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Cenicientos, 11-13 de Marzo de 2.005

 


El pueblo del fondo es Cenicientos y esta es la única recta que hay para llegar a él.

Me encargan algunos amigos, que por lo visto no me conocen bien, que escriba la crónica del encuentro realizado en Cenicientos los días 11 al 13 de Marzo. No se puede comenzar ésta sin dar las gracias a todos los foreros que han hecho posible dicho encuentro.

Como la crónica solo puede comentar aquellas vivencias que tuve la suerte de experimentar, ésta (la crónica), está coja, o por decirlo de otra forma, falta de apoyo o rigor científico. Quieren que escriba lo bien que nos lo pasamos todos, pero hay una serie de acontecimientos en los que yo no estuve presente, por lo que no puedo dejar constancia aquí de ese viaje realizado desde orillas del mediterráneo hasta más allá de la mitad de la península, ni de esa comida en Albacete que disfrutaron algunos compañeros, ni del despiste de otros perdiéndose por el camino. Como podéis ver, lo que se comentará será solo una pequeña parte de todos los acontecimientos, pero espero que os resulten interesantes.

El viaje es largo para casi todos los asistentes al encuentro, pero los kilómetros no pesan si se va con el ánimo que teníamos todos, más por volver a vernos algunos y por conocer a otros, que por la cacería que tendría lugar los días siguientes.


En esta imagen podemos observar Fideo, Juan, Loco por el Pájaro y Roberto (que nos estaba estudiando) en primera plana; en frente aparecen Rastro y Joaquín; y al fondo de la imagen las mujeres.

Pero a la hora señalada ya estábamos DOS foreros en Cenicientos. No pasa nada por esperar a alguien para ir a cazar, pero si para ir a cenar. Como el resto de la infantería llegaba tarde, quedamos para cenar directamente en el bar. Todas las penas se olvidan cuando vemos en la calle unos pocos todo terreno no muy bien aparcados y empiezan a salir caras conocidas y otras sin conocer.

El viernes fue el día del verdadero encuentro, ya que ese día nos acompañaron algunos que no estarían los días siguientes, por lo que quiero mandarles desde aquí un fuerte abrazo, que ya hago extensivo a aquellos que no pudieron estar con nosotros ni siquiera ese día.

Cenamos abundantemente, sobre todo oreja, ya que habíamos oído que en ese bar la ponían muy buena y que a Sebas le encantaba, pero con la jeta seria nos miro y nos dijo: ¡pues va ser que no! y bebimos lo justo, ya que después de la cena los mas ancianos no nos dejaron ir a buscar donde echar la espuela. Reímos todos juntos y acabamos de conocer a los novatos (en los encuentros). Estuvimos comentando desde lo mala que había sido la temporada para cada uno, hasta la explicación que nos dio Pedro (Percofan) sobre los pájaros que había que embragar y los que no. También nos explicó como elegía el a sus reclamos, insistiendo en que todos teníamos las mismas posibilidades, pero me parece que no nos convenció a ninguno y todos seguimos pensando que el juega con ventaja. Al finalizar la cena salimos cada uno para su lugar de destino, ya que nos hospedábamos en varios sitios. Yo salí con mi jefe de armada guiando al resto de los que dormíamos en Cenicientos.


En este lado de la imagen vemos de espaldas a Pepe el malo; mientras que al frente observamos a Joaquín, Japrés, Cojo y Pedro. El espacio vacío es de Sebas. Preside la mesa José Antonio.

Solo me queda resaltar el susto que se llevó el amigo Sebas cuando paramos en la puerta de una casa en ruinas y le dijimos que esa era la casa rural. Pero todo el susto se le transformó en sueño.

El sábado quedamos temprano, pero no pudimos ni desayunar, ya que el del susto transformado en sueño sólo se retrasó una hora, y eso que se suponía que lo que íbamos a cazar era el pájaro. Menos mal que Loco por el Pájaro es prevenido y tenía algunos bollicaos y zumos, por que yo sin desayuno no soy el mismo.

Una vez en el campo, aprovechamos para charlar un rato, enseñándole a otros grupos de cazadores el gran libro (tanto por la cantidad como por la calidad) de nuestro gran amigo D. Manuel Romero. Y alguno se vendió. Otros aprovecharon para enseñar los pulpitillos y otros arreos de los pocos que utilizamos los pajariteros.

Llegó la hora de cazar, y cada uno tiró con el guarda que le habían asignado para su zona de caza. A mi grupo (Loco por el Pájaro, Cojo, Joaquín, Juan y Japrés) nos tocó un profesional al que desde estas líneas quiero agradecerle su comportamiento con todos nosotros y su paciencia con Loco por el Pájaro. Andrés es el guarda con el que a todos los participantes del encuentro les hubiera gustado cazar, pero una vez probado, nos lo pedimos ya para todo el fin de semana.


Joaquín enseña su pulpitillo, Juan y Roberto escuchan atentamente mientras Japrés echa un sueñesillo.

Roberto, que tenía como misión estudiarnos y ver si somos una raza distinta dentro de los humanos, se fue al puesto con Juan, así que no sé qué conclusiones sacaría.

En estos puestos fue casi todo bien, sino llega a ser porque a mi pájaro le entró una vaca y después Loco por el Pájaro se dedicó a llamarme y a pitar con el coche. El resultado estuvo para casi todo el mundo muy bien y algunos otros seguimos con las esperanzas puestas en el puesto de tarde. Y nos fuimos a comer.

Antes de la comida, aprovechamos el buen tiempo para charlar sobre todo un poco. Loco por el Pájaro aprovechó para sacar todos sus libros y para chupar cámara con sus preciosos pájaros blancos, aunque al final nos sacaron a todos en Federcaza. También lo grabaron para un DVD de la serie de Trofeo, en el que volvió a sacar el gran libro antes comentado. Como chupa cámara el tío.

La comida estuvo bien, nos comimos un jabalí que deduzco que sacaron de las matas, Andrés y su podenca cerdúa, como le decimos en mi tierra. Compartimos mesa con un grupo de pajariteros venido desde la lejana Andalucía, y sin tiempo para los cubatas, otra vez al campo.


La casa donde se celebró la comida del sábado.

Por la tarde incluso antes de llegar al sitio que nos tenía reservado Andrés, Loco por el Pájaro ya llevaba uno, lo correteamos unos pocos y casi todos nos pinchamos, pero al final lo cogió él (seguro que se quedó a la espera para no hacer mucho esfuerzo). Al parecer era un pájaro que había soltado Carlos (el encargado de gestionar este coto que ocupa varios términos municipales, y en el que faltará algo, pero perdiz seguro que no). Un pájaro raro, sin espejuelos, y que actualmente ocupa un terrero en mi casa debido a que se lo regaló a mi sobrino que también nos acompañaba.

En el puesto de tarde triunfamos muchos de los que por la mañana habíamos fracasado, por lo que al final del día, creo que tiramos todos los que fuimos al encuentro. Se comenta que alguno falló su primer tiro y el pájaro no cortó siquiera, metiéndole después en plaza demasiados pájaros para que lo cuente un cazador y otro se lo crea. Ese es a mi parecer el defecto que se le puede buscar al coto, su excesiva población de perdices.

Para la cena ya fuimos menos gente, ya que algunos partieron hacia el lugar donde pernoctaban y otros se quedaron a ver el fútbol. Si el viernes cenamos bien, el sábado fue a lo grande, y no lo digo por el entrecot de ternera que alguno se pidió, sino porque todo estaba exquisito (aunque Sebas volviera a dar la lata con la oreja), y entre los cuatro pelagatos que estábamos, no tuvimos lo que hay que tener para comérselo todo, o sea hambre. Y ese día sí que después hubo cubatas y hasta unas jóvenes que estaban de botellón se metieron en la casa rural en busca de machos jóvenes. Esta noche se despidieron algunos que se irían de turismo a Toledo, otros se fueron a dormir, y el amigo Cojo y el que suscribe se esperaron un poco a ver si charlando lograban acabar las provisiones de whisky.

El Domingo, ya con menos gente, aprovechamos para despedirnos y nos fuimos al campo con el pensamiento de en cuanto acabásemos el puesto salir pitando unos, y otros pensando en ir también por la tarde.

Como a la ida no fui yo el que se perdió, pues lo hice a la vuelta, ya que sólo podía pensar en el próximo encuentro.

 

Japrés

Pd: Espero que a próximos encuentros alguien lleve una camara de fotos que además la use indiscriminadamente, ya que seremos muy buenos pajariteros, pero como fotografos dejamos mucho que desear. La mia se quedo en mi casa, pero otras se volvieron igual que fueron, sin usar.

 

 

 

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