Dispuestos a dar por concluidas las batidas de los encuentros, nos juntamos en esta ocasión más de los habituales y en una duración también mayor, puesto que ya desde el viernes por la tarde se fueron dando cita los más adelantados.

Con la puesta en común de todas las viandas que habían llevado desde sus lugares de origen, dieron buena cuenta de ellas en un local que el centro vacacional cedió a tal efecto. Poco importaba el frío inicial, pues los brebajes se encargaron de remontar las temperaturas hasta que se dio por concluida la sesión nocturna en vistas del importante día y madrugón que se avecinaba.

Acudió presta la gente al punto de encuentro habitual de las batidas, el restaurante Trescaminos de la cercana localidad de El Grado.

Como siempre, Javier y el resto de camareros se desvivieron porque a ningún cazador le faltara su café, bollería o contundente almuerzo, bien fuera para degustar en el local o para llevar al puesto.

Entre tanto, la organización ya tenía todo dispuesto y en poco más de media hora salíamos disparados hacia el monte con las armadas bien repartidas y con sus postores al frente. Ya antes de llegar al monte, un tranquilo corzo que mientras pastaba nos daba la bienvenida, fue testigo de la caravana de vehículos que pasaban frente a él, sabedor de que en esta ocasión iba a salir ileso de la contienda.

El día era calmado y soleado, desde luego que hemos tenido mucha suerte con el clima en estas batidas ya que prácticamente todos los días ha hecho un tiempo fabuloso para los cazadores, aunque demasiado calor para los perros, pero puestos a pedir, y como los canes a estas alturas de temporada están muy a tono, elegimos sin duda este tiempo para ediciones venideras puesto que al ser tan cerrado el monte, es muy importante que la gente pueda escuchar la cacería, además de ser mucho más efectivos en los lances.

Poco a poco nos fuimos adentrando en el monte y lo fuimos armando. Cuando todo estuvo dispuesto, Fragenquer daba la orden de suelta a todos los amigos que nos habían acompañado en esta ocasión junto con sus perros.

Al poco de soltar, los primeros sabuesos daban con las demandas y poco tardaban en levantar los primeros jabalíes. Unos lograron escabullirse y se llevaban tras ellos a buena parte de los perros que posteriormente se echarían en falta, pero otros eran abatidos en los puestos.

Destacar la armada más cerrada de todas ellas, donde los cazadores dieron muestra de su pericia abatiendo media docena de jabalíes, cosa nada fácil teniendo en cuenta que el tiradero es una senda de menos de dos metros de ancho en buena parte de sus tramos y donde de verdad se pone un cazador a prueba, aguantando encarado en el paso el momento propicio del disparo, porque no hay ocasión de doblar en estos puestos y no sabiendo si lo que parece que va a pasarte por encima es una simple bicicleta o el propio Titanic a toda máquina seguido del séptimo de caballería.

Poco a poco se fueron sucediendo los diferentes lances, siendo más seguidos en el inicio y al final de la cacería y bastante más aislados conforme los resacadores se alejaban de las partes altas de la sierra, donde al parecer se concentraba mayor número de jabalíes. Laureano daba muerte al jabalí fallado por su pariente Gregorio, que en un acto de insensatez se fue directo a él, resultando fatal el lance para el de la vista baja.

Otro acto memorable fue el de nuestro compañero Jaroa, quien se había ganado a pulso su fama de “fino” por la efectividad en todos los lances de este año con nosotros, pero dio fe de lo mucho que cuesta ganar la fama y lo poco que cuesta echarla por la borda, dado que dos lances fallidos acabaron con toda su credibilidad. No obstante, y antes de mandarlo a galeras durante los tres próximos encuentros, diremos en su defensa que los jabalíes, aunque malheridos, fueron cobrados por los cazadores de Abizanda, que daban una batida en el coto vecino y a los cuales estamos agradecidos por su plena colaboración con nosotros a la hora de no molestarnos unos a otros, sin duda alguna hemos sido un ejemplo de lo que nos va a obligar el monte con el paso de los años. Atrás deben quedar los egoísmos y cada día deberá imperar más si cabe la colaboración entre los cotos vecinales de un territorio para el buen funcionar de cada una de las sociedades locales.

Los resacadores también abatían algunos ejemplares y, al hacer recuento, se alcanzaba la docena de capturas. Algo escasa quizás, pero teniendo en cuenta las alturas de temporada que estamos y todos los que se han quedado por el camino, creemos que mucha gente firmaría estos resultados para su cotos, siempre hablando de caza salvaje y en abierto, claro está.

La precisa maquinaria de extracción de caza se ponía en marcha para los más adentrados en el monte, mientras que aquellos más afortunados degustaban un vermouth en improvisados vasos hechos cortando culos de botella y lo trababan con embutidos calibre magnum y otros placeres de pecador.

En torno a las 19.00h daba comienzo la tradicional merienda cena en el mismo restaurante Trescaminos. Los abundantes alimentos terminaron por saciar los vacíos estómagos de los cazadores, y los más generosos caldos aplacaron las sedientas gargantas de los mismos. Al final, y con algún exceso de frenada, se dio por concluida la velada con un brindis en honor a todos los cazadores y perros que nos han acompañado es esta temporada, que sin duda ha marcado un antes y un después en los encuentros Pirineos.

Nos retiramos a nuestros bungalós, donde los más gamberros prolongaron la velada hasta bien entradas las cuatro de la madrugada, sin duda que mereció la pena solo por ver a Pepino tocar “El Arpa” —dícese de la descomunal pieza de tocino con la que Fragenquer ha amenizado los entreactos—.

Con más sueño que hambre, nos dimos cita el domingo en uno de los bungalós para tomar café y zumo que algunos habían traído. También degustamos unos “Empanadicos del Serrablo” que Gabriel —Lobo Solitario para los asiduos en la web— nos había traído para esta jornada en la que, como tormenta de verano, decidió acompañarnos.

Tras la organización de rigor, que en esta ocasión costó un poco más de lo normal habida cuenta de la masiva destrucción de neuronas en la noche anterior, nos dirigimos hacia el monte, que en esta ocasión estaba mucho más cerca de nuestros encames.

Al principio de soltar ya se escucharon las primeras ladras de los perros de Los Tejero de Maleján, quienes habían venido a ayudarnos en esta jornada dominical, pero ni siquiera nosotros mismos hubiéramos imaginado la densidad de jabalíes que finalmente se levantaron y los que llegaron a cumplir en los puestos a pesar de ser fallados estrepitosamente en las mayoría de las veces. Se disparó sobre 22 jabalíes, que para ser un gancho dominical no está nada mal, pero tan solo se lograron cobrar cinco de ellos.

A pesar de los fallos, pronto se lograron recuperar todos los perros y, a primera hora de la tarde, los restos de la expedición que todavía contaban con tiempo se dispusieron a compartir la comida de despedida, de nuevo en el restaurante Trescaminos.

Mención aparte merecen RSJ y Garsen, que concluyeron el fin de semana con una pareja de capturas cada uno para la cuenta de su pique personal. Nosotros, que ya pensábamos en sus fallos dadas las posturas que habían ocupado, tuvimos que tragarnos nuestros pensamientos para alegría de todos, que gracias a su buen hacer han tomado el testigo que caballerosamente les ha cedido Jaroa y, por consiguiente, en caso de que quieran volver a acompañarnos no dudaremos a someterlos a la presión de la filmación del incansable Félix…

Los abrazos y despedidas de última hora pusieron un broche final a esta guinda enmarcada dentro de una temporada memorable para los Encuentros Pirineos y su organización, la cual ha cumplido con creces buena parte de sus objetivos y esperamos hayamos sabido estar a la altura de al menos parte de vuestras expectativas.

Damos por finalizada la temporada con el sorteo de la carabina que Beretta Benelli Ibérica nos ofreció para sortear entre todos los asistentes que en estos meses han asistido a las batidas en Pirineos, siendo el afortunado Antonio Gil Vila, con el que contactaremos en breve para solicitarle los datos para poder enviársela, deseando que la disfrute y nos cuente el año que viene lo que ha podido practicar con ella estos meses.

De veras que os esperamos con los brazos abiertos si ese es vuestro deseo, tanto en el encuentro anual como en cualquiera de las batidas de 2016. Igualmente esperamos comentarios con todo aquello que estiméis susceptible de mejora, pues sin duda que, si está en nuestra mano, trataremos de cumplirlo.

Un abrazo a todos y hasta pronto.

 

(Más fotos en el álbum del encuentro)

Crónica Pirineos 2015

Álbum Pirineos 2015

Crónica Pirineos 2014

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Crónica Pirineos 2013

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Crónica Pirineos 2012

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Crónica Pirineos 2011

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Crónica Pirineos 2009

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Crónica Pirineos 2004

Crónica Pirineos 2003