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Encuentro Paletos 2006
León, 17-18 de junio

 

La tarde del viernes me dispuse a partir hacia lo desconocido. Hacía un calor horrible y Limas no dejaba de gruñir a Solar; si llegan a estar en la misma jaula me dan el viaje, porque el viejo gruñón está raro, más arisco de lo normal, cosa que se confirmaría los dos días posteriores tirando tarascadas a todo ser con más de dos patas, en fin, ya comentaron que igualico que el dueño.

Llegando a León me adelantó el tarao del Arofer con Kodiak haciendo el papel de Luis Moya: «Espera al Sensei, Tino, por Dios»… porque Arofer, emulando al asturiano más internacional, trazaba las curvas a la misma velocidad, como si llegara tarde a su boda. «Sensei, ¿sabes ir hasta el hotel?». «Sí, sí, Lucho me ha dicho cómo». Pero amigos, Lucho será un gran veterinario y buen guaje, pero en el tema de la orientación me da a mi que tanto gallegos como asturianos dejan mucho que desear, por lo que me vi hablando por el móvil con Lucho por enésima vez mientras la Guardia Civil se paraba a mi derecha en un semáforo… «ups, la cagamos, neng», menos mal que la vista al frente no se pierde de los años de instrucción y pasé desapercibido. Total, que bajé la ventanilla y pregunté a los agentes, los cuales, muy amables ellos, me indicaron dónde hacer el cambio de sentido y ponerme así en el buen camino —si mi padre levantara la cabeza…—.

Por fin llegamos al hotel. Ni tiempo a subir a la habitación, partimos raudos hacia los campos del intensivo «Camposagrado». Juro que por un momento pensé que me estaban vacilando, y no es hacer publicidad al intensivo, no, coño, es que es una pasada. Creo que todos los asistentes coincidieron en lo mismo: ideal para entrenar los perros, daba hasta pena que fuera un intensivo, un lugar tan bonito merece tener CAZA, aunque, por otra parte, es una ventaja tener la posibilidad de acudir a un intensivo de estas características, es pa verlo.

Ya en el hotel tuve otra grata sorpresa: había llegado el grueso de la paletada; Bosscord con su señora y su peque desde Córdoba, Esandi con su colega Jose y ¿Manuel? —coño, perdona, pero sólo me acuerdo del Bretón—, Kako y Toby con su padre desde Vitoria, también desde allí el bueno de Alihot, desde Cantabria llegaron Gusi y el primo del Opá… digo Mirlocu, jajaja. Algo más tarde llegó Manuel Camiñas con su alumno Carlos, y sólo faltaban los astures. Resulta que Argull, sin saberse el motivo, había tomado la autovía que le llevaría a Levante, su obsesión con que Charly acudiera al encuentro le jugó una mala pasada, sí, sí que fue eso, no penséis mal. Por fin llegaron los astures, a los postres, pero llegaron Argull, Ñeo, Pablu y el topógrafo, que tampoco recuerdo su nombre, mil disculpas. Ah, que me olvidaba de Joaquín, delegado de Royal Canin, cazador atípico que colecciona perros, jejeje, buena filosofía, al fin y al cabo.

Ya después de la cena llegó el café, las cervecitas y, cómo no, el foro bis a bis que se alargó hasta casi las cuatro de la madrugada. Para qué os voy a contar más, se habló de perros, de perros y también de perros, eso sí, de los que muestran.

Por la mañana llegaron al desayuno De los Carbayos y su hija Patri, y ya más tarde, y en los campos del intensivo, aparecieron los aldeanos Santi y Fortu, y por la tarde se unió a la paletada Gago. Creo que me dejo a alguien, que me sepan perdonar si quieren… si es que no lo entenderé, qué cabeza la mía.

Después del reparto de camisetas nos dirigimos rumbo a «Camposagrado», donde, después de recoger las piezas que utilizaríamos para los dos días previstos, nos repartimos en dos grupos: un grupo más dedicado a temas de competición, en el que estaban Argull, Arofer, Lucho y Lomas, y otro dedicado al adiestramiento básico y de caza, que lo llevamos Esandi y el que os narra el evento, o sea, yo, coño.

¿Qué hicimos? Yo sólo puedo hablar de nuestro grupo, en el que trabajamos aspectos muy básicos del perro de muestra y su adiestramiento, la jerarquía, el No, la búsqueda cruzada y, cómo no, la muestra y el cobro. En dos días se consiguieron algunos avances, y los propietarios de Oker, Pili, Mari, Kako, Rayo, las negras de Mirlu… quedaron bastante contentos con el trabajo y los logros realizados, así como de lo poco que pudieron aprender o, mejor dicho, le pudimos enseñar en dos días… muy intensos, eso sí.

Del otro grupo que hablen los que allí estuvieron. Sé que trabaron el patrón, la búsqueda… pero mejor que lo cuenten ellos, no me gusta hablar de oídas, sólo sé lo que sus caras reflejaban, y era satisfacción.

Quiero hacer mención especial a Manuel Camiñas. Su charla, aunque a horas intempestivas —después de comer—, resultó grata y didáctica. Aprendimos cosas que no se aprenden en cualquier sitio, pero sobre todo conocimos a una gran persona, mal dibujante, eso sí, pero creo que lo hizo a propósito para que prestáramos atención a sus palabras más que a sus dibujos, jejeje.

La otra charla, la que nos dio Patricia —veterinaria de Royal Canin— sobre alimentación, también resultó más grata de lo esperado, ya que tocó algunos temas bastante interesantes sobre la salud del perro de caza relacionada con la buena o mala alimentación. Gracias también.

El encuentro se clausuró el domingo por la tarde, antes de lo cual tuve el honor de colocar la pegatina de Canil Alecrín en la furgoneta del maestro Manuel Camiñas; se hizo foto de rigor, no penséis que es moco de pavo, solo faltó la banda para amenizar el acto.

Quiero dar las gracias a TODOS, perdón a los que no haya mencionado y ya sabéis, palante, como dice Manuel, tenéis el deber de evolucionar, hay que hacer de este encuentro algo más que una paletada, pero como digo yo, siempre tendremos el rango de paletos, con eso se nace y si en el camino se pierde es porque uno se ha vuelto gilipoyas.

Un saludo y hasta la próxima.

 

Sensei

 

 

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