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No me parece adecuado tratar el tema del control de predadores sin hacer mención al aspecto ético de esta actividad, que como cazadores tenemos que tener muy claro.

En primer lugar por definición, los sistemas homologados tienen que proporcionarnos un animal vivo y en perfectas condiciones, si se trata de una especie protegida lo siguiente será su suelta inmediata, si por el contrario hemos atrapado una de las especies cuyo control tenemos autorizado, hemos de proceder a provocar su muerte sin sufrimientos innecesarios, los procedimientos que impliquen este sufrimiento están en contra de la ética y de la Ley.

Hay que huir del integrismo, tanto del integrismo ecologista como el integrismo de algunos colectivos de cazadores, por tanto me parece muy claro que para ser serios en el tema del control de predadores, hace falta lo primero de todo un estudio riguroso del problema, dicho estudio debería ser irrebatible a nivel científico, no basta con que un grupo de cazadores digan: hay muchos zorros (es un ejemplo), la Administración debe comprobar por sus medios que hay algo de verdad en ello antes de autorizar alegremente un control de predadores, que por definición es algo excepcional, las mismas Leyes nos lo indican.

Y aquí debería quizás la Federación jugar un papel principal, con medios técnicos que hagan esos estudios y se lo den “mascado” a la Administración, con la exigencia de unos sistemas homologados a ser posible a nivel nacional, y con la formación del personal encargado de dicha tarea.

Me parece interesante reseñar aquí lo que piensan los ecologistas (no todos, pero si una parte importante de ellos), en concreto La SEO/BirdLife, dicha postura fue publicada en una entrevista publicada en la revista Trofeo en octubre de 2000, y yo la he copiado con el ordenador en la página Web de dicha organización ecologista, paso a citar las preguntas y respuestas más interesantes para el tema que nos ocupa:


5 - Sistema de control de predadores. Trampeo de zorros y córvidos para el control del equilibrio ecológico. ¿Con qué métodos y en qué circunstancias estarían de acuerdo?
En primer lugar, se debe partir de la base de que el problema realmente existe y no es simplemente "psicológico", es decir fruto de la percepción subjetiva del propio cazador del estilo de "hay muchos zorros". Además, el problema se debe cuantificar y entonces buscar la mejor solución. Con el uso de trampas no estamos de acuerdo porque no son selectivas per se. Desde el momento que se plantea el control de una especie es que no existe equilibrio ecológico y, generalmente los cotos donde más "control" se solicita son los más desequilibrados. En principio entendemos que antes de emprender medidas de control de predadores deben intentarse otras alternativas, como la adecuada gestión del hábitat o la eliminación de fuentes "extra" de alimento, como la basura, etc. Y en todo caso entendemos que no debe hablarse tanto de control de predadores como de gestión integral de la depredación, en la que se incluya: un estudio previo del daño potencial, considerando la capacidad de carga del área; la aplicación de medidas de mejora del hábitat; el mantenimiento de los grandes depredadores y competidores naturales; y, en todo caso, un control de las autoridades competentes, que son las que deben autorizar el uso de métodos de manejo integral de depredadores oficialmente certificados. Además, su uso sólo debería ser autorizado a personal entrenado, cualificado y responsabilizado por la misma autoridad competente. A esta postura llegamos recientemente en el Seminario Internacional contra el Uso del Veneno en el Medio Natural celebrado en Mallorca. Finalmente, pensamos que en esta ecuación debe tenerse en cuenta que los cazadores son un depredador más, numeroso y muy eficaz.

13 - ¿En qué temas creen que se podría llegar a un consenso entre cazadores y ecologistas?
Realmente en muchos. Fundamentalmente, creemos que el cazador y el ecologista comparten una preocupación de fondo por la conservación de la naturaleza. Aunque sea por motivos "egoístas", el cazador necesita y quiere un medio ambiente sano. Y tanto cazadores como ecologistas queremos que haya muchos conejos y perdices. Ellos para cazarlos y nosotros porque son elementos imprescindibles de la cadena trófica de muchas otras especies, incluidas las más amenazadas, como el Lince o el águila Imperial. Unos y otros necesitan un hábitat adecuado, libre de contaminación y tranquilo durante la época de cría y en esto tanto cazadores como conservacionistas coincidimos. Lo que los conservacionistas reclamamos de los cazadores hoy en día es un papel mucho más activo y combativo a favor de la conservación de las especies y los hábitats, en la línea de lo que ocurre en otros países, o de lo que sucede en el nuestro con muchos pescadores, miembros de la asociación AEMS, que ya están en esa línea. Pero para dar ese paso, los cazadores deberían hacer autocrítica de su propia gestión. No pueden quejarse de la mala gestión de los hábitats por parte de los agricultores (uso abusivo de pesticidas, por ejemplo) o de la administración (construcción de infraestructuras, por ejemplo) si en su gran mayoría no están dispuestos a adoptar las medidas que están en sus manos, muchas veces en forma de restricciones a su actividad.

Si lo leemos con atención veremos que en los puntos fundamentales estamos de acuerdo, lo cual me parece una buena noticia.

 

 

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