Encuentro «Por dónde se ven»
Rosell, 13 de diciembre

El domingo 13 de diciembre nos reunimos un grupo de zorzaleros valencianos y catalanes en un día agradable en cuanto a compañerismo y amistad, y desapacible en cuanto a climatología, en la que no faltó el buen comer, el buen vino y la buena armonía, y sí las aves migratorias.

Pronto empezaron algunos a disfrutar de la quedada en Rosell, ya que nuestros buenos amigos catalanes ya estaban el sábado en el lugar de caza. Para algunos de nosotros la cosa empezó el domingo sobre las 4,30 de la mañana, mañana fría pero caldeada por la ilusión de lo que iba a ser un buen día de amistad y armonía.


Formando una gran familia.

A la hora convenida fuimos llegando al área de Sagunto en la A7, después de saludarnos y darnos a conocer, ya que unos nos conocíamos y otros no, junto a un buen café y algún que otro donut. Continuamos todos juntos —Nelet, Valdes, Saguntino, Choca, A. Marco, Eds y Aldayero— en dirección a San Rafael del Río.

Al llegar al segundo punto de encuentro nos encontramos con otro grupo de Valencianos —Centollo, su padre y nuestro anfitrión, Buck, y con el primero de los catalanes, el bueno de X-men y su hijo— otra vez algún que otro café y Buck nos hace entrega de los pases de la finca donde se va a realizar la caza del zorzal.

Todos juntos salimos dirección a la finca, no sin antes visitar al orgánico que nos acompañó todo el día como uno más, el cual nos fue colocando por toda la finca uno a uno en su puesto.


Nelet, a la choca... ¿Por dónde se ven?

Amanece un día gris, desapacible, con mucho viento del norte, con unos 3º sobre cero y algo de lluvia muy fina. La sensación térmica a causa del viento debería de ser de unos 10º menos, ya que se veía incrementada por la ligera llovizna que caía. Se escuchan pocos tiros y sólo se ve algún que otro zorzal suelto, para un lado y para otro, pero nada importante. Empezó a empeorar. Agua, frío y nieve, hasta que se hizo insoportable, teniendo que recoger y refugiarnos en la casa. Al poco acudieron nuestros compañeros catalanes que pasaron la noche en la casa —Linday Clara, Makis 4x4 y Gaig— que con X-men y su hijo —pedazo buen chaval— completaban la legión de catalanes. Todo fueron presentaciones y abrazos entre todos, los que nos conocíamos y los que no.

Debido al tiempo reinante era insoportable estar en el exterior, tuvimos que estar en la casa, pero no se echó de menos el monte y los zorzales, ya que 22 zorzaleros de la geografía valenciana y catalana tienen muchas anécdotas y vivencias que contar: que si hay tordos por tal o cual zona, que si cartuchos del 8, 9 o del 10, que si esta escopeta o aquella… historias que en definitiva son la salsa de la caza y el buen saber transcurrido a lo largo de los años.


Después de comer, la partida, A-Marco, Choca y amigos.

A la hora de comer no faltaron los buenos productos, tanto valencianos como catalanes —fantástica butifarra, sí señor—, buen vino y mejores postres realizados por nuestras santas esposas. Después de la tertulia de sobremesa y algún que otro brindis, se hizo la hora de cazar el zorzal a la choca o dormidero. Sólo los más valientes decidieron hacerlo, ya que la tarde no invitaba a salir al monte. Gaig, Eds, Linday Clara, Enrique y Buck fueron los más atrevidos, quedándonos el resto al lado de la chimenea con una buena copa y una partida de truc. Cuando regresaron los más valientes llegó la hora de la marcha, donde no faltaron los comentarios de cuándo se repetirá, que espero sea muy pronto.

Quiero agradecer a todos los asistentes y a los que no pudieron venir, así como a nuestro gran anfitrión Buck, el magnifico día de fraternidad, amistad y compañerismo que reinó entre todos. También quiero hacer una mención especial a la caza del zorzal, que es la que nos une a todos, esperando reunirme con todos vosotros de nuevo.

Continuará…

Aldayero

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