El trofeo del corzo

Grandes trofeos, fórmulas de medición y trofeos anormales

Mi timidez para hablar sobre este libro de Jorge Bemad es muy grande. Igual me pasó con Pablo Ortega. Sólo sé de corzos por lo leído y ello me frena cualquier intento crítico. De haber leído también a Gerardo Pajares y a Rafael Centenera —de cuyos respectivos trabajos tengo excelentes referencias— creo que mi timidez sería aún mayor. Pero alguna cultura corcera habré asimilado siquiera para presumir ante profanos. La cultura no deriva de la lectura de libros sino de la lectura exhaust iva e intensa de buenos libros. Y este de Jorge Bemad se me antoja un libro cima en su género, calificativo que en lo bibliófilo —terreno por el que debo transitar— entraña, como en este caso, un texto de alto valor cinegético y científico, una riqueza plástica exquisita, una edición impecable y un tiraje contenido. Todo lo cual debe entenderse como un valioso documento.

Ya en el momento de su planificación estaba cantado su éxito porque se confabulaban la pluma experta y precisa de Jorge Bernad, la sabiduría de Pablo Capote en el diseño y maquetación y el manifiesto buen gusto de Pedro González Arispe como hacedor de libros. En Trofeo del corzo advierto, asimismo, una feliz idea: el autor da entrada a la voz de unos cuantos amigos, experimentados venadores con buena pluma, para que aporten lo suyo acerca del delicado cérvido, con lo cual, a mi entender, se arropa literariamente, de manera coral, el insuperable derroche técnico de aquél. Y se comparte afición. Así, bajo el epígrafe de Algunas historias de corzos y corceros se puede leer a Belén Pinilla —la bella esposa, turbada, aún, ante esa santísima trinidad compuesta por Jorge, Soria y corzo—, Pablo Capote, Alberto Aníbal-Alvarez, Juan Delibes, Félix Lorenzo, Yves Lecocq, Samuel Martín, José Lara, Carlos López de Carrizosa, Juan March, Gonzalo Prado, Ignacio Del Yerro, Pablo González, José Luis Fraile, José María García y Ricardo Medem, con un escrito por desgracia póstumo.

Está claro que el corzo se ha convertido en un importante fenómeno social. Juan Delibes apunta que es una modalidad de caza nueva en España, con no más de veinte años de despegue, hasta entonces limitada su práctica a unos pocos entendidos. Hoy, nuestra bibliografia corcera —artículos en revistas incluidos —, empieza a tener peso propio y la distingue el denominador común de su calidad. Al entusiasmo y la experiencia acumulada de aquellos pocos entendidos —a quienes se fueron añadiendo otros— debemos este notable activo bibliográfico centrado en el Capreolus capreolus. Es pura historia cuando uno no tenía otra solución que recurrir a Martínez de Espinar, a Cabrera o a Yebes para ilustrarse sobre el corzo. O así me lo parece hoy. Lo confieso sin rubor: mi primer corzo es el de la enternecedora foto de El Higuero, con el animal plegado a cuestas, publicada en Veinte años de caza mayor. Puede que la cinegética del corzo sea, aquí, un fenómeno moderno, pero corzos los hubo siempre. Me sirve la nota, un tanto surrealista, de un manual de caza francés de principios del XIX 1: «La cantidad de corzos es tan grande en España, en los parques inmensos, llamados chasses royales, a las afueras de Madrid y de Aranjuez, que se les caza a cañonazos y a metralla: se presentan en siete u ochocientos. Los cazadores no salen de su asombro ante su incremento. Su carne es muy delicada y es objeto de salazón para conservarla...» Cedo a algún corcero, ducho en historia venatoria patria, el derecho a analizar la fiabilidad de esta observación, que, dado el origen de la misma, no estará de más poner en cuarentena…

De hecho el corzo es una criatura cada vez más democrática, más estudiada, mejor protegida, más éticamente cazada. Ahora Jorge Bernad, ajeno al tópico despectivo de la trofeitis, ha profundizado en el trofeo en sí, sus características y fórmulas de medición, monografía elaborada con pasión, rigor científico y paciencia benedictina, que llena generosamente el hueco que el autor advertía en trabajos precedentes.

Coincido con la opinión del marqués de Villanueva de Valdueza, en su Presentación, en señalar «especialmente interesante la original clasificación que hace de los trofeos de los corzos normales y anormales». Cuando menos, para mí, se ha abierto un mundo tan curioso como apasionante. En fin, tengo noticias que la edición está a punto de agotarse. Lo dicho: un éxito cantado. Todo ello para recordarnos. en tiempos de la desaparición del libro, que la libido bibliófila, al igual que la del conocimiento, carece de medida.

( 1) "L' École du chasseur..." pa r.11..11. VL. (Cuisin) Paris, 1822

 

Xavier Trías de Bes

 

"El trofeo del Corzo, grandes trofeos, fórmulas de medición y trofeos anormales", por Jorge Bernad Danzberger.

273 pp.in-folio mayor. Cartoné editorial. Ilustrado con profusión de fotografías del autor y otros. Tirada de 850 ejs. Edita e Imprime "La Trébere"- Madrid 2010.