José Luis Martínez Guijarro, Consejero de Medio Ambiente y Desarrollo Rural de Castilla - La Mancha

«Somos partidarios de unificar licencias de caza»

 


Entrevista publicada en el número de enero de 2007 de Linde y Ribera.

Datos

PERSONALES

Nació el 16 de junio de 1968 en Cuenca. Está casado y es padre de un hijo.

ACADÉMICOS

Licenciado en Ciencias Económicas y Empresariales por la Universidad de Oviedo. Diplomado en Dirección Económico-Financiera por el Instituto de Directivos de Empresa.

PROFESIONALES

En Castilla-La Mancha ha desempeñado los puestos de secretario general técnico de la Consejería de Bienestar Social entre 1993 y 1996; director general de Servicios Sociales entre 1996 y 1999 y delegado de la Junta de Comunidades en Cuenca entre 1999 y 2003. Es diputado regional por la provincia de Cuenca, siendo actualmente portavoz de la Comisión de Economía y Presupuestos del Grupo Parlamentario Socialista.

La caza supone para Castilla-La Mancha un factor importante en su desarrollo económico. Esta comunidad goza de gran predicamento entre los cazadores nacionales y extranjeros por la calidad y la cantidad de sus piezas. Para hablar de caza, de su influencia, de su desarrollo, de su importancia... fuimos a hablar con el consejero de Medio Ambiente de esta comunidad.

J.L.C./A.M.

 

José Luis Martínez nos recibe en su amplio despacho de la Consejería de Medio Ambiente, en Toledo. La cita era el pasado 23 de noviembre (todavía no se había aprobado la Ley de Parques Nacionales en su redacción actual) a la una de la tarde, lo que le obliga a abandonar la sesión de las Cortes para atendernos —lo que le agradecemos sinceramente—. La conversación es distendida y fluida... El consejero tiene las ideas claras…

—Porque la caza es un «producto» importante en esta comunidad…

—La caza es una actividad que en Castilla-La Mancha va más allá incluso de los aspectos deportivos que tiene. Es una verdadera actividad económica. En nuestra comunidad estamos hablando de que la caza genera casi un millón y medio de jornales, con un volumen de facturación en torno a los trescientos millones de euros. No cabe duda de que la caza tiene una trascendencia importante para nuestra economía.

En los parques nacionales de Castilla-La Mancha es necesario cazar para conservar el equilibrio.

—Todo este volumen de negocio, toda esta actividad empresarial, ¿es compatible con la conservación del medio ambiente?

—Por supuesto que sí. Entendemos que la actividad cinegética, bien practicada, es perfectamente sostenible y, por tanto, compatible con la conservación del medio. Lógicamente, tiene que adaptarse a una normativa, pero hoy día la inmensa mayoría de los cazadores acatan estas normativas, las respetan y participan de su elaboración.

—Y, entonces, ¿por qué en la Ley de Parques Nacionales próxima a aprobarse se contempla la caza como no compatible con la conservación?

—Nosotros, cuando hemos participado en los foros de debate del Consejo de la Red de Parques Nacionales, nos hemos opuesto a esa parte de la Ley, porque entendíamos que la generalización no es posible. Quizá, en algún parque nacional no haya que cazar, pero, por ejemplo, en los dos que tenemos aquí en Castilla-La Mancha, Daimiel y Cabañeros, es necesario algún tipo de control para preservar el equilibrio ecológico.

En Daimiel el exceso de jabalíes pone en riesgo la nidificación de las aves, lo que, evidentemente, entra en conflicto con la propia esencia de las Tablas. En Cabañeros el exceso de animales hace que se ponga en peligro la biodiversidad del Parque y haya que proceder a capturas selectivas.

—Con lazos y eso…, ¿no?

—Creo que eso son unos hechos puntuales que ocurren en un determinado momento y que no pueden cuestionar ni poner en tela de juicio la gestión del Parque Nacional de Cabañeros. Este Parque ha dinamizado la vida económica de toda una comarca, ha estabilizado la población rural, y el incidente de los lazos no puede empañar la gestión de los responsables de dicho Parque. Éstos tienen que aplicar la normativa, y ésta no permite cazar… Pero no debemos elevar la anécdota a la categoría de norma.

La presencia de terrenos libres en medio de acotados distorsiona la gestión de la caza.

—También se ha opuesto Extremadura, Andalucía y Castilla y León, que pertenecen a distintos partidos políticos. ¿Cristina Narbona tiene en cuenta las opiniones de los distintos partidos o está «presa» de algunos grupos pseudoconservacionistas?

—No creo que ningún responsable político esté «preso» de nadie. Hay distintos órganos de participación, como el Consejo de la Red de Parques o el Consejo Asesor de Medio Ambiente, y el Ministerio ha hecho una propuesta de ley, que creemos que es buena en su conjunto, aunque en algunos puntos no estemos de acuerdo, como en el tema de la prohibición de la caza.

—Si se aprobase esta Ley, ¿Daimiel dejaría de ser Parque Nacional, al no tener hectáreas suficientes?

—Tal y como está redactada la Ley, Daimiel no llegaría a la superficie mínima, es cierto, pero se han previsto  disposiciones para que los parques ya existentes no tengan que cumplir ciertos requisitos.

—Cambiando de tercio, las modificaciones a la Ley de Caza castellano-manchega, ¿han sido consensuadas con todos los sectores implicados?


Un momento de la entrevista realizada al consejero de Medio Ambiente y Desarrollo Rural de Castilla-La Mancha. De izquierda a derecha, José Luis Casado, director de Linde y Ribera Caza, José Luis Martínez Guijarro y José Ignacio Nicolás, director general de Medio Natural.

—Hay que partir de que los cambios de la Ley de Caza se generan a partir de una proposición de ley que tramitan directamente las Cortes, presentada por el Grupo Socialista, y que es aprobada por unanimidad por el Grupo Popular. Después, ambos partidos presentan una proposición de ley que creemos que ha sido asumida por el sector.

Las dos grandes modificaciones, a mi entender, son el cambio de superficie mínima para los vallados cinegéticos, de 500 a 1.000 hectáreas, y la regulación de la cetrería. En ambos casos, se ha hecho consensuadamente.

—¿Y la supresión de la caza en los terrenos libres?

—Perdón (interviene el director general del Medio Natural, José Ignacio Nicolás). La prohibición de cazar en los terrenos de aprovechamiento cinegético común no es una modificación de la Ley, sino una disposición de la Orden de Vedas de la temporada 2006/2007, acordada por unanimidad por todos los miembros del Consejo Regional de Caza, y con el compromiso de hacer un seguimiento de los pequeñitos terrenos libres que quedaban, para ver cómo evolucionan.

—Pero, en teoría, es donde podría cazar la gente menos pudiente, económicamente hablando.

—La actividad cinegética, tal como está planteada hoy en día (vuelve a tomar la palabra el consejero), no es, precisamente, uno de los deportes más baratos que exiten. Y dicho esto, entendíamos que la presencia de esos terrenos libres, generalmente en medio de espacios acotados, distorsionaba más la gestión de la caza y el equilibrio de la zona que los beneficios sociales que se podrían obtener, y en Castilla-La Mancha, afortunadamente, hay muchos cotos sociales donde los habitantes de esta comunidad pueden practicar la caza, y esos espacios, generalmente, no eran aprovechados por cazadores de nuestras autonomía, sino por aficionados venidos de fuera, creándose más un problema que un beneficio.

Estamos de acuerdo en que con una licencia se pueda cazar en distintas comunidades.

—El PP ha presentado un proyecto de ley, apoyado por el PSOE, en el que contempla la caza como un subsector del sector agrario, ¿qué opina un consejero de Medio Ambiente del tema?

—Creo que la caza no es una actividad agraria pura. Es cierto que se desarrolla en el medio rural y que interactúa de una manera importante con la agricultura, pero entiendo que el mundo cinegético es un entorno que tiene diversos componentes —por ejemplo, las granjas cinegéticas tienen ciertas características ganaderas, con regulación sanitaria— y tiene aspectos turísticos, y no poco importantes. En definitiva, creo que la caza está bien dónde está; es decir, que sea responsabilidad de los departamentos medioambientales.

—Para potenciar de una manera importante el turismo cinegético, ¿no sería conveniente no tener que sacar diecisiete licencias de caza?

—Sin duda alguna. Somos partidarios de unificar las licencias de caza, y queremos avanzar en esa dirección. De todas formas, no hay que olvidar cuál es la conformación del Estado español, y que las autonomías tienen transferidas todas las competencias en materia de caza. No obstante, nosotros estamos dando vueltas a esta cuestión para facilitar acuerdos sobre las licencias con comunidades colindantes, para que los cazadores de nuestra autonomía pudieran cazar en ellas y viceversa. Pero esto también depende de la reciprocidad que encontremos en esas otras comunidades. Creemos que un tema de estas características, bien articulado jurídicamente, no tendría que presentar problemas, y nos gustaría avanzar en la próxima legislatura en esa dirección.

—Y hablando de competencias, de estatutos, de autonomías... ¿Los patos del Tajo son del Tajo y los del Ebro son del Ebro?

—No hay que sacar de contexto los estatutos de autonomías y las competencias de las comunidades. Los  patos no son de nadie e irán donde estimen conveniente. Ahora bien, si de lo que estamos hablando es del agua, nosotros no tenemos dudas que, con la máxima generosidad, queremos participar en la gestión del agua de nuestra comunidad. Resulta paradójico que el trasvase Tajo-Segura transcurra a través de cientos de kilómetros de Castilla-La Mancha y no deje ni una sola gota en nuestras tierras. Necesitamos el agua para nuestro propio desarrollo, al cual tenemos pleno derecho. No olviden que las infraestructuras que se construyeron en Castilla-La Mancha a nivel hidrológico se hicieron en una época donde la posibilidad de decir sí o no, no existía. Dichas infraestructuras suponen una hipoteca para el desarrollo de esta tierra y tenemos la obligación de levantar esa hipoteca. Aunque no hemos planteado hacerlo de repente, sino que hemos hablado de que la caducidad del trasvase finalice en el 2015 para que haya tiempo suficiente, ya que medios tecnológicos existen, para crear las estructuras necesarias para aprovechar los recursos hídricos de otras comunidades… En fin, hablemos de materias cinegéticas; estábamos en que los cazadores se muevan con una sola licencia por todas las comunidades autónomas, y nosotros estamos plenamente de acuerdo con ello.

—Para terminar, dos pequeñas cuestiones. Una, es una queja que nos hacen los organizadores de monterías por el hecho de no poder cortar las cabezas de las reses hasta que no las inspeccione el veterinario. Otra, es el período de caza del corzo. Si en Andalucía, al sur, se puede cazar en marzo, y en Castilla y León, al norte, en abril, ¿por qué en Castilla-La Mancha, en el centro, no se abre hasta mayo?

—A la primera cuestión les tengo que decir que es un tema sanitario. Cada vez los españoles están más preocupados por estas cuestiones y nos exigen normativas más estrictas, y eso los cazadores lo deben de entender. ¿Qué genera dificultades? Creo que es cuestión de costumbre, pero la salud pública está por encima de las actividades económicas. Respecto a la segunda, esta autonomía está acostumbrada a hacer las cosas con la participación de los Consejos de Caza. No me cabe duda de que si el Consejo de Caza lo planteara, se estudiaría el tema, porque parece que tiene cierta lógica.

—De todas formas (vuelve a intervenir José Ignacio Nicolás), el corzo es una especie en expansión en Castilla-La Mancha, y se está logrando una cosa muy importante, y es que los corzos estén colonizando nuevos territorios y esté presente en la totalidad de las provincias castellano-manchegas.

—¿Se nos olvida algo?

—Para nosotros (retoma la palabra José Luis Martínez) la actividad cinegética es muy importante y queremos potenciarla. Estamos apostando por un desarrollo sostenible y un turismo de calidad, y la caza es fundamental para ambos sectores.