Juan José López del Cerro, Propietario de la Finca Mochares

«El hacer las cosas bien es una forma de vivir y disfrutar la caza»

La temporada cinegética 2010-2011 ha deparado una sorpresa a los cazadores, en  particular a los aficionados a la caza menor. Una importante finca próxima a Toledo, Finca Mochares, que hasta ahora servía a sus propietarios para uso privado, ha abierto sus puertas a los cazadores.

Tras una primera temporada, tanto los cazadores que la han disfrutado como los medios especializados del sector, han elogiado la finca, su situación, su orografía, servicios, gastronomía y, sobre todo, su caza, producto del esmero, cuidado e inversiones que ha realizado su propietario, Juan José López del Cerro, con el que hemos dialogado para que nos cuente qué puede impulsar a un cazador a iniciar una aventura de este tipo, en plena época de crisis.

—Juan José, la primera pregunta es obligatoria y seguro que es la misma que te hacen siempre en cuanto te conocen y conocen tu Finca Mochares. ¿Por qué una persona como tú se lanza a una aventura de este tipo, en el mundo cinegético?; sitúate por favor a nivel personal en el mundo de la caza y dinos qué razones pueden darse para, empresarialmente, llegar a plantearse este cambio en la Finca Mochares.

—Bueno, cinegéticamente la tradición viene principalmente de mi padre,  que siempre ha sido un gran cazador, aunque tal y como nos ha enseñado a todos los que le rodeamos, la caza, aún fundamental como parte de nuestras vidas, también ha sido siempre algo muy personal. Como seguramente sucederá con otros grandes cazadores, para mi padre, igual que nos ha enseñado siempre, te insisto, la caza es algo muy suyo, algo que compartir con las personas cercanas, pero que no ha de disfrutarse para resaltar el ego mediante fotografías o paredes y paredes de casas llenas de trofeos. Muchos se sorprenderían de las colecciones de algunos cazadores españoles que hoy en día son totalmente desconocidas. Nuestra familia siempre ha estado vinculada al mundo de la caza, a nivel personal y empresarialmente a través de la empresa Grupo Guerra, dedicada a la distribución de productos cárnicos, entre ellos, carne de caza, y de la misma forma con un restaurante en Alcorcón, cuyo nombre ya lo dice todo: «El Rececho», en el que la decoración y las especialidades, ya las conoces igualmente, está todo relacionado con la caza. En este sentido, el paso que hemos dado con Finca Mochares es un eslabón más de estas actividades relacionadas todas con la caza.

—De acuerdo en principio, pero con la Finca Mochares pienso que es distinto. Se trata de una finca que siempre se ha utilizado a título personal, familiar, y destinarla ahora comercialmente a la caza, cambiarle radicalmente el uso, ¿no es un cambio muy grande?

—La finca se ha utilizado siempre para el disfrute personal, pero también para invitar a proveedores y clientes, además de hacerlo con amigos. Por tanto, ya tenía cierto uso relacionado con la actividad empresarial del grupo. Por otra parte, según pasan los años, la perspectiva como cazador también va cambiando en todos nosotros. Ahora mismo nuestra ilusión como cazadores ya no es abatir muchas perdices, ha pasado a ese reto que supone tener una gran finca de caza menor, un lugar donde veas que la gente disfruta, que tiene grandes jornadas de caza y que se valora el trabajo que haces dentro del mundo de la caza, para que la caza sea genuina, real y dura, como ha de ser. Ahora mismo nos hace ilusión cambiar parte del éxito personal en grandes jornadas de caza, por que tengan ese éxito otras personas. El proyecto nos lo hemos planteado como un nuevo reto dentro del mundo de la caza, como una nueva forma de disfrutarla. Es como llevar bien la mano en la parte alta, para que la parte baja sea la que abata las perdices.

—Bueno, de acuerdo también, pero con la diferencia de que en esta ocasión estamos hablando de negocios, estamos hablando de un coste, de una inversión, de unos recursos y en general de una situación empresarial que como tal no está precisamente relacionada con una actividad altruista.

—Pero eso es la ventaja que nosotros tenemos. La finca no necesita ganar dinero dando cuatro ojeos o unas manos a las perdices. Los ingresos que se puedan generar no servirán ni para cubrir unos gastos, que por otro lado ya tiene asumidos la familia. Para nosotros, te vuelvo a repetir, es una ilusión, es como una nueva forma de vivir y disfrutar la caza, el hacer las cosas bien, una buena gestión, una gran dedicación, una organización y el desarrollo de unas jornadas en que, sobre todo, la gente quede satisfecha. Buscamos cambiar la satisfacción de abatir unas piezas por la de ser anfitriones de quienes disfruten cazando, valorando nuestro trabajo dentro de este mundo que, en mi caso particular, es una pasión. Personalmente busco cambiar esa sensación al final de una jornada, tras haber abatido un buen número de piezas, por la de ver que otros lo han logrado, gracias a mis conocimientos, mi trabajo y mi forma de hacer las cosas.

—Explicándolo así, lo voy entendiendo.

—¿Sabes cómo surgió la idea?, cuando acompañando en los recechos a amigos vi que disfrutaba haciendo que ellos cazasen. Me paré a pensar en lo que disfrutan los guías y los guardas cuando otros abaten la presa gracias a su trabajo y desde entonces me puse como reto cinegético el lograr, además de cazar yo, que evidentemente me apasiona, el que otros pudiesen disfrutar de jornadas perfectas, gracias a mi trabajo y mi experiencia, a los conocimientos que pueda tener en esto de la caza. Por otro lado, muchos amigos me impulsaron a hacerlo porque me elogiaban la calidad de la caza y me aconsejaban que la explotara en parte comercialmente.

—Centrándonos un poco en la Finca, clásicas preguntas para los que puedan estar interesados en intentar darte una alegría, dejándote muy satisfecho si tienen una buena jornada de caza, ¿qué se puede cazar?, ¿en qué modalidades?, cuéntanos un poco como será el funcionamiento de la Finca Mochares.

—La finca está situada muy cerca de Madrid, a escasos ocho kilómetros de Toledo. Tiene 800 hectáreas y, en la actualidad, unas instalaciones muy buenas para pasar una jornada de caza, pues ten en cuenta que son las que hemos utilizado siempre la familia. Vehículos todo terreno para los cazadores, perreras para que puedan tener sus perros, salones donde descansar y donde disfrutar de buenos desayunos y comidas, además de, evidentemente, personal cualificado que les atienda y les acompañe. Sus estriaciones, montecillos, esparteras, tomillares, olivares, retamas y arroyos la convierten en el lugar ideal para cazar en mano perdices, conejos y liebres. Además, curiosamente, en la finca siempre se han criado faisanes, siendo una de las pocas fincas en España donde se pueden cazar en estado salvaje. Al no tener miles y miles de hectáreas, no es la finca ideal para los clásicos grandes ojeos, aunque jornadas de ojeos para grupos de cuatro o cinco amigos se han realizado con notable éxito en muchas ocasiones.

Cuenta con un cerro, el Cerro de los Faisanes, con las características ideales para realizar sueltas de faisanes. Durante años las hemos realizado allí, pudiéndote garantizar que todo el que ha participado ha quedado encantado, disfrutando como locos de jornadas en grupos de amigos totalmente distintas a las sueltas de faisanes tradicionales, en general sin dificultad, sin organización y sin una sensación real de estar cazando.

El descaste de conejos, la media veda o la perdiz con reclamo son otras posibilidades que la finca ofrece. Pero eso sí, quiero aclarar que la Finca Mochares no se va a convertir en un coto intensivo. Tiene una capacidad y unas posibilidades muy concretas, por lo que el uso que se hará será reducido y selecto. Para mí no es un reto que quince amigos se junten allí en una suelta a pegar mil tiros para luego fanfarronear y pasar toda la tarde comiendo y bebiendo. La finca es para cazar.

—¿Cocina y vacaciones?

—La cocina, la gastronomía, es parte de la caza. En cuanto al descanso, en el futuro queremos realizar unas nuevas instalaciones, que permitan que si un grupo de una zona más alejada que Madrid quiera pasar varios días, organizar una reunión de empresa o sencillamente descansar, pueda hacerlo. Lo único que pido es seriedad y formalidad en el trato.

—Y como anfitrión, ¿qué nos cuentas de los cazadores?, ¿saben, son buenos, prefieres los españoles o los extranjeros? ¿Existe competencia entre los propietarios de finca o los profesionales del sector, o por el contrario has encontrado colaboración y buen ambiente entre las personas que se dedican como empresarios a temas cinegéticos?

—En cuanto a los cazadores, pienso que personas con conocimientos y seriedad, al igual que con menos conocimientos y menos seriedad, hay en todos los países, no se puede generalizar, aunque evidentemente en cada país tenemos nuestra forma de ser y nuestras particularidades. Y en relación a otros empresarios del sector, en este mundo de la caza hay personas que, aunque no salgan en las revistas, llevan mucho tiempo. En mi caso conozco hace años a prácticamente todas las personas que se mueven en el mundo de la caza, teniendo buen trato personal, así como profesional, con todos. No ser amigo de todos en un ámbito de la vida en el que estás para disfrutar, no tiene sentido, ¿para qué estar incómodo con nadie?

—¿Y con las administraciones?, ¿con todas las organizaciones y entes públicos?, ¿es complejo poner en marcha una actividad empresarial con impacto directo en el medio ambiente, a pesar de poder generar riqueza y empleo?

—La verdad, no he tenido problema alguno con nadie. Todo han sido facilidades si nos referimos a permisos o al funcionamiento normal de una actividad como empresario. Y en cuanto a la compatibilidad de estas actividades empresariales con el medio ambiente puedo garantizar que, si las cosas se hacen bien, si se tiene una empresa con cariño, unas propiedades que se quieren cuidar, si se tiene ilusión por algo, nunca existirá el más mínimo perjuicio para el medio ambiente, al contrario. La Finca Mochares ahora mismo está mucho más cuidada y tiene mucha más calidad desde el punto de vista medio ambiental que cuando la compramos hace años, es así de simple y así de evidente.

—¿Algún comentario o idea que quieras aprovechar para transmitir a esos cazadores que esperas te visiten en el futuro?

—Sencillamente animaría a todos los cazadores, no sólo a los que me quieran visitar, a que sean serios y exigentes cuando salgan a cazar, pues somos nosotros, los cazadores, los que con nuestras peticiones vamos a marcar cómo queremos que sea la caza del futuro. Y espero que esa caza sea como la que me gustaría tener en Mochares.