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Encuentro en Nava

 

No sé si soy el más apropiado para hacer la crónica de la prueba hecha en Nava, pero lo intentaré.

Aunque la prueba estaba prevista para el Sábado 7 y el Domingo 8, fue desde el viernes cuando los asistentes empezaron a llegar al punto de encuentro, el Hotel Villa de Nava.  Según se fue llegando, y dada la expectación surgida, el presentarse unos a otros y empezar a charlar no costó tanto como en ocasiones anteriores, siendo los primeros en aparecer Argull, Carlos, Juan, José Condado y su hijo Yann, Artxanpande, Falvarub y alguno más que seguro se me queda en el tintero.

A título personal mi asistencia fue una odisea, pues viajé desde Madrid el viernes a la noche para llegar a Nava a las siete menos veinte de la mañana, coincidiendo en el parking con Gusi que llegaba en ese momento desde Torrelavega y aprovechando con él para hacer tiempo mientras llegaba el resto de participantes y el público.

Ya a la hora del desayuno, en el bar del hotel, el ambiente no era especial, era indescriptible. Saludos a los amigos (ya no solo simples compañeros de foro) que hacía tiempo que no veíamos y presentaciones a los que no conocíamos hasta ese momento en persona. Carcajadas y demás fanfarronadas que a los cazadores se nos dan tan bien y a los embaucados por los perros, más aún.

      

Algo me recorría el cuerpo con cierta ansiedad. Me preguntaba miles cosas, ¿cómo saldría todo?, ¿qué perros habría?, ¿mejoraría el tiempo y escamparía el día? Viendo el resultado del fin de semana,  las expectativas se cumplieron más que de sobra.

A pesar que el tiempo parecía empeñado en chafarnos el evento, se decidió subir a la cumbre para tomar allí una decisión. Todos teníamos tantas ganas que ni el clima nos echaba para atrás y como si de una gran prueba se tratase, nos metimos en los coches, furgonetas, etc. y nos dirigimos a los terrenos designados. Vuelvo a insistir, indescriptible la sensación de estar allí. Durante el trayecto yo charlaba con mi chofer, Argull, no dando crédito a todo lo que estaba sucediendo. La gente había cumplido con su asistencia y hasta el momento todo iba viento en popa.

A pesar que los jueces previstos no fueron todos los esperados, el que vino demostró ser una persona llana, amable y para nada soberbia, característica de la que hacen gala otros «personajes» de la cinofilia en este país. Antes de seguir quiero aclarar que sí, me une a José Condado una buena amistad, de la que me siento orgulloso y afortunado, queriendo aprovechar para darle mi agradecimiento personal por asistir y tratarnos a todos de una manera cordial, amena y sobre todo, de igual a igual.

        

Continúo. Durante el camino a la cumbre nuestras esperanzas de que escampase se iban perdiendo, pero aún así seguíamos nuestro ascenso animados por asistir a la primera prueba de Montaña para cazadores y amateurs. Y aunque el tiempo no mejorase, siempre nos quedaría el posterior calor de una chimenea con una buena tertulia, que por temas no iba a ser.

Después de aparcar, sacamos los perros de los coches y sus remolques mientras volvíamos a iniciar las conversaciones preguntando «¿de quién es hijo este?, ¿qué tiempo tiene?, ¿habrá becadas esta temporada?, ¿veremos las perdices hoy?…»

En esos momentos una cadena local entrevistaba a los organizadores y al juez, escuchando al terminar lo que todos estábamos esperando: «Señores, vayan preparándose las primeras parejas». Sí, a pesar del tiempo, todos, organizadores, asistentes y hasta el mismísimo Juez, decidimos seguir.

Las primeras parejas fuimos en procesión detrás del juez y de los organizadores, empezando el trabajo. El terreno no era fácil, hay que reconocerlo. El exceso de kilos y falta de fondo físico a mí particularmente me pasó factura, y bien alta. Fueron pasando las parejas y la verdad que la niebla no nos dejó ver casi nada, pero aún así todos seguimos la prueba con expectación y aprovechando para conversar de perros, competiciones, temas del foro, sitios de caza, etc.

La mañana fue pasando y las parejas también. Hicimos una rápida parada para el almuerzo con la intención de continuar por la tarde, pues eran muchos los participantes y se quería dar oportunidad a todos, en caso de no repetirse terrenos, etc.

Durante el almuerzo volvió a coincidir todo el grupo en la tertulia, comentarios sobre las parejas de la mañana, la dureza del terreno, mi falta de aire para subir las cumbres (este tema dio mucho juego la verdad, quizás demasiado), y lo normal en estos casos.
Por la tarde cambiamos de terrenos. Tuvimos que hacer un largo camino hasta llegar al lugar de suelta de la primera pareja.

Fue entonces cuando se vieron los primeros puntos. Bueno, los vieron los que siguieron de cerca  a cada pareja, ya que algunos nos quedamos en una pista disfrutando de una buena tertulia, del canto de las perdices y como sin quererlo, viendo en primera fila el punto del perro o perra de Félix. El perro puso estupendamente y al poco voló la perdiz que llevábamos tiempo escuchando.

Después de esta tarde tan entretenida, bajamos de vuelta al lugar de partida para dar por finalizada la prueba del sábado.

Cuando bajamos al hotel, yo esperaba poder darme una ducha y descansar hasta la hora de la cena… pero, iluso de mí, durante toda ella, escuchamos los rapports de los perros, se entregaron los premios y bajamos al bar a continuar con este defectillo nuestro, hablar de perros y fanfarronear. Comentar que los premios fueron donados por ROYAL CANIN y AGRUDECA. Después de los rapports, algunos nos abandonaron, teniendo que volver a sus domicilios sin poder disfrutar la jornada del domingo. Félix, como «trincó» premio ese día decidió no arriesgarse a vérselas conmigo el domingo, mejor para ambos, sobre todo para mi «bofe», claro.

Para no ser descortés y como mi educación demostró, no hice feo alguno a las invitaciones a tomar unos «culines» y degustar las tapas antes de cenar. Santos, un anfitrión donde los haya, se preocupó en todo momento de que ni Yann, ni yo, ni nadie de nuestro grupillo, pasásemos sed.

Después llegó la cena, donde un grupo de unos 15 compartimos un menú, que según alguno dijo por ahí nada tenía que ver con el disfrutado en otras pruebas (¿eh, Ion?) dando pie a risas y carcajadas, eso sí, menos mal que no fui yo al Valle, si no vuelvo famélico.

Cuando nos dimos cuenta eran cerca de las 2 de la mañana, hora ya excesiva sobre todo para mí, que no había dormido desde el viernes.

¿Es el mismo sitio?, el domingo por la mañana al levantarme lo primero que hice fue asomarme a la ventana y comprobar que el tiempo no había cambiado mucho desde el día anterior.
Nos volvimos a reunir en el bar del hotel, desayunamos y rápidamente partimos hacia los campos de la prueba para tratar que todas las parejas corrieran antes de la hora de comer.

Ya durante el ascenso me di cuenta que lo que había visto en el hotel nada tenía que ver con lo que nos esperaba arriba.


Según subíamos me deleitaba contemplando los paisajes asturianos y me reconfortaba en cierto modo tener otra causa más que justificara las agujetas que tenía y las que me iban a salir ese día.

Durante el domingo el seguimiento de las pruebas fue mucho más sencillo, tanto por la visibilidad como la ausencia de público y la orografía del terreno.

Salvo las dos o tres primeras parejas todas tuvieron oportunidad de ver perdices y de no repetir terrenos.  

Durante el turno que corrí no tuve tantos problemas para respirar y lo más importante, disfruté mucho del trabajo que hizo «Pol», estando el perro más despierto aún que el día anterior y eso que la rival no era ni mucho menos fácil. Unza, una perra de César que nos cautivó a algunos de los que allí estuvimos.

Como estaba más o menos previsto nos dio tiempo a terminar antes de la hora de la comida. Recogimos pronto y bajamos al hotel para escuchar los rapports de esa jornada y entregar los premios a los perros del día y los especiales al mejor británico y al mejor continental. Para los nombres y resultados reconozco que tengo mala memoria, pero seguro que los participantes los recordarán.

Como colofón la sociedad de cazadores AGRUDECA entregó a José Condado una placa en agradecimiento de su asistencia y colaboración.

SetterdeArofer.

 

 

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