El pasado 6 y 7 de abril de este 2018 disfrutamos en Huelva del XVI Encuentro de aficionadas y aficionados a la caza de la perdiz con reclamo macho. Jauleras y jauleros, esposas, esposos y acompañantes reunidos todos gracias al Club de Caza y a que en aquel lugar hay reclamos consagrados, como Mari Carmen Pacheco y José Antonio Romero, entre otros muchos, que con llamadas de sincera hospitalidad consiguieron congregar a varios bandos desde casi todos los puntos de nuestra España cuquillera, demostrando que la fe en esta caza, las ganas de divertirse y la felicidad de formar parte de lo que amas no tienen límite.

¡Cómo pasa el tiempo!

Un año ya… Y parece que fue ayer cuando estuvimos con Elena y Julián en Cáceres. Este año no pudieron asistir y aunque sus corazones palpitaban lejos, a nosotros nos latían muy cerca.

Para ellos y para el resto de ausentes: os esperamos en la próxima, que si Dios lo tiene a bien, será en Huercal-Overa, por tierras de Almería, organizado por Manuel El Cojo.

No toco una tecla más si no es para gratificar a Mari Carmen y a José Antonio por su desvelo y preocupación, su complicidad y buen hacer, demostrado en todo momento y detalle, para que todos los compañeros en plaza estuviésemos bien servidos y mejor acompañados. Así, y siempre gracias a sus meditados planes, pasó lo siguiente:

El viernes por la tarde llegamos a Huelva los que veníamos de vuelo largo. Los de querencias más cercanas se incorporaron el sábado de mañana.

Para la toma de contacto, el viernes, después de soltar bártulos, los anfitriones nos citaron en la Peña Cultural Flamenca de Huelva —abrazos, besos y copa de bienvenida—. Después, andando, sin prisas y con muchas cosas que contar, llegamos a la cervecería La Ría, donde nos tenían preparada una mesa a nuestra medida.

En la calle, la tarde se tornó lluviosa y desapacible, pero dentro de la cervecería las gambitas de Huelva y los pescaítos, empujados con el buen vinillo de la zona, hicieron que la tertulia fluyera agradable y sosegada. Comentarios apasionados y anécdotas nuevas nos trastocaron mentalmente el reloj, aunque el tiempo siguió a su ritmo, y tuvo José Antonio que romper el embrujo —Señores, que es muy tarde y mañana hay que desayunar pronto—. Mari Carmen pidió unos taxis. De vuelta al hotel seguía lloviendo. ¡Bendita primavera!

El sábado día 7 nos sorprendió con buen tiempo y mejor desayuno. En la Cafetería Manguara nos apretamos varios papelones de churros, tostadas con aceite y salmorejo de relleno, con sus cafelitos pertinentes.

Acto seguido, a lomos de varios coches, fuimos en pequeña caravana al Monasterio de la Rábida. Convento franciscano de merecida visita, pues dentro de sus muros se prestó Colón a rezos y consejos antes de partir para las Américas. Monasterio bonito y bien conservado que supimos inmortalizar con un relajante paseo y su buena tanda de fotos.

Pasó el tiempo rápido, ya que a la salida del monasterio la hora encajaba con el aperitivo, así que con esas —todos a los coches y media vuelta para Huelva— donde los organizadores nos sorprendieron con otra copa de bienvenida, así pudimos saludar al resto de compañeros, de pie en las barras del restaurante Nueva Serranía.

Ya consumida la copa, pasamos al salón con capacidad suficiente y justo a la medida de todos los asistentes.

El acto lo presentó José Antonio Romero, dando paso y preámbulo al acostumbrado y cómplice parloteo para que, entre plato y plato, con calma y agrado, tuviésemos la oportunidad de conocernos mejor. Comentamos y escuchamos algunas de nuestras más soñadas aventuras y, como suele ocurrir todos los años, repetimos temas tan cambiantes como: el celo, los cotos, la cría de las camperas, la climatología, los reclamos (sus manías, virtudes, enfermedades y pureza) etc., etc… Con el aderezo, la calidad y la abundancia de una buena comida como cómplice inigualable de estos conciertos.

Cuando los apetitos colmaron con creces sus pretensiones, tuvimos la suerte de sucumbir con el encanto dos artistas como David Soto con su guitarra y Alfonso Morales con su voz. Ambos, en acorde compás, nos cautivaron en un recital flamenco que nos hizo vibrar, supieron combinar su extraordinaria calidad con los sentimientos de unas letrillas cinegéticas, algunas compuestas por compañeros presentes. Fueron premiados con aplausos unánimes y el agradecer sincero de todos los presentes.

Mientras degustábamos el saborcillo reciente de las notas flamencas, se levantó de una esquina Paco Domínguez que, con buen sentimiento y tirando de costumbre, nos contó la emocionante anécdota que tuvo lugar cuando le sorprendió una tarde —el para él hasta entonces desconocido Juan de los Pedroches— hace ya años, cuando Paco (onubense ) trabajaba en la comarca de Pozoblanco.

Portaba en la mano el pliego que le regaló Juan, con el dibujo del mismo Juan sentado y hablando con su viejo reclamo y una composición poética que tuvo el acierto de recitarnos, decía así:

Del pintor al poeta y del poeta al pintor.

Dedicado a todos aquellos aficionados que vieron envejecer con pena a todos sus buenos reclamos:

— «Vamos, te pondré el capillo que hoy está el día agradable,

nos pondremos aquí cerca, en uno de estos puntales,

que estás viejo compañero y no quiero que te canses… etc. etc»

No debo seguir, la letra tiene dueño y nadie mejor que Paco sabe hacerla sentir, sentimientos que fueron regados con alguna que otra lágrima de sincera y honda emoción…

¿Cuántos recuerdos al compás de lentos atardeceres?

¡Gracias Paco por la dicha de tu reclamo!

De vuelta a la mesa, continuamos con los postres, todos riquísimos, mientras Mari Carmen dispuso el sorteo de los regalos:

Tres jaulas:

  • Una preciosa regalo de José Antonio Romero, con su sayuela grabada.
  • Otra espectacular y artesana de varetas de Juan Fco. Moró.
  • y la tercera, una obra de arte de Santiago Ruiz «Algarín»

Cuatro reclamos :

  • Dos pollos de Perdices Pavión donadas por José Naví.
  • Un pollo de Perdices El Chopo donado por Alonso
  • Un pollo de Percofán donado por Paco Jiménez

Una caja de vino, aportada por José Moreno Egea.

Además de cartuchos, fundas para prismáticos, camisetas, gorras, riñoneras, cascos, libros, botes de limpieza para armas, licoreras… Todo gracias a la gestión del Club de Caza, que contactaron con los colaboradores (Excopesa, Peltor, Vanguard, OutdoorStocks, Borchers, Sauer, Olight, Remington, J&G, etc.).

Todos contentos, todos nos trajimos algún recuerdo. Para nuestras las mujeres tuvo Mari Carmen el detalle de preparar un bonito estuche con fresas de la empresa Agromartín de Huelva.

Por desgracia, todo lo bueno tiene su fin. Así, el colofón lo pusimos comentando las últimas vivencias, viendo algún que otro vídeo y despidiendo poco a poco a los que tenían que volver a casa.

Los que pernoctamos el sábado en Huelva nos fuimos un rato al hotel para después quedar en el puerto, donde José Antonio y Mari Carmen reservaron en el restaurante Bonilla. Con las raciones de pescaíto y las botellas de fino, más lo que nos colgaba, nos pusimos como el niño de los garbanzos de Paco Gandía. Al terminar, de nuevo en taxis y a la cama.

El domingo, a las 10 de la mañana, volvimos a la cafetería misma del sábado; café con churros, despedida y cierre.

Todos salimos en abanico, salpicando ramales y carreteras de vuelta a nuestras querencias, dejando atrás buenos recuerdos y la felicidad de seguir unidos a pesar de la distancia. Nuestra afición, de vez en cuando, exige su momento y este año se ha hecho realidad en nuestra querida Huelva.

¡No le pedimos otra cosa a la vida que sentirla perderse en ocasiones como esta!

Como todos los años, este encuentro se ha nutrido de aficionados de casi todos los puntos donde nuestra especialidad tiene bien enraizada su tradición, así se desplazaron jauleros de toda Andalucía, Madrid, Extremadura y Castilla-La Mancha. Siendo obligada la excusa para los que no pudieron venir, sobre todo por la distancia que los separa, como pasa con Valencia, Alicante y Murcia.

Esto no puede acabar sin decir lo que el sentir del grupo se llevó muy dentro, que no es sino agradecer a los representantes, a los patrocinadores y al Club de Caza, con Rafael Lurueña e Ignacio Ñudi, por su asistencia a esta edición, por su aportación y apoyo año tras año a este tipo de eventos y muy especialmente por su complicidad con esta y todas las demás modalidades cinegéticas.

Mención muy especial a todas nuestras mujeres, sufridoras leales, por su saber estar y su incondicional apoyo.

Un abrazo a todo@s

Antonio Campos