VI Encuentro perdigonero Club de Caza
Castilblanco de los Montes, 28 de marzo

 


De pie Mi pollo, Loco por el pájaro, Francis y Fernando de Badajoz provincia. Agachados Joaquin_, Sebas y Miguel D.G.

Me pidieron algunos asistentes que relatase mis vivencias en el reciente encuentro llevado a cabo en Castilblanco de los Montes, provincia de Badajoz, provincia y ciudadanos de gran dimensión.


De izq. a dch. Perinola, Cojito, Miguel D.G, Francis, Juan Mena y Joaquín_.

No soy demasiado afortunado con la pluma y aunque en los foros ya se están exponiendo las opiniones de algunos asistentes, voy a cumplir la orden del hasta ahora nuestro Presidente y para dejar constancia de mi presencia por aquellas bella tierra, os haré un pequeño repaso de mis vivencias en el encuentro.

Procedente de Sevilla y después de pasar Córdoba capital, enfilo en dirección a la sierra, hacia Cerro Muriano, Cabeza del Buey, Belalcázar, Hinojosa del Duque, Puebla de Alcocer, Alcaracejos y algún otro que ahora no recuerdo, atravesando una serie de preciosos pantanos de una extensión inmensa, a pesar de que según me comentaron en el encuentro, sólo se ve un diez por ciento de ella. Algo increíble por su grandeza y belleza.

Ya cercana la noche llego por fin al hotel, en Herrera del Duque, a sólo unos kilómetros de Castilblanco. Tras una buena ducha, enfilo los últimos metros que me quedan ansioso por abrazar a los amigos y por qué no, deseando tomar una cerveza. Estaba ya de agua hasta el gorro.


Ellas. Maravillosas!!!

Entro con el ala a rastras y allí me encuentro, rodeando la pequeña pero bien surtida barra del restaurante a Joaquín, Sebas, Miguel, Fernando, al que aún no conocía (qué grande es el tío, en todos los sentidos), Francis y por último a Juanma, Loco por el pájaro, que estaba ayudando en sus deberes como padre a su santa y paciente esposa, en la atención a mi sobrina Abril.

Saludo a las señoras, alguna de las cuales ya conocía y comenzamos a hablar de lo que todo el mundo puede imaginarse. Dimos de pie durante largo rato, algún curicheo por acá, pitas por allá, risas, recuerdos, anécdotas del último celo y de otros anteriores, y un largo rosario de cervezas, tapas, mas cervezas y mas tapas...

Pregunté quiénes vendrían al día siguiente y me enumeraron un buen puñado de amigos.

Nos avisan de que la cena está lista. Aquello no era una cena, aquello era demasiado, a lo grande, como casi todo lo de por allí. Por cierto, a Jesús, gerente del albergue, y a Mamen, que atendía la barra, les quiero mostrar desde aquí mi agradecimiento por el trato exquisito que nos dispensaron y por la entereza con que soportaron tantísimas horas de atención, mostrando siempre una sonrisa. Fernando y Miguel, trasladadles mi gratitud.


Un momento de la Asamblea

En la cena no faltaba de nada, así como en los postres. También hubo copas, aunque con mesura, pues había que coger el coche para regresar al hotel.

Las señoras organizaron su propia estrategia para el siguiente día, y como quiera que disponían como excelente y encantadora guía a Paqui, esposa de Fernando, pues se marcharon a Guadalupe de visita turística y comercial. Por una vez (y sin que sirva de precedente) nos hicieron esperar para la comida, aunque no mucho tiempo, que por cierto, se aprovechó bien…

A nosotros nos esperaba una dura mañana, y tras levantarnos y dirigirnos al albergue, comienza la faena. Delante de nosotros una perola de migas de agárrate y no te menees, en la que no faltaba un detalle, ¡qué barbaridad!


Abril en brazos de su mami Encarni.

Mientras tanto saludamos a los que se iban incorporando y a los que ya habían llegado por la mañana, Tibi, Perinola, El Cojito, Campa2, Viejo Lince hecho un chaval, Garza y una larga lista de amigos de cuyos nicks no me acuerdo ahora, pero de los que con sólo estrechar la mano, ya sabes que serán tus amigos para siempre.

Un poco más tarde llegó Baldomero, Mi Pollo, con sus acostumbradas cargas de material y amistad hacia sus amigos.

Trascurrió la mañana en una larga e intensa Asamblea, en la que con exquisita corrección se expusieron los temas previstos y en donde pudimos comprobar lo mucho que aún nos queda por hacer para que nuestra voz sea escuchada en el mundo de la caza y en los organismos competentes, aunque si algo sobraba era ilusión para seguir.

Desde aquí quiero agradecer públicamente y felicitar a los miembros de la primera Junta Directiva, ahora en funciones, por los múltiples esfuerzos en horas, dinero propio, sinsabores, incomprensión y posibles zancadillas a su paso. Esta gente merece todo mi respeto y así lo hice constar al final de la Asamblea, cuando ya nos levantábamos para tomar algo, pues la mañana se pasó casi sin sentir y espero que el secretario tomase buena nota para constancia en el Acta final.


Y bebimos!!!

Pasamos a la barra mientras hacíamos tiempo para que llegasen las señoras (también en esto son inteligentes) y nos dejaron tomar un sinfín de cervezas, contar más anécdotas, conocernos mejor, hacer corrillos en los que se podían apreciar titeos, curicheos, bulanas y múltiples recursos que sólo emplean pollos catalogados como excepcionales, como era el caso. Hasta alguno de arrancó con alguna letrilla de fandangos del reclamo.

La comida de alargó y como el que esto escribe tenía que volverse al sur y le quedaban bastantes kilómetros por hacer, procuré despedirme con un hasta pronto y agradeciendo públicamente a todos y a todas sus muestras de amistad.

Según noticias fidedignas que me han llegado, por la tarde, después de marcharme yo, se dirigieron a la finca La Costera, en la que cazan Miguel y Fernando, acompañados de las mujeres, que en previa negociación, habían accedido a ello a cambio de que luego se les acompañase a casa de este último, con el fin de invertir algunos euros en quesos de fabricación propia y en donde pudieron contemplar multitud de trofeos de caza logrados por el propietario. En la finca, aparte de ver algunas piaras de ciervas con su galán, pudieron contemplar sus buenas plazas para nuestra pasión, en las que cada uno dejaba correr su imaginación en voz alta y se oyeron frases como «aquí mismo hago yo un puesto de monte con Sierra en un periquete», o la que se le escapó a Sebas con los ojos brillosos «esto es lo más parecido al Paraíso que he visto en mi vida».


Sebas y Juanma (Loco). Dos buenos reclamos, punteros y de bandera.

En casa de Fernando, además de los quesos de cabra, pudieron contemplar el jaulero, en el que destaca un tal Flequi, que con sólo separarlo un poco de los demás, empezó a marcar su territorio, sin importarle el gran número de ojos extraños que le contemplaban.

De vuelta al albergue, las señoras a descansar y los varones, por culpa de la querencia, a la barra del bar, a la espera de la cena y a ver la selección de fútbol.

Aunque hubo algunas propuestas para ir al bingo, la cordura prevaleció y se marcharon a la cama. La hora del regreso era inminente y las distancias, en la mayoría de los casos, larguísimas. Eso sí, se dejaron sentadas algunas bases para el próximo encuentro en Córdoba.

Un fuerte abrazo
Sierra

Pd. En la Asamblea, públicamente, y en los corrillos del bar se echó de menos a mucha gente. En la próxima no tenéis excusa.