Israel Hernández, director de la revista Jara y Sedal

«El futuro de la caza es como un niño que acaba de nacer: está en nuestras manos»

A sus 25 años, Israel Hernández ha cogido con entusiasmo y autoridad las riendas de Jara y Sedal, convirtiéndose en el director más joven de los que dirigen las actuales revistas de caza.

Su escuela ha sido el campo, que ha conocido de primera mano ayudando a su padre en múltiples tareas forestales y compartiendo con él no pocas jornadas cinegéticas, pero también la Universidad, donde se formó como periodista, trabajando después en varios diarios salmantinos.

Gracias al programa de Televisión Española, Jara y Sedal se ha convertido en una especie de adjetivo que indivisiblemente se liga a la caza tanto dentro como fuera del sector cinegético

Aterrizó en trofeo en el año 2006 como redactor, pero la adquisición de Jara y Sedal por parte de Editorial América Ibérica, editora de Trofeo, y el consiguiente cambio de enfoque, le convirtieron en su nuevo director.

Joven, pero sobradamente preparado, como decía el anuncio, hijo de su tiempo, auténtico conocedor y amante del campo y de la caza, trabajador infatigable, comprometido con la causa, Israel y su equipo tienen la apasionante tarea de acrecentar el prestigio y el éxito editorial de Jara y Sedal.  

¿Quién es Israel Hernández?

Un cazador de pueblo, hijo de un carbonero y de una ama de casa, un eslabón más de una larga saga de cazadores. Desde que era un niño siempre deseaba poder llegar a ganarme la vida con aquello que me apasionaba y que era ya parte de mi personalidad: la caza. La literatura y sobre todo la escritura, mi otra gran pasión, hicieron que no tuviese dudas a la hora de estudiar periodismo. En las revistas de caza he podido conectar mis dos grandes pasiones y hacer de ellas mi modo de vida. Por tanto me siento muy afortunado.

De redactor de Trofeo a director de Jara y Sedal, ¿cómo has encajado esta nueva responsabilidad?

Con un inmenso respeto y con muchas ganas de trabajar. Jara y Sedal es mucho más que una simple cabecera. Gracias al programa de Televisión Española, Jara y Sedal se ha convertido en una especie de adjetivo que indivisiblemente se liga a la caza tanto dentro como fuera del sector cinegético. Por tanto dirigirla supone una inmensa responsabilidad que desde el principio me ha incentivado a hacer una revista con unos parámetros de calidad muy altos capaz de satisfacer las necesidades de los cazadores que consumen revistas de cinegéticas.

¿Qué cualidades debe tener el director de una revista de caza?

Una pregunta difícil. Supongo que por la peculiaridad del cargo debe ser, ante todo, cazador. Creo que es fundamental hacer un ejercicio de empatía con el trabajo que se hace para saber que lo que se publica es lo que el cazador al que nos dirigimos espera ver impreso. Después, además, debe ser periodista.

¿Qué estilo, qué enfoque quieres dar a Jara y Sedal en esta nueva etapa?

Ante todo un enfoque práctico e innovador, de acuerdo con las nuevas corrientes periodísticas y con la sociedad actual. Creo que un soplo de aire fresco nunca viene mal. Nuestro objetivo es hacer una revista participativa, una revista con la que la inmensa mayoría de los cazadores españoles se sientan identificados. Queremos que se respire caza en todas y cada una de sus páginas, haciendo textos ágiles, prácticos y atractivos, con una maquetación muy cuidada. Vamos a defender a capa y espada a la caza y a los cazadores, porque nosotros mismos somos apasionados cazadores y porque no podemos perder la función de perro guardián que ha convertido al periodismo en una profesión fundamental en la sociedad democrática. Nosotros, desde nuestra posición, defenderemos hasta las últimas consecuencias la práctica cinegética y denunciaremos todo aquello que la ataque.

La Federación debería ser, por lógica, la representante de los cazadores a todos los niveles, pero, al menos desde la percepción que yo tengo, no lo es

 América Ibérica también edita Trofeo, ¿qué tal te llevas con tus antiguos compañeros? ¿No hay cierta competencia?

En absoluto, es absurdo por dos motivos. El primero es que Trofeo y Jara y Sedal son dos revistas totalmente distintas que no sólo no se hacen competencia sino que se complementan perfectamente entre sí. Cada una tiene un enfoque muy diferente. Se pueden leer perfectamente ambas revistas sin que se aprecie algún tipo de repetición entre una y otra, a excepción, claro, de las actualidades y otro tipo de noticias de obligada publicación. Son dos mundos muy diferentes.

El segundo porque mis antiguos compañeros son mucho más que antiguos compañeros. Tanto José Ignacio Ñudi, director de Trofeo, como Juan Francisco París, su redactor-jefe, son dos grandes profesionales, grandes personas y buenos amigos. Tenemos una estrecha relación de amistad y lejos de haber competencia, lo que hay es una estrecha colaboración que hace que la convivencia entre ambas publicaciones sea muy agradable. Así ha sido desde el minuto cero y así seguirá siendo en el futuro, creo que eso lo hemos tenido todos muy claro desde el principio. Además, José Ignacio Ñudi es coordinador de caza de Editorial América Ibérica, y su experiencia también se pone al servicio de Jara y Sedal. Somos una gran familia.

Hablamos ahora de la caza, ¿cómo ves su futuro?

El futuro de la caza en la sociedad actual es como un niño que acaba de nacer: está en nuestras manos. Depende única y exclusivamente de nosotros, los cazadores. Si seguimos como hasta hace poco, sin mover un dedo por ella, creo que esta pregunta habría que hacérsela a los ecologistas, que son los que verdaderamente deciden su futuro. Yo confío en que por fin despertemos y nos amoldemos a las nuevas corrientes de la sociedad para defenderla desde ahí. Precisamente en Jara y Sedal estamos haciendo una apuesta de futuro y hemos dedicado una sección única y exclusivamente a los jóvenes cazadores. Queremos apoyarles desde nuestras páginas para que luchen por la caza y para que perpetúen esta bendita pasión que nos corre por las venas y que tanto bien trae a la naturaleza y a la sociedad rural.

¿Qué opinas de la labor que realizan las distintas asociaciones cinegéticas que existen en la actualidad? ¿Qué les falta y qué les sobra?

Yo entiendo que actualmente hay dos asociaciones cinegéticas con un peso relevante en nuestra sociedad: la Federación y la UNAC. Pero no se puede meter en el mismo saco a las dos. La Federación debería ser, por lógica, la representante de los cazadores a todos los niveles, pero, al menos desde la percepción que yo tengo, no lo es. Y no lo es porque creo que le falta capacidad de liderazgo, de convicción. Creo que debería de ser más combativa, más cercana, generar con hechos un sentimiento de utilidad, de pertenencia a la hermandad de los cazadores. Debería de adaptarse a la sociedad actual y contar con una estrategia de imagen muy potente. Tiene medios y acreditado personal para ello y creo que debería utilizarlos. A todas luces el futuro de la caza pasa por la imagen que de ella perciba la sociedad no cazadora, pero parece que aún no nos hemos dado cuenta de ello.

La UNAC, por su parte, también tiene aspectos muy interesantes: ganas de luchar por la caza, habilidad mediática y un alto grado de altruismo. Creo sinceramente que gracias a la UNAC la Federación está despertando en muchos aspectos, le está obligando a moverse aunque sólo sea por la competencia que le está haciendo. No obstante, como cazador, me gustaría que ambas estrecharan lazos de colaboración, porque considero que la unidad de los representantes de los cazadores es fundamental para la defensa de nuestra afición.

Si fueses el presidente de una de estas asociaciones, ¿cuál sería tu hoja de ruta a medio y largo plazo?

Lo que comentaba antes: la imagen. Yo establecería un objetivo: ¿Qué imagen queremos que tengan de nosotros? Y, una vez fijada, formaría un importante gabinete de comunicación con el único objetivo de conseguir alcanzarla. No dejemos que otros digan cómo somos, hagámoslo nosotros. A día de hoy, ocupar unos cuantos frames en un noticiario televisivo o unas pocas líneas en un diario generalista es importantísimo para mantenernos vivos. Después, con una imagen y un mensaje ya transmitido es mucho más fácil que las administraciones se detengan a escucharnos. Si las organizaciones ecologistas, con escasos o nulos recursos económicos y con una cantidad minúscula de militantes, lo han conseguido, nosotros lo tenemos mucho más fácil.

¿Cuáles son tus gustos cinegéticos?

Sobre todo cazador de menor. No voy a negarte que el corazón también me late fuertemente cuando, en una montería, oigo una ladra dirigiéndose hacia mí, pero soy más cazador de escopeta y perro. Me gusta la caza salvaje, el cara a cara con el campo.

¿Ha cambiado en algo tu vida, sobre todo cinegética, después de convertirte en el director de una de las revistas de caza más importantes?

Cambia porque cazas más especies en más escenarios que los habituales y porque tienes la oportunidad de vivir experiencias que, de otra forma, nunca hubieses disfrutado. Pero no cambia en lo fundamental. Sigo cazando con mi padre y con mi hermano en el coto de mi pueblo, como siempre. Yo nací allí como cazador y la magia de abatir una pieza salvaje después de horas de caminata, en la complicidad de tu cuadrilla de toda la vida, no tiene comparación con nada. Allí es donde me siento plenamente cazador.

En el número de junio:

  • Jaque a la reina
  • Descaste de conejos… sin perros
  • Aliados naturales
  • Corzos con peluca
  • ¿Cómo calcular la edad de un corzo?
  • ¿Quieres ser arquero… y no sabes cómo iniciarte?
  • Adiestramiento: cobros extremos
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