Datos de mortandades

El plumbismo no tiene fronteras y afecta a todos los países del planeta en mayor o menor medida, principalmente afecta a los más desarrollados, donde el nivel científico es mayor y se puede registrar de una manera más patente.


Delta del Ebro

Un problema añadido y que hace muy difícil cuantificar la importancia de este tipo de envenenamiento, es que muchos ejemplares intoxicados por la ingestión de perdigones de plomo no son detectados una vez muertos. Es muy alto el porcentaje de dichos ejemplares que precisamente por causa del plumbismo mueren a manos de cazadores, son depredados o chocan con tendidos eléctricos. Ello hace que mueran en cantidades pequeñas, pero de forma constante, día tras día, permitiendo que los mecanismos naturales de limpieza del ecosistema funcionen correctamente, haciendo desaparecer los cadáveres. Es por ello que, al plumbismo, se le conoce como la enfermedad invisible.

Aunque la muerte de aves como consecuencia de la ingestión de perdigones y plomos de pesca es un hecho frecuente y común en todos aquellos lugares en los que existe una fuerte tradición cinegética y de pesca deportiva, es también cierto que sólo son llamativas para la opinión pública aquellos sucesos en los que mueren un gran número de aves en cortos periodos de tiempo.


Doñana

Igual que no es común que se divulguen los casos aislados, sí es habitual que las mortandades masivas queden plasmadas en artículos científicos. Gracias a ellos podemos hacer una, incompleta pero suficientemente convincente, revisión de los principales episodios de mortandad masiva de aves acuáticas.

Podemos afirmar que, antes no se asumía como un problema serio, el plumbismo en aves acuáticas se conoce desde mediados del siglo XIX. A partir de entonces una extensa relación de casos pueden citarse.

El primer caso registrado de envenenamiento por plumbismo ocurrió en Estados Unidos hace más de un siglo. Fue en Galveston (Texas) en 1874, cuando un oficial encontró dos patos con las mollejas llenas de perdigones de plomo y lo denunció públicamente, para evitar que lo comiera la gente y muriera intoxicada. Por su parte el primer caso de mortandad masiva se descubrió también en Estados Unidos en 1984. Concretamente fue en una zona húmeda de Grafton (Illinois) donde aparecieron dos mil aves acuáticas muertas.

Desde entonces aparecen periódicamente denuncias, cada vez más numerosas, por la ingestión de perdigones, debido posiblemente a la mayor conciencia de la problemática y la mayor práctica de la caza.

Los países donde se han encontrado datos de esta enfermedad son: Estados Unidos, Canadá, Dinamarca, Finlandia, Reino unido, Francia, Bélgica, Italia, Irlanda, Noruega, Grecia, España, Holanda, Australia, Japón, etc.

 

EL PLUMBISMO EN ESPAÑA

Se tiene evidencia científica incuestionable, de que la ingestión de perdigones de plomo es una de las primeras causas de intoxicación y muerte de aves silvestres en nuestro país, con la pérdida de biodiversidad que ello comporta y el riesgo que supone para el consumidor humano la captura e ingestión de los animales enfermos.

Se puede decir que la situación en España es muy preocupante. Nuestro país se encuentra entre los países del mundo donde el plumbismo es más acusado.


Doñana

Aunque a partir de 1980 se habían descrito algunos casos de intoxicación por plomo en España, no es hasta 1994 cuando se publica el primer estudio de prevalencia de perdigones de plomo en mollejas de aves acuáticas.

En este estudio se revela que el 25% de los ánades reales necropsiados portaban perdigones en la molleja. A partir de este estudio se estimó que cerca de 10.000 ánades reales del Delta del Ebro podían estar padeciendo la intoxicación por plomo.

A partir de éste, ICONA subvencionó el estudio de otros muchos humedales entre los que se encontraban los del Parque Nacional de las Tablas de Daimiel (Ciudad Real), el Parque Nacional de la Albufera (Valencia), el Parque Nacional de Doñana (Huelva-Sevilla) y el Parque Natural del Delta del Ebro (tarragona).

A estos lugares se le añadió más tarde el Parque Natural de El Hondo de Elche (Alicante). Para la realización de este estudio se determinó la concentración de perdigones/m2 en los lodos de estos humedales. Estos investigadores encontraron resultados diversos en los distintos parajes, desde ningún perdigón m/2 en la Punta de la Banya (Delta del Ebro) hasta los 287.6 perdigones/m2 en los arrozales de Sueca (Albufera de Valencia).


Albufera de Valencia

Los estudios compararon los resultados obtenidos en los humedales citados con los descritos en otros lugares del mundo, y llegaron a la conclusión de que humedales como La Albufera de Valencia y El Delta del Ebro arrojaban los máximos mundiales de concentración registrados hasta la fecha.

Se elaboró una lista con las especies más afectadas en España en la que se incluyen los siguientes: Ánade silbón (Anas Penélope), ánade friso (Anas strepera), cerceta común (Anas crecca), ánade real (Anas platyrhynchos), ánade rabudo (Anas acuta), pato cuchara (Anas clypeata), pato colorado (Netta rufinos), porrón común (Aythya ferina), porrón moñudo (Aythya fuligula), focha común (Fulica atra), ansar común (Anser anser), polla de agua (Gallinula chloropus). Además una mención especial a los flamencos, ya que cuando frecuentan zonas húmedas cargadas de perdigones de plomo se convierten en auténticos dragadores acumulando gran cantidad de ellos en sus mollejas.

 

 

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