de los principales tipos de vegetación mediterránea. Con ellas y teniendo en cuenta los tipos de vegetación que componen la finca, y su extensión, podremos determinar los aportes que tendremos en los meses más críticos.

Modelo vegetación Biomasa
(kg MS)
Aporte E. metabolizable (kcal /kg) Aporte Nitrógeno (g/kg MS) Total E./Ha (x103) Total N/Ha (kg.)
Encinar mediterráneo 300 2.000 9,8 600 2,94
Dehesa 250 1.200 10,2 300 2,55
Matorral general 300 1.800 12,9 540 3,87
Jaral serial 200 1.200 9,5 240 1,90
Pastizal 150 1.100 9,2 165 1,38
Pinar denso -

- - - -
Olivar con pastizal 250 1.200 10,2 300 2,55

Ejemplo: Una finca de caza mayor de 600 hectáreas, cuenta con 100 hectáreas de cada uno de los 6 primeros modelos de vegetación.

El aporte total de la finca para alimentación de ciervos será:

Aporte Total de Energía = (100 ha Encinar × 600) + (100 ha Dehesa × 300) + (100 ha Matorral × 540) + (100 ha Jaral × 240) + (100 ha Pastizal × 165) + (100 ha Pinar × 0) = 184.500 × 103 Kcal.

Aporte Total de Nitrógeno = (100 ha Encinar × 2,94) + (100 ha Dehesa × 2,55) + (100 ha Matorral × 3,87) + (100 ha Jaral × 1,90) + (100 ha Pastizal × 1,38) + (100 ha Pinar × 0) = 1.264 Kg.

Es decir, nuestra finca es capaz de aportarnos 184.500 x 103 Kcal para los meses estivales y 1.264 Kg de Nitrógeno.

Evidentemente los datos que aparecen en las tablas de producción de biomasa producida por cada unidad de vegetación son datos medios, obtenidos de mediciones en distintos tipos de clima durante varios años, y en los que ya se ha reservado un tanto por ciento de biomasa para la regeneración en próximos años, con lo que no siempre podrán ajustarse a la realidad de nuestra finca, pudiendo nosotros modificarlos al alza o a la baja según nuestras propias estimaciones.

Por supuesto estas cifras, en cuanto a materia seca disponible por unidad de vegetación, se deberían reducir en caso de que nuestras poblaciones de ciervos tuviesen que convivir con otras especies cinegéticas o ganaderas, que se alimentaran de la misma vegetación.

Del mismo modo, me gustaría matizar algunos aspectos como el de los pinares: Estimaremos que un pinar no aporta prácticamente nada a la alimentación de los ciervos cuando sea un pinar con una alta densidad de pies, muy cerrado, en el que la aparición de vegetación bajo las copas sea prácticamente nula. Sin embargo, si lo que tenemos es un pinar menos denso, con grandes claros entre las copas de los pinos o incluso mezclado con otras especies como la encina, el alcornoque… en el que sí aparece vegetación, podremos asemejar la superficie ocupada por este pinar a la de la dehesa, o la del pastizal, o a una mezcla de ambas. Deberemos estimar qué tanto por ciento de la superficie del pinar está bajo la influencia de las copas, y en el que, por tanto, apenas tendremos vegetación, y qué tanto por ciento está libre de esa influencia, y en la que, por tanto, sí que existirá vegetación, calculando los aportes de ésta segunda como zona de pastizal. Del mismo modo deberemos actuar con aquellas superficies que no sean monoespecíficas y en las que encontremos diversas especies.

Una vez determinados los aportes que tendremos en la finca en el periodo más crítico, procederemos a calcular qué necesidades tienen las reses que hemos censado, para posteriormente poder comparar dichos aportes con las necesidades de nuestra población de ciervos.

 

Determinación de las necesidades de nuestra población de ciervos

Al igual que antes, disponemos de unas tablas en las que se nos indica las necesidades, tanto de Energía como de Nitrógeno, que tendrán los ciervos según cada clase de sexo y edad, tomando como unidad la cierva en lactación.

Tipo de animal Nitrógeno
(g/día)
Energía metabolizable
(Kcal/día)
Factor de equivalencia
entre tipo de animal
Hembra adulta en lactación 56,74 6.719 1
Hembra adulta en mantenimiento 28,37 3.863 0,50
Primala 22,12 2.595 0,39
Macho adulto 41,98 5.003 0,64
Vareto 28,37 3.340 0,50
Cría --- --- 0

Imaginemos que tras realizar un censo en la misma finca obtenemos la siguiente población:

  • 150 ciervas adultas en lactación y sus 150 crías
  • 35 hembras adultas en mantenimiento y 100 machos adultos
  • 60 primalas y 60 varetos

Si multiplicamos cada clase por su consumo obtendremos las necesidades totales diarias:

Necesidades Totales de Energía = (150 Ciervas adultas en lactación × 6.719) + (100 Machos adultos × 5.003) + (35 Hembras adultas en mantenimiento × 3.863) + (60 primalas × 2.595) + (60 varetos × 3.340) = 1.999.455 Kcal/día.

Necesidades Totales de Nitrógeno = (150 Ciervas adultas en lactación × 56,74) + (100 Machos adultos × 41,98) + (35 Hembras adultas en mantenimiento × 28,37) + (60 primalas × 22,12) + (60 varetos × 28,37) = 16.731,35 g/día.

Es decir, la población de ciervos censada en la finca necesita consumir al día 1.999.4555 Kcal/día y 16731,35 g de N./día, pero la época desfavorable no es tan sólo un día, sino que serán aproximadamente 4 meses en los climas mediterráneos, los cuales se caracterizan por una prolongada sequía estival y en los que prácticamente no hay renovación de biomasa, por lo tanto, deberemos multiplicar esas necesidades diarias por los 120 días —también podríamos multiplicarlos por 150 días si quisiéramos ser más restrictivos y tener un margen de seguridad para aquellos años excesivamente secos— que hemos estimado. Los resultados finales serán por tanto:

Necesidades totales de Energía: 1.999.455 Kcal/día × 120 = 239.934 × 103 Kcal.

Necesidades totales de Nitrógeno: 16.731,35 g/día × 120 = 2.007.76 Kg de N.

Comparativa entre resultados:

Aporte de N: 1.264 kg   —   Necesidades de N: 2.007,76 kg

Aporte de Energía: 184.500 × 103 Kcal   —   Necesidades de Energía: 239.934 × 103 Kcal

Como podemos observar las necesidades en ambos casos superan ampliamente los aportes de la finca, lo que indica claramente que existe un exceso de población. O dicho de otro modo, nuestra finca no es capaz de aportarnos en el periodo más crítico las necesidades de Nitrógeno y Energía que requiere nuestra población de ciervos, con lo que deberíamos o realizar mejoras en nuestra finca, tratando de aumentar esos aportes, o disminuir la población existente de ciervos.

 

Transformación en Unidades Alimenticias

Otra opción para determinar si estamos sobrepasando o no la capacidad de carga del coto será transformar, tanto los aportes como las necesidades, en Unidades Alimenticias (U.A.) y comparar entre ellas. De este modo podremos saber qué elemento es el más limitante, y determinar, de una forma más sencilla, si la población que tenemos o que pretendemos tener supera o no los aportes de la finca.

Para ello deberemos usar la tabla anterior en la que además de las necesidades de Energía y Nitrógeno se daban los factores de equivalencia entre los distintos tipos de sexos y edades.

En primer lugar, y tomando a la cierva adulta en lactación como unidad alimenticia, multiplicaremos el resto de clases de sexos y edad por su factor de equivalencia hasta obtener un número total de unidades alimenticias para nuestra población.

Siguiendo con la población estimada en el ejemplo anterior diremos:

(150 hembras adultas en lactación x 1) + (150 crías x 0 ) + (35 hembras adultas en mantenimiento x 0,50) + (100 machos adultos x 0,64) + (60 primalas x 0,39) + (60 varetos x 0,5) = 284,9 U.A.

Del mismo modo hemos de transformar los aportes de la finca de Energía y Nitrógeno a U.A. Para ello dividiremos los aportes que nos da la finca de la siguiente forma:

Energía: 184.500 × 10 3 Kcal / (120 días x 6.706 Kcal/día) = 229,27 U.A .

Nitrógeno: 1.264 × 10 3 g N / (120 días x 56,74 g N / día) = 185,64 U.A.

Si comparamos los aportes en U.A. de Energía y Nitrógeno, comprobamos que el factor más limitante en nuestra finca será el Nitrógeno, si bien, en ambos casos estaremos por debajo de las necesidades en U.A. de nuestra población de ciervos, tal y como habíamos comprobado anteriormente. En concreto tenemos un déficit de 285 U.A. (que necesita nuestra población de ciervos) – 186 U.A. (que es capaz de aportarnos la finca en el factor más limitante) = 99 U.A.

Dejamos para el próximo capítulo cómo obtener de una forma aproximada qué población nos interesa tener, en número, y qué relación de sexos y edades son las más aconsejables en función, sobretodo, de los objetivos que busquemos.

 

 

 

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