Encuentro en Aspe, Alicante
27/03/2011

 

Domingo 27 de marzo, un domingo como otro cualquiera, para los amantes de la caza, uno más, ya que la temporada ha terminado ya hace algún domingo que otro, recién pasadas las fallas, pero no era así. Era un domingo un poco diferente, por no decir bastante especial, ya no sólo porque cambiaran la hora la noche anterior, sino porque los foreros alicantinos habíamos quedado para soltar unas codornices y matar el gusanillo, al mismo tiempo que nos comíamos un arroz en condiciones.

La mañana pintaba bien, hacia un día espléndido y durante la semana había caído algún que otro chaparrón (cosa que agradecieron los perros a la hora de cazar). A las 7 de la mañana, los que venían conmigo, que somos los que estamos mas lejos, periu, el Ratón, mi sobrino y yo, ya estábamos en Alicante para recoger a los de Senitja (que nunca me acuerdo cómo se llaman) y a las ocho en Aspe. Al llegar al sitio acordado ya estaban casi todos, digo casi, porque el Sr. ICARO no aparecía, ni el propietario del intensivo tampoco, así que decidimos ir haciendo camino hacia el coto a ver si venían los que faltaban.

El propietario del intensivo acudió y nos dispusimos a los rituales pertinentes, en este caso como había gente que nunca había estado allí, como era el caso de Eloyo, Francis, Joaquín (el suegro) y los de Senitja, decidimos hacerles una ruta de turismo rural al mismo tiempo que iban sembrando las codornices. El señor JG y yo decidimos ir a buscar al Sr. ICARO, ya que después de casi una hora de espera en el coto no había aparecido y, maldita casualidad, nadie disponía de su numero de teléfono. La verdad es que no nos preocupaba mucho su asistencia, ni que le hubiera pasado nada, lo que realmente nos preocupaba era que traía las cervezas y el butano para realizar la comida.

Al llegar a la gasolinera (punto de encuentro), allí estaba el tío, tomándose un café en el bar, más tranquilo que un bebé recién comido, ese es él, típico Español Madridista hasta la medula y amante de las buenas costumbres (caza, comida, siesta, cervecita, etc. etc.). Bueno, lo recogimos y al lio, almuerzo que no veas, unas cocas recién hechas por el amigo de Elayo y habas tiernas recién cogidas (o robadas) que nos trajo el Sr. JG.

Después de un buen almuerzo y haber soltado las piezas, la gente ya tenía ganas de marcha, ya que la mañana avanzaba y el calor empezaba a apretar. Hubo quien se marchó a casa alegando compromisos conyugales y labores dominicales, no sabía si volvería a la hora de comer pero lo que creo que pasa es que los años no pasan en balde y la pierna recién operada no está para muchos trotes (hay que perder un poco de tripita, eh).

Por fin salimos al campo, yo en mi caso estrenaba escopeta nueva, cosa que me pasó factura, ya que tuve unos cuanto fallos de esos imperdonables. No le echo la culpa al arma, sino al que la lleva, ya que a veces antes de apretar el gatillo ya sabemos que vamos a fallar, y aun así nosotros cebollazo que te crío, uno, dos, incluso a veces tres, zoquete, ¿no ves que la vas a fallar, que ves la pieza por todos los lados menos por donde toca?. Pero a nosotros ahí el ansia nos puede.

Bueno, los primeros tiros no tardaron mucho en llegar, pero no fue como otras veces, que aquello al principio parece una Mascletá. La cosa estuvo bastante repartida y prolongada, lo cual quiere decir que la labor de sembrado se realizó en condiciones. Los mejores, como siempre, los perros, anda que no trabajan los tíos, yo cada vez que salgo me quedo sorprendido de las hazañas que realizan los perros. En este caso, el mío, THOR, el braco que cada día me da más satisfacciones. En esta ocasión me deleitó con lo siguiente:

Estando en un bancal el tío empieza a marcar, hacía un poco de viento, levanta el morro, hecha a correr y sube monte arriba para quedar en muestra. Sólo decir que desde que toca la primera emanación hasta donde queda en muestra había unos sesenta metros, increíble, pero cierto.

El suegro de Eloyo, que vino también para acompañarnos y a ver qué hacían con un perro que estaba muy sometido a la presión de otro perro, andaba por el monte como si lo fuese barriendo. No tuve mucho tiempo para conversar con él, a ver qué metodología de aprendizaje era esa, ya que nadie de los allí presentes la había visto realizar nunca a nadie (cada maestrillo tiene su librillo).

El calor empezó apretar cada vez más y a los perros, después de tres meses de inactividad cinegética, se les notaba muy mucho. El perro de Perdiu el pobre no podía con el alma, ya que encima este año por diferentes motivos ha cazado muy poco, y encima el tío se come todo lo que le hecha, así esta, bueno para la matanza.

No hizo falta llamar a nadie para la hora de comer, a la horita todos al sitio, los perros a descansa y a beber agua fresquita (quien la trajo, porque hubo quien se la dejó en casa) y como siempre a mi destino, fogones, y el resto a dar la lata por ahí, mejor dicho, a tirarle a las latas, que arman cada follon que no veas. En este caso todos querían probar mi nueva adquisición, hasta que se hicieron con ella y empezó a fallar (es que la miel no esta hecha para la boca del asno).

Bueno, para comer dos sorpresas, la aparición del Sr. Okero que nos traía el postre, un pastel casero realizado con huevos caseros que tenía una pinta genial, y esta vez para comer no teníamos paella de carne, sino que esta vez teníamos arroz a banda con all i oli. La comida esta ya sonara a chiste, y más viniendo de mi parte, estaba genial. El hecho es que no sobró nada de nada y hubo quien repitió una o dos veces. Luego también tuvimos cafetito y mistelita, gentileza del Sr. Okero, acompañada del pastel que, si de vista ya apuntaba maneras, solo había que probarlo. Genial y un diez para la suegra (¿acaso pensábais que lo había hecho él?).

Después de la comilona contamos las piezas abatidas y nos dimos cuenta de que se nos da mejor la mesa que el campo, ya que quedaban muchas piezas en el monte, así que sin más dilaciones nos metimos otra vez en el campo, ya que con el cambio de hora la tarde se hacía más larga, había algunos nubarrones que, la verdad, favorecieron bastante la caza por la tarde, ya que no hacía tanto calor y tanto los perros como los dueños lo agradecieron.

Por la tarde tuve el honor de compartir tertulia y caza con Okero, que vino a comer y a charlar con la gente un ratito, que eso siempre va bien. Me acompañó toda la tarde, comentamos los lances y quehaceres de la vida diaria, en definitiva buena compañía que es lo que hace falta.

Por la tarde lógicamente los lances fueron menos, pero todos pillaron cacho, unos más otros menos. Yo en mi caso, como los dedo flojo me habían jodido la escopeta, pues me tuve que tragar tres faltas continuas a tres piezas diferentes. Yo no sé cómo el perro no me mordió en las piernas, entre los fallos míos y las faltas de la escopeta apañaos íbamos.

A las dos horas de caza la gente se fue retirando, yo me quedé un poco más, ya que el perro llevaba una por delante y no quería dejarle con mal sabor de boca, ya que después de unos cuantos (demasiados) fallos se merecía una alegría, y al final la tuvo, pero al llegar a la casa (bueno, eso ya son ruinas) cual no fue mi sorpresa que ICARO ya había marchado, se ve que quería ver a su Madrid en tribuna preferente. Poco a poco fuimos marchando todos, al tiempo que comentamos los lances vividos y recogíamos todos los trastos.

Y así pasamos ese domingo de marzo atípico pero genial, buena gente, buena comida, sana afición y, lo mejor de todo, lo a gusto que llega uno a casa después de pasar un día de estos donde se mezcla todo y sale una combinación perfecta, lo justo para estar casi toda la semana siguiente pensando en el domingo que pasaste y olvidar por unas horas la agitada situación económica, política y social que nos está tocando vivir.

 

PD. Solo quiero cometamos que la cosa cada vez va a peor, para organizar cualquier cosilla nos pegamos mucho tiempo, ya que la gente no esta mucho por la labor, bueno sí que están ellos pero no la economía, solo deciros que por lo que os va a costar pasar un día con nosotros va a ser mejor terapia que ir a un psicólogo y más barato, gozareis de buena compañía, sin competencias, riñas ni malos rollos a y eso muy buena comida, lo dice el cocinero oficial.

En este evento participaron las siguientes personas:

PERDIU
RATON Y CARLES (mi cuñado y sobrino)
JG
JUANJO
ELOYO
ICARO
OKERO
JOAQUIN
FRANCIS
SENITJEROS (perdonad, pero no me acuerdo de vuestros nombres)

Juan José Pons
Fotos: Ícaro y Elayo