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Se trata de unos artilugios de lo más efectivo y barato, no obstante lo cual a nivel personal considero que no deben emplearse más que en casos muy concretos y durante épocas determinadas, se trata de uno de los sistemas, junto con los cepos, peor valorados por la opinión pública, y ciertamente causan sufrimiento al animal que cae en ellos. No obstante se pueden conceder autorizaciones para ellos y por este motivo lo vamos a estudiar:
Construcción. Para construir estos lazos necesitamos un rollo de cable de acero trenzado de 2 mm (interesa que no sea excesivamente acerado, si no el lazo tiende a abrirse y provoca que la presa escape), se miden trozos de 2 metros y calentándolos en un fuego de butano (o con un soplete) hasta que comience a adquirir color rojo y seguidamente se introduce el extremo calentado en un recipiente de agua, ello se hace para que el cable pierda temple y no se deshilache al cortarlo, al tiempo que gana maleabilidad, poner atención al hacerlo porque si nos pasamos dando calor perderá todo su temple y romperá con facilidad, para ganar tiempo se hacen 4 ó 5 madejas de dos metros y se calientan a un tiempo, obtendremos así 8 ó 10 trozos de cable de 2 metros con ambos extremos quemados, en uno de esos extremos haremos un nudo para evitar que se deshilache; en la otra punta haremos una argolla por la que deslizará el cable del lazo del modo siguiente: en un tubo de aprox. 1 cm de diámetro y como puede verse en la foto de abajo, se coloca el cable rodeando al tubo y con ayuda de unos alicates, se enrolla sobre el cable el trozo destemplado de 10 cm; hecha la citada anilla pasamos a colocar el prisionero que servirá de tope o freno, fijándolo a la distancia que determine la autorización (normalmente unos 30 cm), después a unos 80 cm de la anilla, enrollaremos sobre el cable un trozo de alambre maleable de unos 25 cm de longitud, servirá para enrollar el cable y fijar al palito que clavamos en los márgenes de la senda o paso que queremos controlar, al poner dicho alambre dulce deberemos tener cuidado de dejar unos 2 ó 3 cm sin enrollar, nos servirá para sujetar la anilla e impedir así que el lazo quede más abierto de la cuenta. Si no queremos complicarnos la vida, también están a la venta, Ediloisir (vende a través de Internet, ver foto de abajo a la izquierda) los vende por correo a 6,5€ los de 1,8 mm. de diámetro y a 5,9€ los de 1,6 mm.).
Colocación. Los lazos son muy adecuados para cotos que tengan bastante monte bajo, en ese caso se atan a los matorrales. Si no existen matas donde atarlos pueden prepararse unas piquetas metálicas y atarlos a ellas y después clavarlas en el suelo. Lo ideal es colocar muchos lazos intentando hacer una línea de 300 o más metros de largo, idealmente en la linde entre el monte y las tierras de labor. Hay que poner un lazo en cada paso, senda o trocha que exista, si el paso es muy ancho se intentará reducir su anchura mediante ramas o matojos. Éstos últimos hay que procurar colocarlos del modo más natural preciso, clavándolos en el suelo como si hubieran nacido allí. El lazo debe quedar en el centro del paso, y la altura a la que debe quedar su extremo inferior es de unos 8-10 centímetros (ver ilustración). También da buenos resultados echar carnaza en el centro de un corro de carrascas y poner varios círculos de lazos alrededor, tapando todos los pasos. En terreno muy abierto son poco efectivos, porque los zorros no se ven obligados a pasar por trochas determinadas; en ese caso puede ser interesante ponerlos en los pasos de cercas (se suelen ver pelos enganchados a los alambres) y en tuberías que pueda haber en el monte (alcantarillas, etc.).
Es importante que los alambres no brillen ni huelan, los pastores de antaño acostumbraban a ponerlos una temporada en un arroyo, el agua corriente los oxidaba ligeramente y perdían todo olor extraño, otros expertos aconsejan hervirlos. Si cae algún zorro suele deteriorarse el alambre trenzado, pero es muy raro que logren partirlo y escapar, se debe calentar el alambre para darlo otra vez su forma original. Época de colocación. La mejor época
sin duda es de noviembre a febrero, los animales que eliminemos entonces,
lógicamente, no criarán en la primavera siguiente, de
todas formas tendremos que adaptarnos a la autorización administrativa. |
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