Santiago Ballesteros Rodríguez, Secretario General de la RFEC

«Los cazadores no son el problema, sino parte de la                solución»

Santiago Ballesteros, Secretario General de la Real Federación Española de Caza, nos habla de la caza en Europa y de la situación actual de la caza de perdiz con reclamo en España.

Recientemente ha participado en Trier, en la Conferencia conmemorativa de la entrada en vigor de la Directiva Aves. ¿Ha aportado algo al mundo de la caza este encuentro de juristas y autoridades nacionales y europeas?

Tengo que subrayar que las Conferencias en general han sido bastante interesantes. Los grandes impulsores de este encuentro europeo han sido los cazadores y los conservacionistas. A diferencia del caso español, en el centro de Europa y sobre todo en el norte los cazadores son vistos como una parte importantísima de la gestión y la conservación.

En Europa, se considera la gestión cinegética como una herramienta imprescindible para el mantenimiento de la biodiversidad. Todo el mundo tiene claro que los cazadores andamos muy preocupados por el deterioro de los terrenos en el que moran nuestras especies de caza. La pérdida de biodiversidad está directamente relacionada con la merma de las poblaciones de codorniz, o de perdiz por ejemplo en España por lo que los cazadores somos los primeros interesados en la adecuada gestión y uso de la naturaleza. La Unión Europea lo tiene claro.

En Europa, se considera la gestión cinegética como una herramienta imprescindible para el mantenimiento de la biodiversidad

¿Cuál ha sido la posición de la FACE y de la RFEC en estos debates?

La de exigir una mayor coherencia en la política europea. Todos los presentes, incluidos los funcionarios europeos que representaban a la Dirección General de Medio Ambiente (D.G.M.A) y la Dirección General de Agricultura (D.G. de Agricultura) se mostraron de acuerdo en que la Política Agraria Común no puede ser ajena a los esfuerzos de conservación. Tal y como puse de manifiesto públicamente, no tiene sentido que la Comisión Europea gaste miles de millones en conservar unos pocos espacios con carísimos programas enfocados a la conservación de una especie, y que por otro lado esté gastando dinero en subvencionar unas prácticas agrarias manifiestamente mejorables desde el punto de vista ambiental. Los olivares son ejemplos manifiestos de lugares en los que, debidos a los cambios y la intensificación de los mismos, se ha producido una pérdida de biodiversidad fortísima.

Hasta ahora, siempre que una especie ha sufrido un retroceso, todas las restricciones han recaído en los cazadores. Es hora de que el esfuerzo en la recuperación de esa especie recaiga sobre todos los hombros. La recuperación de determinadas especies migratorias no es un asunto exclusivo de los cazadores. Agricultores, ganaderos e industrias, Ayuntamientos y todos aquellos cuya actividad tiene un impacto sobre el medio están llamados junto a los cazadores a mantener en condiciones óptimas los territorios en los que se crían y viven las especies. Al mismo tiempo, pusimos de manifiesto la necesidad una mayor flexibilidad en el control de los predadores. A nuestro juicio, una de las causas del acusado descenso de determinadas especies, es la imposibilidad de realizar un control de predadores efectivo. Afortunadamente en España, el Ministerio ya lo ha comprendido y para salvar al urogallo de la extinción en la cornisa cantábrica ha empezado a realizar un control sobre los predadores, que estaban llevando a la especie al abismo.

¿Cree que las autoridades españolas comparten la opinión de que los cazadores no son un problema, sino parte de la solución?

Estoy convencido de que sí. Obviamente, hay mucha hipocresía y mucho miedo. En materia de predadores las autoridades autonómicas no terminan de dar los pasos necesarios para dotarnos de unos medios homologados de control de predadores. La RFEC está esperando que el esfuerzo que ha hecho en este sentido se vea recompensado. Parece como si ninguna quisiera ser la primera por temor al que dirán los ecologistas. En todo caso, los cazadores españoles, no debemos parar hasta que se reconozca nuestro papel en la conservación de la biodiversidad.

En materia de predadores las autoridades autonómicas no terminan de dar los pasos necesarios para dotarnos de unos medios homologados de control de predadores

El antiguo Ministerio de Medio Ambiente de la ex Ministra Narbona, pretendía prohibir la caza de la perdiz con reclamo al amparo de la Directiva Aves. ¿En que situación nos encontramos?

El Ministerio confundió en su día la velocidad con el tocino. Una cosa es que la Directiva prohíba la caza de aves en los estados miembros durante la época de celo, reproducción y cría, lo cual parece lógico para la mayoría de las especies migratorias, y otra cosa es que tal prohibición se extienda sobre especies muy territoriales y sedentarias como nuestra perdiz. Para que todos nos enteremos, si un coto de mil hectáreas tiene 500 perdices, lo importante es que al final de temporada, se conserven las parejas necesarias para mantener las poblaciones en los umbrales adecuados. Da lo mismo si se cazan en octubre, en diciembre o en marzo. Además si caza más de la cuenta me quedaré sin perdices en mi coto por lo que soy el primer interesado en cazar de forma sostenible. Además, para algo están los planes técnicos de caza que ya establecen unos topes.

Por otro lado no podemos olvidar que la caza con reclamo forma parte del patrimonio cultural de nuestros pueblos. No creo que este debate se vuelva a plantear, puesto que no tiene ni pies ni cabeza. Además hay ya algún estudio que descarta que febrero y marzo pueden ser consideradas como épocas de celo.