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Encuentro en Jumilla
30 de Septiembre de 2007

 

Siete de la tarde, plaza de toros de Ondara (LA JOYA LEVANTINA). Acudimos Ximo y yo para encontrarnos con Mateo (perdiu). Va a dar inicio un fin de semana turístico-cinegético: cargamos perros, armas, maletas y nada, a BENIDORM, que Cartuchin nos estaba esperando en el hotel TORRE DORADA.

Al llegar, Cartu tenía la recepción a reventar de esas amigas suyas inglesas, pero siempre hay quien tiene enchufe y sólo vernos nos dio las llaves del parking y las de la habitación. Lo majo fue al bajar los bártulos del coche y ver la cara de los guiris al vernos bajar a los tres, cada uno con un violonchelo en la mano. Nada, todo fenomenal, la habitación de lujo, con vistas al mar, un macumba esperándonos en la habitación para pasar una noche buena… en definitiva, todo perfecto.

Cartu me comentó que bajáramos las armas a recepción, ya que estarían más seguras, así que nada más que hablar, nos bajamos en el ascensor de la 5ª planta los tres jinetes con sus respectivos violonchelos cuando, de repente, en la 4ª planta se para el ascensor y se suben dos guiris. La pobre mujer nos miraba como diciendo qué llevan éstos en las manos, serán de la ETA o algo por el estilo. Nada, hizo una cara de poema que estuvimos riéndonos todo el resto de la noche, luego cenita, cafetito y a la cama, que al día siguiente había que madrugar.

Hubo quien se quedó con las ganas de ir a dar un voltio por ahí para ver las periquitas cómo estaban, ya que por el hotel, después de la cena, el asunto se iba animando y no poco (qué mujeres).

La quedada había sido en el hotel con Santi a las 6 AM para ayudarle a cargar las tortillas, agua y demás cosas que ya tenía en el hotel, así que nos levantamos sobre las 5 para tener tiempo para todo, sacar perros, desayunar, etc. Cartu vino puntual, así que cargamos todo y nada, al lío. A las 6:15 ya estábamos en el peaje de la autopista, lugar de quedada para los de la zona. Al llegar allí ya estaba URIKA y los coleguitas suyos. En cosa de 10 minutos empezaron a llegar todos, Lubineitor, El Rubio, etc., etc., así que a las 6.30 salimos hacia Novelda, donde nos estaban esperando J.G, ICARO y el resto de la peña que había salido adelantada para ir recogiendo a gente en Alicante y otros sitios. Hacia las 7:30 llegamos a Novelda y nos pusimos en marcha. Lo que más me impactó fue el comentario general de la gente, y es que yo creía que sólo me pasaba a mí, pero resultó que es la tónica general, casi nadie había pegado ojo esa noche sólo pensando el lo que nos iba acontecer el domingo; como dicen en el anuncio de la ONCE, “será la ilusión”.

Antes de llegar al coto paramos a tomar un café y a comentar cómo Fernando Alonso se la había pegado con el coche y se despedía teóricamente del mundial (aun había posibilidades). Cafetito rápido, y al coto. Al llegar allí vimos que había otra cuadrilla, pero cada uno estaba a un lado, ya metidos en faena, cada uno a lo suyo: la organización a cobrar, los del los todo-terreno a soltar perdices, los perros a soltar adrenalina, (alguno mira si soltó que se quedo enganchado de una perra) y el resto de la peña a pagar y a prepararse para lo que auguraba ser un día genial (con frío de cojones y lluvia, pero bien).

El coto era muy llano, el terreno estaba muy seco y las perdices apeonaban como conejos entre las matas. Eran casi la 9 y nos disponíamos a salir a cazar todos en mano. La verdad que se quedaba un poco pequeño y lo tendríamos que haber organizado de otra manera, pero eran tantas las ganas que teníamos de salir al campo que todos para adelante, “por eso somos de ALICANTE”. Yo fui uno de los primeros en apretar el gatillo, ya que sólo salir de la pinada mi perrita LLUNA, en su primer aniversario, se quedó de muestra, a unos tres metros de la perdiz inmóvil. Sólo le entró cuando se lo dije, la perdiz salió y nada, dos tiros y al morral. Buen día pensé que se avecinaba. No se hicieron de esperar los lances de casi todos a través del cazadero, salinos cazando en mano pero, a medida que se iba avanzando y produciéndose los primeros lances, la cosa se iba desmadrando y al final terminamos cada uno por su lado. Era de esperar, ya que tanta gente es difícil que se coordine. Según iba avanzando la mañana el calor cada vez se hacía más insoportable, y los perros lo notaban, ya que el terreno estaba muy seco y las peonadas que realizaban las perdices los llevaban locos a los pobres.

Hacia las once de la mañana fuimos acudiendo todos a la casa en busca del taco. La verdad es que esta vez no faltó comida, sino todo lo contrario. Hay que hacer especial mención a las cocas que trajo Úrica y a las variadas tortillas que nos trajo nuestro hombre del tiempo, Cartuchin: chorizos, salchichas, panceta etc. Un festín que, remojado con cerveza bien fría, fue lo que estábamos necesitando. La gente tenía tantas ganas de campo que, según como iban terminando, salían al campo de nuevo.

Ahora sí que el asunto ya estaba más mal, ya que les habíamos dado tiempo para que ellas se buscaran la vida, así que la mayoría se embrozaron buscando sombras, ya que el calor se hacía insoportable. Yo personalmente, hacia la una de medio día, fui al pozo que hay cerca de la casa a que la perra se refrescara. La verdad es que sólo llegar y ver el abrevadero lleno se metió dentro y nada, como nueva y a rodar. Los lances ya eran más escasos, pero aun se produjeron buenas perchas.

Habíamos quedado que la hora para quedar a comer sería a las tres y media, pero a las dos de la tarde la mayoría de la gente ya estaba en la casa, cosa que le jodió bastante al cocinilla, que ya no sabía a qué hora hacer la paella. Al final le dijimos que la hiciera para las tres, así si alguien quería salir después de comer que no se hiciera tan tarde. La percha, según iba llegando la gente, se veía cada vez más abultada; echamos una contada y vimos que la cosa no había ido nada mal, ya que se habían abatido un porcentaje bastante elevado, el 75%, pero aun faltaba gente por venir. La paella se terminó de cocer mientras nosotros comentábamos los diferentes lances de la mañana, las pocas perdices que habían cobrado los del otro coto, el frío de cojones que estaba haciendo y, sobre todo, la gran ausencia del día, “LAS RUSAS”, que algún jodido dijo que las traería y nada de nada. Lo más parecido que vimos fue a un tío en delantal con más pelo que el perro de JG (el barbas). Hubo quien, debido al madrugón y por la fiesta del sábado noche, se quedo frito en la escalera esperando la comida (no la de las rusas, mal pensados).

Por lo que respecta a la paella, se podía comer. Yo la verdad es que jamás había comido paella con salchichas, pero en fin, cada mestrillo tiene su librillo. También eché en falta los trocitos de conejote de monte que se había traído Icaro, que al final se fueron de vuelta a casa, “pero yo no perdono, en la próxima sí hago yo la paella, tú los vas a tener que traer”. Cuando ya estábamos ya casi todos comidos y tomando café, llegó un compañero, el cual ahora no recuerdo quien era, pero se traía en el morral nueve perdices y había fallado un faisán. El pobre un poco más y se queda debajo de la mesa, ya que nadie se había dado cuenta de que faltaba y no le habíamos guardado comida, pero al final comió.

Fuimos saliendo de la casa y, como el día se había hecho pesado (por el frío tan intenso y el barro metido todo el día en las botas), algunos decidimos irnos a casa y otros continuaron cazando. Esta vez no hubo foto con tapete, ya que a día de hoy lo que sobran son polémicas. Los primeros en partir fuimos por una parte JG, por otra Úrica y sus dos compañeros y por otra Ximo, Perdiu y yo, que vinimos todos en un coche, así que el día para mí y el resto de los compañeros había terminado, ya que aun nos quedaban unos cuantos kilómetros por recorrer. Supongo que el resto de la cuadrilla que salió de caza lo haría durante poco tiempo, ya que eran casi las cinco de la tarde.

Bueno, por mi parte nada más que añadir, sólo decir que es genial esto del Internet por el hecho de que podamos organizar eventos de este tipo, y de esta forma tan peculiar. Dar las gracias en especial a la gente que hace que cada evento de este tipo funcione y, en espera de realizar nuevos eventos, sólo añadir que en la próxima la paella me la curro yo… Bueno, si la organización así lo decide.

Buena caza a todos.

 

Juan José Pons (el mejicano)