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A. Indirectos:

Se basan en realizar actuaciones sobre todas aquellas fuentes de alimentación continua y abundante que pueda encontrar el predador. Estos puntos de alimentación suelen ser, entre otros, los basureros y vertederos, las carreteras, canales y balsas, las repoblaciones incorrectamente realizadas con animales de granjas, la caza continuada, etc., así como en el control de refugios y lugares de reproducción, como suelen ser las ruinas, los túneles, las tuberías, etc.

B. Directos:

Solamente están autorizados aquellos métodos considerados como selectivos y no masivos, quedando reducidos a las armas de fuego, jaulas trampa de tipo selectivo y lazos con freno (en algunas Comunidades Autónomas parece ser que autorizan además los cepos amortiguados, yo creo que indebidamente). Mencionaremos de forma telegráfica las modalidades más usuales:

Con armas de fuego:

a) Batida controlada. Puede ser una herramienta útil para complementar el control de los zorros, y sobre todo para que los socios se sientan implicados en la gestión del coto. En general los resultados son pobres y unido a lo distanciado en el tiempo de estas actuaciones, hacen que en la práctica sirvan de muy poco.

b) Espera o aguardo. Cuando las especies a controlar sean córvidos, debería autorizarse al personal encargado de dicho control, la utilización del calibre .22 anular, muy adecuado por su precisión, escaso ruido y bajo coste, legalmente es posible pues dicho calibre está comprendido entre los utilizables por la guardería, la autorización a particulares la veo más problemática a nivel legal.
En general, salvo casos excepcionales, se requieren muchas horas para un cierto resultado, algunos predadores como los córvidos son terriblemente difíciles de matar salvo los primeros ejemplares, que parecen servir para escarmentar a los otros. Los mejores resultados se obtienen haciendo esperas después de acostumbrar a los animales cebándolos con antelación, es casi imprescindible que el tirador se deje ver lo menos posible, para lo cual hay que construir esperas camufladas.

Con perros de madriguera (fundamentalmente se usan foxterrier, jagdterrier, teckel y sus cruces). Creo que esta modalidad es de todos conocida, pueden dedicarse parte los socios a tirar a “toro suelto” a los zorros que salen empujados por estos perros. La limitación en este caso la marca el tipo de terreno, los mejores son los de suelos blandos (arena, tierra franca) y los peores los terrenos muy pedregosos.

Cetrería. Es ésta una actividad casi desconocida, y sin embargo, el halcón y el azor picados a las urracas no conocen otra presa, con un índice acierto elevado, además por el sólo hecho de volar a menudo en un terreno, sin abusar, se consigue acabar espantando a los córvidos (aves muy inteligentes), En cambio las cornejas venden muy cara su vida y son presas muy deportivas, en el límite de las posibilidades de nuestras rapaces, a veces hieren en los ojos a nuestros halcones antes de rendirse; lamentablemente el desconocimiento de esta actividad, motivado entre otras cosas por el oscurantismo que ha impregnado casi siempre a los colectivos cetreros, hace que la mayoría de los cotos no vean con buenos ojos dicha modalidad.

Los córvidos capturados vivos en las trampas que veremos luego, pueden ser empleados para servir de “escapes” y adiestrar a los halcones y azores jóvenes en la caza de estos predadores, como explicar el tema aquí sería imposible por la premura y extensión, sugiero a los interesados el libro: EL ARTE DE CETRERÍA de Félix Rodríguez de la Fuente, Editorial Noriega, México, 1986.

 

 

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