Diez años pueden no parecer mucho tiempo… hasta que uno visita la galería de fotos de aquel primer encuentro en los Pirineos y la compara con lo que se ha encontrado en este, dándose cuenta de que los que eran jóvenes se han ido convirtiendo en padres, mientras que a alguno de los que eran padres, se ha convertido en abuelo.

Y aunque algunos huesos duros de roer se han logrado resistir a cambiar su estatus familiar, todos, casi casi que todos, empiezan a dibujar alguna de esas canas, señal de la experiencia en esto de los encuentros. Eso sí, igualmente, todos, sin el casi casi, mantienen la misma ilusión de hace diez años por conocer nuevos amigos y disfrutar durante un fin de semana de los que ya lo son viejos, desde los orígenes de la cibercaza.

Lugares, manchas, hospedajes, resultados, comidas o compañeros de fatigas han cambiado desde el primer encuentro hasta este número diez, buscando mejorar la calidad, el servicio y el resultado que los anfitriones puedan ofrecernos, y que en esta ocasión ha llegado a un nivel de calidad en las instalaciones, la comida y la organización, que incluso hicieron por anecdótico, añorar los barracones y la improvisación de ocasiones anteriores, aportando la ventaja de la comodidad, aunque echando en falta ese punto de esa aventura, incomodidad e incertidumbre, que suponía el asistir en aquellas primeras ocasiones a Guara.

Esta vez la organización de las comidas, los alojamientos y la jornada del sábado, corrió a cargo de la familia Castro, propietarios de una serie de establecimientos hoteleros en Alberuela de Laliena. Los asistentes estuvimos repartidos en estos establecimientos, que ofrecen tanto las clásicas habitaciones dobles de los hoteles, como otras más amplias y de mayor capacidad similares a las que podemos encontrar en cualquier centro de turismo rural, teniendo todas ellas una destacable calidad. La comida buena y abundante, con entradas, dos buenos platos y los correspondientes postres y cafés. Desayunos completos con bollería o huevos con chorizo para el que lo prefiera, zumos e incluso, un bocadillo y una botella de agua en forma de taco para llevar al puesto, lujo impensable en anteriores ocasiones que sinceramente se agradeció en una larga jornada de caza el sábado.

Entre los asistentes, los ya veteranos en esto de juntarse en los Pirineos, Jaroa, Adarg, que asistió con su amigo Salvador, rsj, Codornicero, Homo pyrenaicus, Grivettes, Caucho, Alga, Busta, Guara y su amigo Carlos, Pepino, Lafoz, Milkimatt y Pep, Dragunov con Marcos y José Luis, Pelacho y Marc, Kodiak, Fausalva, Fragenquer y Enrique, Donai que repetía y Taire con Rosendo que se estrenaban. Pepper, Che, Lluis, os echamos de menos.

Como en ocasiones anteriores nos empezamos a juntar el viernes por la noche, disfrutando de unas cervezas mientras se esperaba para cenar, continuando después de la cena con ellas, que esos ratos charlando con los viejos amigos de foros y chat, son los que más se buscan en estos encuentros. A la cama nos fuimos con el sorteo del sábado ya realizado, explicando la organización atentamente a todo el que le preguntaba, como era su puesto, con que postor debía ir, como se colocarían y todo lo que quisimos preguntarles.

Ya por la mañana, no habiendo dormido todo lo deseado algunos, pues los astures aparecieron a las cinco haciendo de despertador, nos reunimos a desayunar, llegando tarde Jaroa y Grivettess que se acusaron mutuamente de quedarse dormidos al pasar mala noche, cada uno a causa de los ronquidos del otro. Durante el desayuno y antes de ir a los puestos, se repartieron las gorras y chalecos Hart que OutdoorStocks había regalado, siendo una ventaja para los asistentes que cada vez son más las empresas interesadas en participar en estos encuentros, al darse cuenta que tienen unos buenos colaboradores para probar los productos que comercializan además de darlos a conocer.

El monte que se cazó el sábado fue duro, sobre todo para los perros, algo que pagarían posteriormente pues alguno de nuestros compañeros fue a cenar habiendo recuperado únicamente uno. Ha sido el peor año en este sentido, volviendo Mikimatt del monte a las seis de la mañana, apenas unas horas después que Fausalva, que no se pudo acostar hasta las cuatro y eso que dejó varios perros para recuperar el domingo, por lo que no pudo asistir a la segunda batida. Destacable que Fragenquer recuperara al día siguiente a "La Gafas", en un pésimo estado de salud, pues contaba con numerosas cuchilladas algunas de bastante gravedad que por suerte pudo salvarse por haberla recuperado in extremis considerando la cantidad de sangre perdida.

Peor suerte corrió la cadilla que la acompañaba, que tras varios días de búsqueda se da por hecho que se despeñó tras un gran jabalí al cruzar una peña con una gran caída que debieron intentar cruzar presa y perra, puesto que allí desaparecían todos los rastros de ambos, en una peligrosa cortada del sinuoso barranco de Chimiachas sobre el río, que hizo imposible recuperarla. La mancha a batir fue grande, de unas 900 hectáreas, con mucho animal en ella, lo que hizo que se pasase un día entretenido entre las ladras y los disparos, aunque como suele suceder siempre, alguna de las armadas no tuvo suerte y después de sufrir para colocarse, teniendo incluso que cruzar ríos, no se vio recompensada con la entrada de jabalíes a sus puestos.

Aún así en conjunto, el resultado fue bueno, cobrándose 22 jabalíes y tres corzos y escapándose otro buen número de ellos. Nos libramos del agua pero no del frío, lo que hizo que, al volver al hotel, todos buscásemos una ducha caliente antes de ir a compartir nuevas cervezas con los compañeros y la simpática y guapa zagala que atendía con sus padres el bar. Después de la cena, charla probando los licores que tradicionalmente los asistentes llevan de sus lugares de origen y, cómo no, el "Queimada Show II", con un nuevo intento de provocar un incendio en los Pirineos, que seguro el año próximo definitivamente se logrará, por eso de "a la tercera va la vencida", y es que en esta ocasión para no estropear la mesa del restaurante donde se preparaba la queimada, al intentar meter un plato debajo, se vertió parte del contenido que prendió el mantel e hizo intervenir a Marcos que para algo es profesional en estas lides.

Ya el domingo, tras el desayuno y la despedida de varios asistentes que no podían quedarse, nos desplazamos a la cercana localidad de Buera para celebrar un pequeño gancho en el que los jabalíes no quisieron acompañarnos. Tan solo se animó la cacería con la aparición de algunos corzos y raposos, que para desesperación de los perros no quisieron mostrarse en las esperas, salvo una corza a la que Alga supo cortar en su huida, con un auténtico tiro de suerte, tras alcanzarla a 300 metros en la base del cráneo y que por lo menos sirvió para bromear durante la comida.

El personal del Restaurante La Fuente de dicha localidad, nos obsequió con arroz y carne a la brasa, todo ello regado con fabulosos caldos del somontano que hicieron las delicias de los comensales. Poco a poco fue despidiéndose la gente y partiendo hacia sus lugares de origen, dando por concluida esta magnífica décima edición del encuentro.

(Más fotos en el álbum del encuentro)

Fragenquer, Alga, Fausalva y Kodiak

Álbum Pirineos 2012

Crónica Pirineos 2011

Álbum Pirineos 2011

Álbum Pirineos 2010

Crónica Pirineos 2009

Álbum Pirineos 2009

Crónica Pirineos 2008

Crónica Pirineos 2006

Crónica Pirineos 2005

Crónica Pirineos 2004

Crónica Pirineos 2003