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Encuentro-Curso de Adiestramiento en el coto de La Valdorba (Navarra)
5 y 6 de abril de 2008

Siguiendo la línea abierta por el compañero Rafael Pablo Trujillo Mariscal quiero contar también nuestro curso en el coto de La Valdorba (Navarra) los días 05 y 06 de abril. Un fin de semana lleno de información, dudas, preguntas e impresiones y, cómo no, de muchas emociones.

La suerte de elegir la Valdorba es que nos queda, a todos los que fuimos, a la misma distancia: a una tiradita en coche. A todos, excepto al paleto zamorano que, como siempre, le toca moverse ya que a Víctor M. Esandi le tocaba jugar en casa.

Casi todos llegaron a su hora: a las 08:00, digo casi todos porque a un servidor, que también es un tanto paleto, se le metió en la mollera que era a las 09:00, y estuvo perdiendo el tiempo en casa hasta que Dios me dio a entender que llegaba con tiempo… hasta para un café en la tasca del coto. Pero de repente una voz por el móvil le dice, «Hostias Angelillo, ¿donde andas? Que te estamos esperando…».

Una vez que todos estuvimos reunidos, empezó la mañana y el curso, una presentación que enseguida derivó a un tema que en su orden normal hubiera sido el último: el collar de impulsos eléctricos. No obstante, enseguida se volvió al cauce normal del curso, motivación del cachorro, carácter del compañero, diferencias entre componentes de la misma camada y como no, uno de los pilares de un buen compañero de caza: la educación.

Desde un primer momento nos quedó claro que, aunque con métodos distintos, Suso y Víctor nos iban a llevar al mismo sitio, que no es otro que entendamos a nuestro compañero y él nos entienda a nosotros, que quizá sea siempre lo más complicado.

Una vez hecha la presentación, bajamos al almuerzo y a sacar los perros para que se fueran haciendo al campo y desestresándose. Particularmente yo tenía un aliciente especial, iba a conocer a mi futuro compañero de clase y quien sabe, y si está a la altura de mis pequeñas peludas, mi compañero de monte, Kiro de Vega Sauco.

Empezamos, como siempre, por el principio: la llamada, el “sienta”, el “quieto”, aplicando métodos y maneras, y de repente cada uno empezamos a ver como es nuestro perro, qué carácter tiene: vemos que no es tan difícil llevarlo, al contrario de lo que pensábamos, algo que nunca iba a suceder… de una manera sencilla sale, sin la mayor complicación, es realizado con un movimiento de cola desenfrenado. Víctor y Suso van analizando cada reacción de los perros: «este es un perro con carácter, este perro tiene una sensibilidad muy alta, este perro es equilibrado…» y todo para que nosotros empecemos a saber distinguir cada gesto, cada movimiento, cada postura de nuestro perro. Quien más nos enseñan son los perros, vimos a Kea un drahthaar “indomable” no se venía abajo, dura como una piedra, sin embargo acabó haciendo un “junto” casi perfecto. La perra de Ramón de San Sebastián otra Drahthaar, Nika, sin embargo era muy equilibrada y desde el primer momento sin ninguna presión hacía todo perfectamente. Y una perra viszla de nombre Alfa, había que tratarla en pañitos de oro como decía mi madre. Pero al final todos… entendimos lo mismo: paciencia, insistencia, más paciencia y logros.

Después de un sol de justicia, fuimos a reponer fuerzas, porque ya se sabe, el adiestrador fino, deja el perro y se va al vino. Por supuesto las preguntas de rigor, las dudas, inquietudes, pero eso sí, todas en voz baja. La gente del norte somos tímidos, no solemos preguntar, no nos ofrecemos voluntarios, intentamos no llamar la atención… bueno no todos, algunos somos unos notas pero… tiene que haber de todo en la viña del Señor.

La sobremesa, fue muy interesante, Patxi nos contó que había dejado de cazar, que un día disparando sintió que estaba matando y no cazando. Colgó la escopeta pero no dejó el mundo del perro, adiestró un perro pastor para el cobro y estaba muy contento. Sacó temas muy interesantes que poco a poco Suso le fue contestando, debido a la separación de la mesa y que Victor más alla estaba enfrascado en otras preguntas, en la medida que pudo.

La tarde fue distinta, empezamos el trabajo de campo, el trabajo que llama la atención, el cobro, la muestra. Empezamos a ver las aptitudes de nuestros perros en el campo, y ya vimos algunos compañeros que empezaron a destacar, una setter tricolor de Charly y otro drahthaar de Gorka. Con alegría vimos el despertar de muchos perros al cobro, vimos como otros que no cobraban, por celos, lo hacían, y el siguiente paso fue hacerlo ellos solos.

La muestra siempre es lo más espectacular y lo que siempre estamos esperando de nuestro joven compañero. Vimos como poco a poco, y con cautela, los perros más jóvenes empezaban a fijarse en la emanación, y hacían una muestra que nos llenaba de orgullo. Pero también vemos las decepciones más grandes: nuestra perra no muestra, no le vemos ningún instinto de muestra, que el instinto de persecución prevalece sobre cualquier otro.

Dejamos la lanzadora y empezamos a sembrar una codorniz en el campo. Con alegría vemos que perros que no acababan de mostrar llegaban a mostrar perfectamente. ¡¡Que alegría!! Y entre los nudos de las Flexis, la emoción de la muestras y los cobros, llegamos al final de la tarde. El sol había hecho su labor, y nos quemó bien quemados. A unos más que a otros pero a mí, particularmente, me dejó la placa solar que parecía un camarón.

El Domingo comenzó, con todos a su hora, con una increíble clase sobre clicker. Un método que a priori es muy interesante para el tema de educación. Víctor nos comentó su próximo proyecto, que no era otro que fijar la muestra mediante este método, y los escépticos le dijimos que tan pronto como lo lograra nos lo hiciera saber. Obviamente, la mejor forma de aprender es practicando, y qué mejor para practicar que sobre nosotros mismos. Y lo que es tan fácil en la teoría… hay que ver como se complica en la práctica. A otro Angel, le tocó hacer de can y a Charly le tocó de adiestrador… el resultado aceptable, pero no fue fácil. Le costó lo suyo hacer que tocara el pico del pavo real.

Volvimos a lo alto del monte, pero con la mala suerte que hacía un día de lo más desapacible, viento, frío… Tocaba la búsqueda cruzada. Qué difícil es llevar la flexi de un lado, el silbato en la boca, el perro a una distancia aconsejable, corriendo en un sembrado y cada poco cambiando de mano la flexi… ¡Más que un adiestramiento parece un ejercicio malabar!

Como siempre vimos perros con una búsqueda cruzada perfecta, una muestra perfecta y muchos detalles que corregir… al conductor. ¡Que difícil es hacerlo medianamente mal!

Entre paseos pa'riba y paseos pa'bajo nos dio la hora de volver a casa, unos muy contentos, su perro era un perro con muchas aptitudes y muy buena actitud a la hora de aprender. Otros decepcionados pero dispuestos a luchar para que su perra salga adelante.

Me alegro de haber vuelto a compartir un curso con Víctor y Suso. Me alegro de haber estado en la Valdorba. Me alegro de haber vuelto a conocer gente nueva, Ramón, Patxi, Gorka, Angel, el tío de Angel, Ramón y Nerea —con los que compartí una cena de lo más divertida junto a una maravillosa familia—.

Pero de lo que más me alegro es de conocer un poco más a mi compañero, de que intentemos hablar el mismo idioma para que él no piense que me ha decepcionado cuando en realidad es mi culpa no haberle hecho entender lo que yo quería.

 

Angel L. Morán (Alihot)
Vitoria-Gasteiz