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SITUACIÓN DE LA PERDIZ ROJA (Alectoris rufa)

EN PETRER (ALICANTE).

 

Trabajo realizado por Alicia Montesinos Navarro (alumna de 5° Ciencias Ambientales, Universidad Miguel Hernández (Elche)), bajo la dirección de Victoriano Peiró Clavell (Universidad de Alicante) y José Antonio Sánchez Zapata (Universidad Miguel Hernández).

 

 

8.     ANEXOS. 83
            Anexo cartográfico
            Anexo fotográfico
           

 

 

1.      INTRODUCCIÓN

La caza ha sido una actividad que el hombre ha venido realizando desde tiempos inmemoriales. La evolución de sus artes, modalidades y objetivos, la ha convertido hoy en un tema polémico en el que entran en contraposición intereses de distintos grupos de la sociedad.
La realización de planes de gestión permite la ordenación de la explotación de los recursos cinegéticos. Para llevarlo a cabo se necesita tener un conocimiento de la situación de las poblaciones de las especies cinegéticas que se explotan.  Este trabajo pretende sentar las bases sobre las que apoyar unas decisiones de gestión adecuadas en los cotos de caza estudiados en el término municipal de Petrer (Alicante).
 El principal objetivo de la gestión es mantener una explotación sostenible. La teoría del aprovechamiento sostenido (harvesting), pretende determinar cuál es el nivel de extracción que produce un rendimiento estable en un periodo prolongado de varios años, denominado rendimiento sostenido (Caughley,1977).
Esto es posible en poblaciones cinegéticas denso-dependientes (fig. 1). 
 
 
Figura 1. Representación de la tasa de reclutamiento del tamaño de una población cinegética con crecimiento logístico, indicando los puntos donde se obtienen los rendimientos sostenidos (RS) y el máximo rendimiento sostenido (MRS).
 
Si la tasa de extracción es superior a la de reclutamiento, el tamaño de la población cinegética tenderá a disminuir, y si ocurre lo contrario, se estarán desaprovechando efectivos que alejarán a la explotación del óptimo de producción.

1.1  Marco legislativo

A nivel nacional las normas marco que regulan la actividad son la Ley de Caza 1/1970. (BOE nº 82 de 06.04.70), la Ley 4/1989 de conservación de los Espacios Naturales y de la Flora y Fauna Silvestres, y el artículo 4 del Decreto 1.095/1989, sobre las especies cinegéticas.
A nivel autonómico, se restringen los períodos hábiles de caza cada año. Concretamente en la realización de este estudio, la legislación autonómica en vigor era la Orden de 6 de junio de 2001 de la Consellería de Medio Ambiente, por la que se fijan los períodos hábiles de caza y se establecen las vedas especiales para la temporada 2001/02 en la Comunidad Valenciana. (DOGV nº 3796, de 19.07.00).
Además a este nivel también se regulan los planes técnicos de aprovechamiento cinegético, que son revisados y aprobados por la Dirección General de Planificación y Gestión del Medio, de la Consellería de Medio Ambiente, en base al decreto 50/1994 del Gobierno Valenciano.
Existen dos tipos de planes de caza para la Comunidad Valenciana. Por un lado, el Plan Técnico de Aprovechamiento cinegético (PTAC) es el documento a partir del cual se desarrollará ordenadamente la actividad cinegética de un coto de caza. Debe ser elaborado por un técnico competente y presentado por el titular del coto.
El PTAC tendrá validez durante el plazo que se determine en la aprobación del mismo, y podrá llegar a ser de hasta 5 años en cotos de caza menor y de 10 años en los de caza mayor. En ningún caso la duración será menor a 3 años.
En segundo lugar tenemos el Plan Reducido de Caza (PRC), que debe ser presentado obligatoriamente por titular del coto. Su redacción puede ser realizada y firmada, según un modelo oficial, por el titular del terreno cinegético. Estos planes tienen una validez máxima de 5 años, transcurridos los cuales podrán ser reformados o prorrogados.
Según el artículo tercero del decreto 50/1994, los cotos de caza que nos ocupan deben presentar, de los dos tipos de planes estipulados, el plan reducido de caza, ya que su antigüedad, tipo de caza que se realiza, ubicación fuera de un Espacio Natural protegido, y extensión, no requiere la realización de un plan técnico de aprovechamiento cinegético. En la actualidad, la vigencia del último plan de caza reducido presentado en estos cotos, finalizó en la temporada 2001/2002.
La Sociedad de cazadores “La Unión”, en asamblea general y con una propuesta inicial de la Junta Directiva, aprueba unas normas siempre más restrictivas que las establecidas a nivel autonómico, para cada temporada. Básicamente regulan:
-Los días hábiles de caza de la temporada, en este caso 2001-2002.
 -La ubicación de las zonas de reserva, en donde no está permitido cazar.
 -El número máximo de personas por cuadrilla.
-El horario de caza permitido para cada jornada.
El incumplimiento de cualquiera de las normas se penaliza con una sanción económica y, en caso de reincidencia, con la pérdida del derecho a cazar en los cotos de la sociedad para el resto de la temporada.

1.2  Antecedentes

La perdiz roja (Alectoris rufa) pertenece a la familia de las Fasiánidas, incluida dentro del orden d las Galliformes. La importancia económica de esta familia ha conducido a la existencia de numerosos estudios relacionados con la producción avícola. Los estudios ecológicos sobre Alectoris rufa comenzaron a partir de 1930 en Gran Bretaña (ver Potts, 1980), aunque los registros sobre estadísticas de caza se habían iniciado ya en el siglo XIX.
La situación española respecto a los conocimientos de esta especie se caracteriza por una gran abundancia de obras generales y artículos de revistas cinegéticas divulgativas, y una escasez de trabajos de índole científico-técnico (Peiró 1992). Los primeros estudios  de índole científico presentados en España fueron los de Arias de Reyna (1975) sobre la organización social y la selección del hábitat durante el ciclo biológico anual. Los datos más recientes sobre densidad y rendimientos cinegéticos en España han sido presentados en el Seminario “Programa de Ordenación, Recuperación del Hábitat y Control y Mejora de las Poblaciones de Conejo y de Perdiz” en Andalucía (Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía, 2001)
En la Comunidad Valenciana, y dentro de esta en la provincia de Alicante, los antecedentes sobre la información ecológica de A. rufa se reducen a las citas aparecidas en artículos ornitológicos ( Rico y Gil-Delgado, 1986; Gil-Delgado et al., 1989;  Urios et al.. 1991) y la tesis doctoral de Peiró (1992) sobre ecología de las poblaciones de perdiz roja en la provincia de Alicante.

1.3  Ecología de la perdiz roja

La perdiz roja (Alectoris rufa) presenta una distribución geográfica actual en Europa que abarca el Noreste de Italia, Córcega, el centro y sur de Francia, la península ibérica, Baleares, Canarias, Madeira y Azores ( Peiró, 1992), y la parte sur de Gran Bretaña donde fue introducida con éxito a partir de 1790 (Cramp y Simmons, 1990).
El ciclo biológico anual de esta especie comienza con la época de celo en febrero- marzo. Entre marzo y junio es el periodo de nidificación. En los meses estivales es cuando se observan un mayor número de contactos con bandos familiares y de octubre a febrero los bandos son mayoritariamente plurifamiliares (Arias, 1975). Estos periodos pueden adelantarse o atrasarse en función de las precipitaciones y la temperatura,.
Es una especie diurna con mayor actividad en las primeras horas de la mañana y últimas de la tarde, y un periodo de descanso en las horas centrales del día. Es territorial durante el periodo reproductor y forma bandos durante el resto del año, aunque también hay individuos solitarios (Peiró, 1997).
Puede aparecer en gran diversidad de biotopos, pero muestra preferencia por los lugares secos y soleados de altitud baja a media y con vegetación de relativa baja cobertura. Las perdices parecen preferir las bandas con restos de vegetación natural (bordes de caminos o cultivos), que ofrecen una mayor diversidad de alimentos vegetales y animales (Lucio, 1985).
Estudios en otras partes de España, como es el caso de León, indican que existe una predilección de la Perdiz roja por los terrenos de cultivo de secano, seguidos por aquellos en los que los restos de bosque alternan con el cereal predominante (Lucio, 1885). En estudios realizados en La Mancha se ha comprobado que las perdices parecen evitar las áreas que dejan los agricultores en descanso (barbecho), mientras que los cultivos de cereal, vid y olivar, la alta diversidad agrícola, la anchura de linderos así como la abundancia de los bordes de caminos, no parece ser seleccionada ni rechazada por la perdiz (Fortuna, 2002).
 Según Ricci (1982), el territorio reproductor y el dominio vital varían según la idoneidad de hábitat y la fase del ciclo biológico. El territorio durante el celo es de 10-56 ha y se reduce durante la nidificación a 4-6 ha, el dominio vital de los bandos familiares es de 17-21 ha y de los invernales de 17-200 ha.
La perdiz roja se alimenta principalmente de cereales, semillas y frutos de plantas silvestres, pero también consume hojas, yemas, flores y raíces de herbáceas. En primavera y verano aparecen también invertebrados en su dieta. Este tipo de alimento es el más importante durante las primeras semanas de vida de los pollos (Rueda, 1986).
Alectoris rufa es una especie generalmente monógama. Alcanza la madurez sexual al año de edad. Hace los nidos en el suelo entre la vegetación herbácea y arbustos. Las parejas normalmente hacen una puesta por año, aunque pueden hacer otra de reposición si la primera se estropea. La puesta normal es de 10-16 huevos y la de reposición de 5-8 huevos. La incubación dura 23 días, y los pollos son nidífugos (Peiró, 1997).
La perdiz roja es junto con el conejo, la principal especie cinegética en los cotos de caza menor. En España existen actualmente tres especies de perdices consideradas como cinegéticas: Perdiz roja o común (Alectoris rufa), Perdiz moruna (Alectoris barbara) y la Perdiz gris o pardilla (Perdix perdix). Esta última especie no está incluida en la lista de especies cazables del Real Decreto 1095/1989, aunque en algunas comunidades Autónomas se ha permitido su caza. Desde el punto de vista cinegético la especie más importante es la Perdiz roja, y es de ella de quien se trata en este trabajo.

1.4  Objetivos 

Los objetivos del presente estudio son:
-         Estimar la densidad de perdiz roja en Petrer.
-         Analizar las preferencias de la perdiz por los paisajes de la zona de estudio.
-         Conocer la percepción de los cazadores con respecto a cuál es la situación cinegética actual de la perdiz en sus cotos y qué factores han condicionado esta situación.
-         Formular propuestas de introducción de mejoras.

2.      MATERIAL Y MÉTODO

2.1  Área de estudio

2.1.1        Localización

La zona de estudio está situada en el municipio de Petrer (Alicante). Concretamente las coordenadas UTM que delimitan esta área son: 694 - 705 de longitud y 4262 - 4270 de latitud, abarcando la mitad norte del término municipal.
La sociedad de cazadores “La Unión” es titular de dos cotos privados de caza en Petrer: El coto nº A-10166 con 3.687 ha, situado en la Sierra del Caballo y el nº A-10415 con 305 ha denominado “El Calafate”. Además tiene cedido el coto nº  A-10345 con 310 ha denominado “La Gurrama”. La zona de estudio abarca los cotos A- 10166, A-10415 y A-10345 (4302 ha).
Los accesos a Petrer por carretera son básicamente tres, el más importante es la autovía A-7 (Alicante-Madrid) que cruza el municipio por el oeste en dirección sureste-noroeste. En segundo lugar, el acceso a través de la carretera autonómica CV- 83 que enlaza Pinoso con Monóvar, y  desemboca en el vecino municipio de Elda. Por último la carretera autonómica CV- 80 que conecta Castalla con la autovía A-7, y comunica a Petrer por el este (ver anexo cartográfico).
En cuanto a los cotos en cuestión, se trata de una zona bien comunicada. Por el sur se puede acceder a través de la salida del kilómetro 37 de la autovía A-7 en dirección Madrid, enlazando con la carretera CV- 837  que conduce al Xorret de Catí bordeando la vertiente este de la Sierra del Caballo. Esta vía permite acceder, si se toma el desvío en el kilómetro 3.5 a la partida de Pusa, y hasta la de L’Avaiol, , o bien entrar en el Término municipal de Castalla, adentrándose por el sur del coto A- 10166 en dirección noreste.
Al norte del coto se puede llegar por un camino que discurre paralelo al lado derecho de la autovía A-7 en dirección Madrid y conduce a  la partida de Caprala y L’Avaiol (ver anexo cartográfico).
Además se dispone de una red de pistas forestales y senderos, que pese a no ser transitables con un automóvil convencional, permiten acceder a pie a prácticamente cualquier lugar dentro del área de estudio. Dentro de este grupo de conexiones, destaca por su mejor accesibilidad la pista forestal que permite el acceso a la cumbre de la Sierra del Caballo.

2.1.2        Descripción

 
Medio físico
El paisaje de Petrer está básicamente condicionado por calizas y dolomías, siendo relevantes sobretodo en el Cid, Sierra del Caballo y Alt de Peret (ver anexo cartográfico).
En el término también se encuentran margas cretácicas y terciarias, al oeste de la Lloma  de L’Arenal de l’Almorxó, Catí, L’Almadrava, Els Palomarets, Rambla dels Molins y Puça. En líneas generales las de edad cretácica se localizan en el sur de Petrer y las del terciario en el norte.
Otro material predominante son las arcillas. Se sitúan al norte del término municipal, imbricadas con las calizas que forman los macizos.
En cuanto a la tectónica, son dos los procesos que destacan en la zona de estudio. Por un lado los plegamientos de la parte noroccidental del término, que de norte a sur constituyen la sucesión: sinclinal del Alt de Peret, anticlinal de la Sierra de Castalla  y el sinclinal de la Sierra del Fraile.
Las fallas constituyen el otro fenómeno importante en la zona. Algunos ejemplos de dónde se dan, son la Sierra del Caballo y la Foradà. En ocasiones estas rupturas sirven de vía de escape para los afloramientos del Keüper que ascienden en forma de diapiros. Este fenómeno se puede apreciar en L’Avaiol- rambla del Tío Bonifa, y rambla dels molins y de la Rabosa.
La orografía de coto está formada por dos macizos montañosos principales englobados completamente en el terreno cinegético. En el límite suroeste se sitúa la Sierra del Caballo (935m) con una orientación suroeste-noreste, y con la misma orientación pero más al oeste se eleva la Cabeza de Rullo (655m).
Además de estas sierras, hay otras que están parcialmente dentro de los cotos, separadas por una extensa red fluvial constituida por ramblas. En general se trata de un relieve montañoso aunque no demasiado abrupto, exceptuando algunas zonas.
En las zonas donde los materiales son margosos, predominan los badlands, característicos de la Rambla del Molins y Rabosa y en litologías calizas son típicas las morfologías Kársticas.
El término municipal de Petrer es una zona rica en recursos hídricos. En el norte, que es la zona que nos ocupa, destacan seis acuíferos que interaccionan entre sí (ver anexo cartográfico).
Están situados en Caprala, el arenal de L’Almorxó, El Rullo, la Sierra del Caballo- Sierra del Fraile, Ponce y Pusa. La calidad de las aguas es buena, pero esta característica va perdiéndose conforme va haciéndose más patente la sobreexplotación de los mismos.
Los de El Rullo y la Sierra del Caballo- Sierra del Fraile, están en equilibrio, mientras que el del arenal de L’Almorxó está en régimen de sobreexplotación.
Antaño eran abundantes los nacimientos de agua en esta población, contabilizándose un total de 30 manantiales o pozos  distribuidos por la zona de Caprala, Pusa, L’Almadrava, Vendetes-Palomarets, Catí-Clot dels Mañez, Salinetes-Horteta-Almafrà y Aiguarrius (ver anexo cartográfico). Hoy en día, aunque sigue existiendo la infraestructura, algunos ya no llevan agua y otros se encuentran en malas condiciones de conservación, repercutiendo en la calidad de las aguas.
En líneas generales el clima del término municipal de Petrer se puede definir como mediterráneo. Se caracteriza por tener unas temperaturas medias templadas a lo largo del año y un periodo estival seco con precipitaciones torrenciales.

 

 


La media térmica anual es de 17ºC. En los meses de verano se superan los 21ºC, alcanzando temperaturas medias máximas en julio y agosto de 27ºC. Durante los meses de invierno la temperatura media es de 8-10ºC, alcanzando los valores más bajos en enero  (fig. 2) (Arroyo et. al. 1995).
Figura 2. Diagrama ombroclimático realizado con datos recogidos en las estaciones de Monóvar y Villena(Alicante)
 
El volumen medio de precipitación, obtenido como valor intermedio de las estaciones de Monóvar y Villena,  son 340mm. Los meses más lluviosos son de octubre a noviembre, recogiendo el 70% de las precipitaciones, y hay un máximo secundario en abril-mayo (Arroyo et. al. 1995).
Las precipitaciones de nieve son escasas, y en caso de producirse suele ser en diciembre o enero. El granizo y las heladas son algo más comunes, apareciendo normalmente las primeras en los meses de verano, y las segundas en el otoño.
Cotejando la clasificación del libro rojo, con el listado de referencia de las aves nidificantes en Petrer, se observa que 11 de las 79 especies, se hallan incluidas en alguna de las categorías: Extinguida, en peligro, vulnerable, indeterminada, insuficientemente conocida, fuera de peligro, no amenazada.
Así, el halcón peregrino (Falco peregrinus) y la tórtola común (Streptopelia turtur) se encuentran clasificadas como “vulnerables”. En la categoría de “raras” se conocen otras dos especies en el término, el águila real (Aquila chrysaetos) y el búho real (Bubo bubo). Finalmente en la categoría de “insuficientemente conocidas” se encuentran el águila culebrera (Circaetus gallicus), el gavilán (Accipiter nisus), el alcotán (Falco subbuteo), la paloma zurita (Culumba oenas), el chotacabras pardo (Caprimulgus ruficollis), el alcaraván (Burhinus oedicnemus) y el alzacola (Cercotrichas galactotes).
En cuanto a los carnívoros, podemos destacar como posibles depredadores de la perdiz, especie que nos ocupa, algunas especies presentes en el término. El zorro (Vulpes vulpes), adaptado a vivir junto a la actividad humana, es una especie de amplia distribución en el área de estudio (Arroyo et. al., 1995). La garduña (Martes foina), por preferir ambientes de roquedo con pinares, selecciona la parte norte del término, las poblaciones de este mustélido se cree que están bastante saneadas en esta zona (Arroyo et al., 1995).
La gineta (Genetta genetta) parece ser una especie abundante. Se han producido avistamientos en zonas periféricas del pueblo, en el Guirnei y en Pusa.
Del gato montés (Felis silvestris) se tiene poca información, pero la suficiente para asegurar su presencia, al menos en la zona norte del término (Arroyo et al., 1995).
Vegetación
La vegetación está condicionada por la especial localización del término municipal. Petrer se sitúa en la transición entre dos provincias corológicas, la Murciano-Almeriense y la Catalano-Valenciano-Provenzal, tal como se definen en Rivas Martinez (1981) (fig. 3). La frontera entre estos dos territorios en el término municipal puede definirse adjudicando las tierras más bajas a la provincia Murciano–Almeriense y  las de mayor altitud a la Catalano-valenciano-Provenzal.
Figura 3. Provincias biogeográficas de la península ibérica. 1. Prov. Valenciano –Catalano-Provenzal. 2. Prov. Castellano- Maestrazgo-Manchega. 3. Prov. Murciano –Almeriense
Petrer pertenece al piso meso-mediterráneo, dentro del cual puede distinguirse entre inferior y medio. Salvo algunas matizaciones el mesomediterraneo inferior viene a coincidir con la provincia Murciano-Almeriense, y el medio con la Catalano-Valenciano-Provenzal. En general, teniendo en cuenta las modificaciones que puedan introducir las orientaciones de las laderas, se puede estimar el límite aproximado entre los dos subpisos en la cota de 550m sobre el nivel del mar.
El piso meso-mediterraneo superior solo se vé representado dentro del término municipal, por encima de los 900m, en El Cid o la Sierra del Fraile.
Los pisos ombroclimáticos presentes en Petrer son el seco y el semiárido, diferenciándose básicamente en que en el segundo no aparece arbolado espontáneo (Arroyo et al., 1995).
Las formaciones vegetales más características son el matorral alto, de 2 a 3m de altura, con especies como el espino (Rhamnus lycioides), lentisco (Pistacea lentiscus), sabina (Juniperus phoenicea), madroño (Arbutus unedo); los aliagares; con romero (Rosmarinus officinalis), aliaga (Genista scorpius), jaras (Cistus albidus, Cistus ladanifer), lavanda (Lavandula dentata); los tomillares, comunidades de caméfitos de escasa cobertura formados por especies como la albaida (Anthyllis cytisoides), el rabo de gato (Sedum sediforme) y el cantaueso ( Thymus moroderi); espartales, comunidad dominada por el esparto (Stipa tenacissima), aunque también es muy visible el romero y por último, aunque son comunidades muy poco comunes y aisladas, los carrascares, presentes en pequeños grupos en el Cid y la Sierra del Fraile.
Para analizar el paisaje, nos hemos basado en la vegetación. Para ello hemos clasificado el territorio en cuatro grandes grupos; pinar denso, pinar con matorral, bancales sin cultivar y erial.
Se ha trabajado sobre 7 mapas a escala 1:5000 que abarcan la totalidad del coto. En cada uno de ellos se ha estimado el tanto por cien de la superficie que ocupaba cada ambiente, en cada mapa. Esto ha sido posible porque previamente se había marcado esta información por superposición con fotografía aérea de la misma escala. Además se ha estimado los tres ecotonos más comunes de cada mapa, clasificándolos en función de los ambientes (pinar denso, pinar con matorral, bancales sin cultivar y erial) que estaban en contacto. Por último se ha integrado la información de los 7 mapas.
Tras este procedimiento podemos concluir que la vegetación predominante es el pinar con matorral y el erial, que ocupan entre los dos cerca del 60% de toda la zona de estudio.
El primero de ellos se localiza principalmente en el norte del término, en el Puntal de Enmedio, y el Calafate. Normalmente, en otras partes de la zona de estudio, se encuentra en laderas que vierten al norte y en las vaguadas.
El erial cubre sobre todo la vertiente sureste de la Sierra del Caballo, en la zona de Pusa. Este ambiente ocupa grandes extensiones continuas, al contrario que el anterior, que en ocasiones se puede encontrar formando pequeñas islas en el paisaje.
 El pinar denso es el siguiente ambiente más predominante, ocupando un 25% aproximadamente de la superficie total del área de estudio. Se localiza en Cárdenes y el Calafate formando extensiones relativamente grandes, y con mayor frecuencia, en el centro del coto y al oeste como pequeños pinares. En Catí, este tipo de formación forestal suele aparecer entremezclado con pinar con matorral. Habitualmente, el pinar denso ocupa cotas altas.
El ambiente menos extendido es el bancal sin cultivar, ocupando un 5% aproximadamente del total del terreno cinegético estudiado. Esta categoría de paisaje existe en grandes extensiones al oeste del término municipal, en la zona del Poblet. En el norte, por ejemplo en Catí , es común encontrar bancales abandonados rodeados de pinar. En el resto del término estos bancales también se distribuyen muy puntualmente, pero no llegan a suponer una parte importante del territorio.
El resto del territorio está ocupado por núcleos de población humanas que normalmente se usan como segundas viviendas para el verano. Este ambiente se ha excluido de este análisis.
Los límites entre el pinar con matorral y el erial son los más abundantes, encontrándose sobretodo en Pusa, Catí, El Poblet y la Sierra del caballo. El borde pinar con matorral y pinar denso es el segundo que más predomina, se localiza sobretodo en las lomas de Cárdenes y El Puntal de En medio.  El contacto entre pinar denso y erial, y entre bancales abandonados y erial es menos corriente, pero se puede observar al sureste del coto, en El Calafate.
En la zona rural de Petrer se desarrollan distintas actividades además de la cinegética, que directa o indirectamente pueden afectar a las existencias poblacionales de perdiz. Se destacan principalmente dos, la agricultura y el uso recreativo.
Históricamente, en esta zona ha predominado la agricultura de secano. Las especies más cultivadas son el almendro, el olivo y la vid. Ha sido una actividad que ha ido en declive de 25 años a esta parte, en concreto las producciones de almendra, olivo y vid pasaron de ser 622.233, 192.043 y 105.620 Kg respectivamente en la temporada 1997/1998, a 339.097, 71.605 y 72.392 Kg en la temporada 2000/2001.
Una de las explicaciones que desde la cooperativa agrícola de Petrer se le da a esta disminución de la producción es la sequía, y la transformación de tierras de cultivo en suelo urbanizable. Esta cooperativa considera que las superficies destinadas a la agricultura de secano de la zona (almendro, olivo, y en menor proporción vid) son en zonas marginales, donde las tierras no son demasiado fértiles y existe cierta dificultad para regar.
Respecto al uso recreativo de la zona, la afluencia de personas que visitan el campo, mayoritariamente los fines de semana, es cada vez más importante. Debido a la creciente demanda de ocio rural, se han habilitado varios lugares en Catí (al noreste de la zona de estudio), Caprala (también al noroeste), y L’Avaiol (en el norte) donde concentrar este fenómeno. Además la construcción de infraestructuras como albergues rurales, hoteles y zonas de acampada, ha proliferado sobretodo en Catí, y está en vistas de hacerlo en El Calafate (al sureste de la zona de estudio).

2.1.3        Características básicas de la gestión del terreno cinegético

La actividad cinegética en Petrer se basa en la caza menor. Las especies cazadas son la perdiz (Alectoris rufa), el conejo (Oryctolagus cuniculus), la liebre ibérica (Lepus granatensis), los zorzales (Turdus sp.), las tórtolas (Streptopelia turtur) y las palomas torcaces (Columba palumbus). La relativa escasez general de piezas en esta localidad, ha hecho que muchos aficionados se trasladen a otras provincias como La Mancha para cazar.
En Petrer, las especies cinegéticas más corrientes son el conejo y la Perdiz roja. Tras la aparición de los primeros brotes de Mixomatosis, en 1952, y la posterior epidemia de Neumonía Hemorrágico Vírica, la población de conejo quedó diezmada, lo que llevó a una mayor explotación de la perdiz.
El coto de caza menor de mayor superficie que se trata en el estudio es el número  A-10166. Se denomina coto de “La Sierra del Caballo”, localizado en el término Municipal de Petrer (Alicante). Abarca una superficie de 3.687 ha., que engloban los arrendamientos cinegéticos de las fincas de “La Casa Castalla”, “L’Avaiol”, “La Costa”, “ La Sierra del Caballo”, “ El Alt de Cardenes” y “Cotxinets”.
Linda con los cotos A-10345 y A-10403, también en el término municipal de Petrer y pertenecientes a la sociedad de cazadores  “ La Unión” y con los cotos A-10300, A-10095, A-10302 y A-10323 de Castalla (fig. 4).
Figura 4. De oeste a este se ha designado con el número 1 al coto A-10168, con el 2 al A-10403, con el 3 al A-10300, y con el 4 al A-10323
Esta sociedad, se fundó en 1936, pero no se consolidó como tal hasta 1950. Actualmente está formada por cerca de 60 socios.
Para evitar la excesiva presión que podría ocasionar que muchos cazadores recorriesen la misma zona a la vez, se organizó el siguiente sistema para regularlo. Por sorteo cada temporada se le asigna a cada cazador un color: Blanco, Amarillo o Verde, siempre procurando que todos los colores tengan aproximadamente el mismo número de cazadores. Cada color lleva asociado un calendario en el que se especifica para cada jornada de caza, a qué parte del coto pueden ir a cazar los cazadores que tengan asignado ese color. Así se consigue que en cada una de las zonas, en una jornada de caza haya como máximo unos 20 cazadores.
La sociedad regula los días hábiles de caza y las condiciones en las que se puede cazar. Estas normas siempre son más restrictivas que la actual ley de caza dictada por la comunidad autónoma.
En la temporada 2000 se cazaron 12 días al año correspondientes a los domingos comprendidos entre el 12 de octubre y el 24 de diciembre. El horario estipulado es de 8:00 a 14:00 horas, y las cuadrillas pueden estar formadas como máximo por 5 socios y 2 perros por cada socio.
 
 
 
 
 
 
 
 
Las modalidades de caza de perdiz más habituales en este coto son básicamente dos:
-Al salto: Dentro de la caza menor es la modalidad más practicada. Un cazador, acompañado por su perro, a veces sin él, trata de localizar y levantar las piezas de caza. Es una modalidad que requiere un intenso esfuerzo físico
- En grupos “Manos”: La caza en mano, requiere de la participación de varios cazadores. Estos se colocan uno al lado de otro formando más o menos en línea y van avanzando coordinadamente. Esta modalidad es similar a una batida.
Por último en el coto de Caprala, zona que linda con el coto nº A-10166 pero que no se ha incluido en el estudio, también se practica la caza de perdiz con reclamo, aunque no es muy habitual entre los socios.

2.1.4        Manejo del terreno cinegético

La  sociedad de cazadores realiza una serie de actuaciones cada año con las que se pretende mejorar el hábitat de las especies cinegéticas. A continuación se comentarán cuales son estas actuaciones y cómo se llevan a cabo:
-        Cultivos cinegéticos y comederos
 
En la actualidad se siembra en 92 zonas distribuidas por toda la zona de estudio. En total suponen una superficie de 9 a 10 ha. La siembra comienza en enero y se prolonga hasta finales de febrero.
La mitad de este terreno destinado al sembrado cinegético se cultiva un año y el resto se le deja en barbecho para sembrarlo al año siguiente. En estas parcelas cinegéticas se siembra trigo y cebada, mezclando los granos antes de la siembra. En el año 2001 año plantaron 2000 Kg de grano entre trigo y cebada.
Los lugares de siembras son bancales con muy poca pendiente localizados mayoritariamente en vaguadas o laderas, donde la confluencia de las aguas de escorrentía favorecen el desarrollo de las especies sembradas. En otros casos como en la Sierra del Caballo se sitúan en lo alto de la montaña.
En años anteriores se ha tratado de colocar comederos artificiales consistentes en bidones llenos de grano que iban dejando caer una determinada cantidad en función del alimento que era consumido. Esto hubiese supuesto un ahorro de esfuerzo y dinero, de no ser porque eran utilizados también por otros animales de mayor envergadura que los rompían en su uso.
Una observación de campo, aunque no ha podido cuantificarse, es que los campos sembrados del año anterior, todavía mantienen en sus espigas una parte considerable del trigo, que no ha servido de alimento para ningún animal durante ese año.
 
-        Bebederos
En el coto existen 13 balsas o “Tolls” construidos por la sociedad de cazadores para servir como bebedero a las perdices. Algunas son reconstrucciones y remodelaciones de antiguos algibes y tomas de agua de la zona, y otras son de nueva creación. Estas balsas están fabricadas de cemento, y  a ellas puede acceder todo tipo de animales.
Se distinguen dos tipos de construcciones (fig. 5). Las más antiguas tenían una forma cóncava de poca profundidad, alrededor de los 40cm. Esta estructura favorece la evaporación del agua, ya que deja mucha superficie expuesta al sol. Recientemente se ha optado por construir una pared recta, con la que se consigue mayor profundidad para la misma superficie de lámina de agua. Con este método se ha conseguido reducir las pérdidas por evaporación.

 

 


 
Figura 5.Distintos tipos de diseño de balsas que actúan como bebederos para la fauna.
 
El llenado de las balsas de nueva creación se hace mediante una cuba, y el agua se repone cada 15 días durante el verano. En cuanto a los antiguos pozos restaurados, son puntos que recogen agua de escorrentía durante todo el año. Su situación en los valles o los fondos de barrancos permiten la recogida de una importante cantidad de agua que es almacenada.
También se están introduciendo ahora bebederos consistentes en un bidón que permite la racionalización del agua. Si se consigue implantarlo, salvando las mismas dificultades que presentaban los comederos artificiales, se ahorrarían costes.
 
-        Reservas cinegéticas
 
Las reservas cinegéticas son zonas, dentro del coto, en las que no se permite cazar. Las reservas están señalizadas mediante tablillas. La superficie que ocupen las reservas debe suponer al menos el 10 por ciento de la superficie total del coto.
Existen 5 reservas distribuidas en los 18 km2 centrales de la zona de estudio; monte del Alturó, Pinada y barranco de Villaplana, Altos de Chinquera,  Altet de Chiquets y ramblas lindantes con la Gurrama. La superficie media de cada reserva son 40 ha, y el perímetro medio es de 2,19 Km. La relación Borde / área media es de 0,01.
Las reservas son usadas por las perdices como lugares donde refugiarse los días de caza cuando la presión de los cazadores las van conduciendo a estos lugares.
El hábitat predominante dentro de las reservas fijas es el pinar con matorral y pinar denso, en la reserva de Xinqueres también hay zonas de bancales abandonados. Las reservas de mayor extensión como Xinqueres y L’Avaiol abarcan el valle que se forma entre dos laderas, en el segundo caso las pendientes son un poco más acusadas. En el resto de reservas, se trata de las faldas de un monte donde hay poca pendiente o de la ladera de una sierra como el caso de Cárdenes, donde el relieve es más abrupto.
-        Servicio de guardería
 
El cuidado habitual de los terrenos cinegéticos corre a cargo del guarda del coto. En la temporada 2001-2002, las labores de guardería las llevaba a cabo una sola persona dedicada tres días a la semana al acondicionamiento del coto. Sus principales funciones en la época precinegética eran la siembra y mantenimiento de agua en las balsas, también participaba en la colocación de los comederos, la vigilancia para evitar la caza furtiva y el control de depredadores. Actualmente no hay nadie dedicado a esta labor.
 Hace algunos años también era función del guarda el control de las presas abatidas durante la temporada de caza. Actualmente en los días de caza nadie controla que se cumplan las normas aprobadas por la sociedad de cazadores ni por la Ley de caza.

2.2  Métodos

Para alcanzar los objetivos de este estudio se han llevado a cabo varias actuaciones que pueden englobarse en 5 grandes grupos.
-         Caracterización del paisaje: Se empleó fotografía aérea a escala 1:5000 para definir manchas de vegetación diferenciando 4 tipos de vegetación: Pinar con matorral, erial, pinar denso y bancal sin cultivar.
-         Diseño del muestreo: Se eligió un muestreo aleatorio simple en el que se muetrearon mediante transectos 45 cuadrículas de 500x500m, distribuidas al azar en la zona de estudio. Estos transectos se agruparon por proximidad en 6 rutas para facilitar el muestreo. Se elaboró un cuaderno de campo por cada ruta, en el que se incluía una ficha de campo que recogía la información a anotar de cada observación, acompañado de cartografía general de cada ruta y particular de cada transecto (ver ejemplo en el anexo de información complementaria).
-         Censos pre y post reproductores: Se realizaron todos los transectos en agosto-septiembre de 2001 (precinegético) y febrero-marzo de 2002 (postcinegético). Además el 16-17 de febrero de 2002 también se realizó una batida en la que se batieron las 6 cuadrículas que estaban atravesadas por los transectos más largos, para que la comparación de ambos métodos fuese lo más representativa posible. Los escasos contactos encontrados impidió que se realizase este análisis.
-         Reuniones con cazadores: Se realizó una charla en una de las asambleas de la sociedad antes del comienzo de la temporada de caza, donde se expusieron los objetivos del presente trabajo. Se les repartió unas fichas donde anotar  diariamente el número de piezas cazadas, sexos, y otros datos de interés junto con una encuesta a cerca de las posibles causas de la disminución de la población de perdiz en Petrer (ver anexo de información complementaria). Durante la temporada de caza se acompañó a algunos cazadores, y al finalizar la temporada se organizó otra reunión con todos los cazadores para recoger las fichas y la encuesta. Además se contó con información antigua recogida con mucho detalle por una de las cuadrillas en los años 1981-1986 y 1989-1990.
-         Cartografiado de las mejoras del hábitat existentes: Para localizar y conocer los puntos de siembra y bebederos, se acompañó al guarda del coto, encargado de sembrar los comederos durante los días de siembra que fue posible, y se completó con la información aportada por miembros de la sociedad y la cartografía disponible.
-         Análisis de los resultados: Para el análisis de los datos de los transectos se empleó el método del transecto Finlandés, y los datos recogidos a los cazadores se trataron con el programa estadístico SOLO.

2.2.1        Transectos

Uno de los métodos utilizados para calcular densidades de perdices en el coto ha sido el transecto.  Este procedimiento de estima de densidades se basa en el conteo de los individuos observados a lo largo de un recorrido a través del área de estudio. (Tellería, 1986). En este estudio se ha empleado concretamente transectos basados en el estudio de la distribución de los contactos. Este método se basa en el estudio de las funciones de distribución de las probabilidades de detección de los animales muestreados a ambos lados de una línea de progresión. (Eberhardt 1978). Se supone que los animales sometidos a muestreo son unidades puntuales cuyas dimensiones no revisten importancia en la detección del contacto, sino que se asume que la probabilidad de detección es función de la distancia entre observador y contacto (Eberhardt 1978).
  En el diseño del censo se distribuyeron los transectos al azar por el territorio. Para ello se dividió la zona en  102 cuadrículas numeradas, con una superficie de 25 ha cada una (500m x 500m) (ver transparencia en anexo cartográfico). Se sortearon 45 de las 102 cuadrículas y en cada una de ellas se trazó un transecto que fuese relativamente fácil de recorrer, para poder dedicar un mayor esfuerzo a la observación de las perdices, y que cubriese una parte importante de la cuadrícula. Se intentó que en la medida de lo posible coincidieran con caminos y pistas forestales no muy frecuentados por humanos. Por esta razón, en función de la disponibilidad de estas pistas, las longitudes de estos transectos  varían de 100 m. a 650 m.
Posteriormente  agrupando los transectos que estaban más cercanos entre sí se diseñaron “rutas”. Los 45 transectos se agruparon en 6 rutas, cada una de ellas con un número de transectos diferente. Esto se hizo con el fin de optimizar el tiempo empleado en recorrer los 45 transectos.
Una parte del recorrido de cada ruta no correspondía con ningún transecto, sino que servía de enlace entre uno y otro. A estos trayectos se les denominó “fuera de transecto”, y en ellos también se anotaba si se encontraban o no contactos.
Con el fin de facilitar la recogida de la información en el campo se elaboró un cuadernillo por cada ruta. (ver muestra en el anexo de información complementaria). En cada uno de ellos se dispone en primer lugar de un mapa en el que se representa una vista general de la trayectoria de la ruta completa y cartografía detallada de cada transecto, además de las fichas en las que se anotaba la información relativa al censo.
Si dos o más transectos estaban uno a continuación del otro, estos transectos se diferenciaban en el mapa pintándolos de distinto color, se alterna el rojo y el rosa, y los coloreados de azul son los llamados “fuera de transecto” (ver anexo de información complementaria).
La distancia total recorrida en cada censo fue de 30510m, de los que 12480m. pertenecían a transectos y el resto a recorrido “fuera de transecto”.
Para cada transecto se anotó su longitud, el tipo de camino por el que discurría (senda, pista forestal camino sin asfaltar, etc...), y los hábitats predominantes que atravesaba.
En cada contacto se anotaba la distancia a la que se encontraba antes de salir huyendo, medida como la distancia más corta (en perpendicular) entre el contacto y el punto más cercano de la trayectoria que se tenía previsto seguir (fig. 6), la hora a la que se detectaba, el número de individuos que se había detectado en cada contacto, el hábitat en el que se encontraba y si el contacto era auditivo o visual.
Figura 6. La distancia a la que se considera que se ha detectado el contacto se mide como la distancia más corta, medida en perpendicular (x) entre el contacto  y el punto más cercano de la trayectoria prevista del transecto. Extraído de Tellería, 1986).
 
Para la aplicación del método de transecto se asumen 4 condiciones:
-         Los animales situados sobre la línea de progresión son detectados con una probabilidad de 1,0.
-         Las observaciones de los diferentes individuos son independientes entre sí. Para que esto fuese cierto, se contabilizaron los bandos como un solo contacto, anotando como información complementaria el número de individuos que lo componían.
-         Los animales no modifican su posición tras la observación.
-         No hay errores en la determinación de la variables estimadas en campo (por ejemplo la distancia).
El número total de contactos detectados fue escaso, 6 en agosto-septiembre de 2001 y 4 en Marzo de 2002, con una distancia recorrida de 30510m en cada uno de los censos. Se utilizó el transecto finlandés desarrollado por Järvinen y Väisänen (1975). Es una ampliación del método del transecto que permite acumular un mayor número de contactos, ya que se contabilizan todos los contactos vistos a ambos lados de la línea de progresión, especificando si los individuos eran vistos dentro y fuera de la banda de recuento. La anchura de banda seleccionada, que determina la distancia a la que se estima que es probable que se detecten la mayoría de los contactos fue de 50m a cada lado de la línea de recorrido, este valor se estimó a partir de la propia experiencia de campo en observación de contactos y la permeabilidad visual que permitía los tipos de vegetación predominantes en la zona de censo. Para aplicar el método del transecto Finlandés se ha asumido que la detectabilidad disminuye de acuerdo a una función lineal.
Se han calculado las densidades para cada tipo de hábitat, y la densidad total del coto. Para ello se ha empleado la fórmula propuesta por Järvinen y Väisänen (1975):
D= nK/L
Donde D es la densidad, n es el número total de contactos, L es la longitud total recorrida y K depende de:
K= 1-Ö(1-p)/W
p es la proporción de contactos encontrados dentro de la banda de 50m (W) en relación al total de contactos.
El cálculo de la varianza de las densidades se ha hecho por el método de jacknife (Miller 1974), ya que este procedimiento se puede aplicar para un número de contactos menor de 25, la fórmula empleada es:
V(D)= Öli( D(i)-Dj)2/L(R-1)
Donde li son las longitudes de cada uno de los transectos, L es la suma total de todas las longitudes de los transectos, R es el número de transectos realizados, Dj se calcula mediante la fórmula:
Dj =ÖliD(i)/L
Y, D(i)es igual a:
 D(i)=LD-(L-li)Di/L
Di es igual a la estima de la densidad a partir de todos los datos menos los correspondientes al transecto i, es decir (∑ni)-ni y L-li.
El intervalo de confianza al 95% se ha hallado a partir de la distribución de la t (D±tα√V(D) para una precisión α= 0.05 y R-1 grados de libertad.).
Para cumplir la condición de que los contactos sean independientes entre sí, se ha calculado en primer lugar la densidad de bandos, y para obtener posteriormente la densidad total de perdices se ha multiplicado por el número medio de individuos por bando en cada uno de los dos periodos de censo ( pre y postcinegético).
Además se ha calculado las densidades relativas de cada tipo de hábitat. Para ello se anotó en el campo el tipo de vegetación predominante por la que pasaba cada transecto y el tipo de hábitat en el que se registraba a cada contacto.
Tras la realización de los dos censos, pre y post cinegético, los contactos obtenidos, clasificados en las 6 rutas que se realizaron fueron ( se han resaltado en negrita los casos en los que se encontraron contactos):

FECHA

CLIMA

Habitat del contacto

Hora del contacto

Nº indiv.

Distancia

Nº Transecto

Ruta:pantanet

Duración: 1h

m.de transecto: 2600

m. totales: 2850

22/8/01

?

-

-

0

-

-

4/9/01

soleado

-

-

0

-

-

23/3/02

soleado

-

-

0

-

-

FECHA

CLIMA

Habitat del contacto

Hora del contacto

Nº indiv.

Distancia

Nº Transecto

Ruta: Sierra del caballo

Duración: 4,5h

m.de transecto: 5330

m. totales: 7510

22/8/01

?

Bancal abandonad.

7:25

4(visual)

50m

58(550m)

 

?

Pinar: en un claro

8:00

3(visual)

15m

28(600m)

4/9/01

?

almendro abandonad.

7:30

2(auditivo)

35m

85(550m)

10/2/02

soleado

Matorral alto

12:00

2(visual)

20m

86(450m)

FECHA

CLIMA

Habitat del contacto

Hora del contacto

Nº indiv.

Distancia

Nº Transecto

Ruta:Casa Castalla

Duración: 2 h

m. de transec: 4150

m.totales: 7550

23/8/01

?

-

-

0

-

-

3/9/01

soleado

avena

18:35

3(audit.)

40m

15(550m)

9/3/02

soleado

Pinar

17:35

1(audit.)

100m

17(400m)

 

soleado

almendros

18:00

2(visual

15m

14(250m)

FECHA

CLIMA

Habitat del contacto

Hora del contacto

Nº indiv.

Distancia

Nº  Transecto

Ruta:arenal de l’Almorxo

Duración: 2,5 h

m.de transecto:1400

m. totales:1400

20/8/01

soleado

-

-

0

-

-

4/9/01

?

-

-

0

-

-

8/2/02

atardecer

-

-

0

-

-

FECHA

CLIMA

Habitat del contacto

Hora del contacto

Nº indiv.

Distancia

Nº de transecto

Ruta: Lálturo y xinqueres

Duración: 2 h

m.detransecto: 3000

m.totales: 4820

21/8/01

nublado

-

-

0

-

-

5/9/01

?

matorral

18:45

6(visual)

60m

23(540m)

 

 

olivos

19:00

6(visual)

30m

Fuera(920m)

23/3/02

soleado

Olivos y almendros

11:00

2

15m

23(540)

FECHA

CLIMA

Habitat del contacto

Hora del contacto

Nº indiv.

Distancia

Nº Transecto

Ruta:Calafate

Duración:2.5h

m.de transecto:5000

m. totales:6380

23/8/01

?

-

-

0

-

-

5/9/01

?

-

-

0

-

-

2.2.2        Batida

Puesto que una de las principales limitaciones con las que nos encontramos al calcular las densidades por el método de los itinerarios de censo fue el escaso número de perdices vistas, se realizó una batida para complementar las estimas de densidad obtenidas por este método. La batida es un método de censo en el que normalmente se obtiene un mayor número de contactos que en los transectos (Tellería, 1985).
Una batida, siguiendo la descripción de Mitchel et al. (1977), consiste en delimitar un área rodeada por observadores (en contacto visual entre sí y dominando el terreno que les separa), que es barrida sistemáticamente por una línea de batidores espaciados lo suficiente como para detectar a todos aquellos animales que se muevan.
En total se realizaron 6 batidas. Se escogieron 6 parcelas de 500mx500, tomando como referencia las cuadrículas UTM, las coordenadas de los lugares muestreados fueron: X-702000-702500, Y-4265500-4266000;  X-702500-703000, Y-4265000-4265500;
X-699000-699500, Y-4267000-4267500;  X-698000-698500, Y-4265500-4266000;
X-698000-698500, Y-4266500-4267000; X-697000-697500, Y- 4267000-4267500 (ver transparencia en el anexo cartográfico). Estas parcelas se eligieron seleccionando las cuadrículas de 500mx500m atravesadas por los transectos de mayor longitud, de forma que posteriormente se pudieran comparar de forma representativa las estimas de densidad obtenidas por los dos métodos, y poder establecer una relación entre las densidades obtenidas mediante los dos métodos. Estas comparaciones no pudieron llegar a hacerse porque en ninguna de las parcelas donde se hizo una batida, se encontró ningún contacto mediante el método de transecto.
Cada parcela de 500mx500m se dividió en 20 sectores, que a partir de ahora llamaremos calles.
Cada calle era controlada por un batidor, que caminaba por el centro de la calle, controlando la presencia de perdices a unos 12m a cada lado de su trayectoria.
 En total participaron 23 personas (algunos eran batidores, que caminaban separados aproximadamente unos 25m y otros se encargaban de coordinar a un grupo de 4 batidores.). Los coordinadores previamente habían visitado la zona a batir y conocían las posiciones relativas en las 20 calles de cada miembro de su equipo. Su función era supervisar que toda la gente de su grupo avanzara formando una línea, y estar en contacto con el coordinador del grupo contiguo para avanzar todos a la vez.
Se realizó una reunión previa a la salida en la que se distribuyó a los participantes y se les explicó qué información debían anotar de cada contacto.
Durante las batidas se emplearon distintos mapas (ver anexo de información complementaria) en los que las calles se representaron numeradas del 1 al 20. La información facilitada a cada participante constó de 8 mapas a escala 1:5000. El primer mapa que abarca todas las parcelas que se iban a realizar el primer día de batida, seguido de un mapa de cada una de las parcelas a batir ese día (ver anexo de información complementaria). Esto se repetía igual para las batidas de la jornada siguiente.
La batida se realizó en dos jornadas consecutivas el 16 y 17 de febrero de 2002. La primera a las 16:00h y la segunda a las 9:00h.
Durante la batida se anotó de cada contacto su posición sobre un mapa, la distancia a la que se detectó, el número de individuos, la dirección en la que salió huyendo y la hora. Esto sirvió para posteriormente decidir qué observaciones correspondían a dobles conteos y cuales no.
A continuación se incluye un ejemplo de los mapas de detalle de una de las parcelas (la que corresponde con la batida 1 que recorre el transecto 70) y la ficha en las que se expresa la información tal y como la anotó el participante:

Nº BATIDA: 1

(correponde a la parcela por la que pasa el transecto 70)

Observaciones

H.INICIO

17:35

 

H. FINAL

18:00

 

Calle en la que se encontró el contacto

Distancia (m) al abservador a la que estaba el contacto antes de huir

Hora

Nº Individuos del bando

Dirección en la que sale huyendo(indicar con una flecha también en el mapa)

4

4

17:38

1

4

1

17:41

2

3

5

17:41

1

6

 

 

 

 

8

 

17:45

1

↓→

14

20

17:45

1

 

18

5

17:38

2

↑←

19

15

17:40

1

Izquierda

20

2

17:45

 

↓→

Para obtener la densidad de perdices en el coto se calculó la densidad media de cada parcela batida, y el intervalo de confianza con una significación del 95%. El número de individuos totales se calculó multiplicando la densidad media obtenida por la superficie total la zona de estudio. El número máximo y mínimo de individuos se calculó multiplicando el valor de límite inferior y superior del intervalo de confianza de la densidad (para una significación del 95%) por la superficie total de la zona de estudio (4302 ha).

2.2.3        Encuesta a cazadores y fichas con información cinegética

Para analizar las diferencias  de las densidades de perdiz entre las distintas zonas del área de estudio, así como en la captura de los distintos sexos y edades, de la tendencia de la abundancia durante las últimas décadas y de los factores ambientales potencialmente implicados en ello, se recurrió a información recogida por los propios cazadores. Antes de la apertura de la veda se dió una charla en una asamblea de la sociedad de cazadores en la que se les explicó que este proyecto se estaba llevando a cabo en sus cotos, en qué consistía y que se requería su ayuda para completarlo.
Se les repartió unos cuadernos de campo (ver anexo de información complementaria) en los que deberían anotar para cada día de caza la hora de inicio, la hora de finalización, la zona por la que habían cazado, número de kilómetros recorridos, número de piezas avistadas, heridas y cobradas, si eran pollos o adultos y el sexo. Además se les adjuntaba una encuesta de seis preguntas tipo test en las que se les preguntaba sobre su opinión a cerca de las posibles causas del declive de la población de perdiz en Petrer, y si observaban diferencias en cuanto a abundancia entre unas zonas y otras.
En cuanto al análisis de información recopilada en las fichas con información cinegética que entregaron los cazadores, se realizó con el programa estadístico SOLO y los gráficos correspondientes a cada análisis se elaboraron usando el SPSS y el excel.
Los análisis estadísticos han ido dirigidos a resolver las siguientes hipótesis de partida. En primer lugar si existían diferencias significativas (al 95%) entre el número de individuos cobrados entre las tres zonas en las que se dividen los cotos para cazar durante la temporada 2001-2002, en segundo lugar si la proporción de machos y hembras, y jóvenes y adultos cazados había sido la misma y en tercer lugar si existía o no una correlación entre:
-         El número de individuos avistados y cobrados
-         El número de piezas cobradas y el número de cazadores por jornada
-         El número de piezas cobradas en el total de la temporada 2001-2002 y el número de jornadas en las que se cazó durante esa temporada.
Los análisis se han realizado organizando la información de dos formas, agrupando la información por cada jornada de caza y por cazador. Para el primer caso, el tamaño de muestra para todos los análisis es de 15 (jornadas de caza en la temporada 2001-2002). Cuando los análisis se realizan para el total de la temporada (agrupando la información por cazador), el tamaño de muestra cambia en cada análisis en función del número de fichas recogidas con la información necesaria.
Se han usado tests no paramétricos, cuando no se ha podido asegurar la normalidad en los datos. Para buscar diferencias entre las medias de dos o más grupos de datos se ha empleado el test de Kruskal-Wallis para muestras no apareadas y el test de Willconxon para muestras apareadas. Los coeficientes de correlación estimados han sido el de Pearson cuando los datos eran normales y el de Spearman cuando no lo eran. 

2.2.4        Notas de campo de los cazadores

Por otro lado una cuadrilla formada por 3 cazadores aportó datos específicos de piezas avistadas y cobradas por ellos tres durante los años 1981 a 1986 y de la temporada 1989-1990. Estos datos los recogieron para cada jornada de caza durante este tiempo. Con estos datos se ha podido representar la evolución de las piezas cazadas durante este tiempo, aunque no se ha podido comparar con los datos facilitados por la totalidad de la sociedad de cazadores a la Consellería de medio ambiente, porque empezaron a presentarlos en 1997 y estos años no fueron recogidos en la información de los tres cazadores.

3.      RESULTADOS Y DISCUSIÓN

A continuación se exponen los resultados obtenidos en cada uno de los métodos explicados anteriormente.
 
Se repitieron los transectos en dos ocasiones, en el periodo precinegético (agosto-septiembre de 2001) y post cinegético (marzo-abril  de 2002), Se ha calculado la densidad de perdices por cada 100 ha y el número de individuos para el total de la zona de estudio (4302 ha). El número medio de individuos por bando es de 1.8±04 entre marzo-abril y de 3.1±1.6 individuos para los meses de agosto-septiembre. Estos valores se corresponden con el periodo del ciclo vital en el que se encuentra la perdiz en estas fecha. En marzo-abril las parejas ya están formadas y comienzan a formar los nidos, por lo que es habitual ver una o dos perdices por bando, y desde junio a septiembre es frecuente ver bandos familiares con pollos, o incluso algún bando plurifamiliar, por lo que el número de individuos por bando aumenta.
Los resultados obtenidos en el total del coto para los muestreos pre y post cinegético son (I.C = intervalo de confianza):

AGOSTO-SEPTIEMBRE DE 2001 ( precinegético)

DENSIDAD media (individuos/100 ha) EN LA ZONA DE ESTUDIO

9.30±0.82

I.C (8.48; 10.13)

Nº DE INDIVIDUOS TOTALES EN LA ZONA DE ESTUDIO

401±36

I.C (365; 436)

MARZO –ABRIL DE 2002 (postcinegético)

 

DENSIDAD media (individuos/100 ha) EN LA ZONA DE ESTUDIO

2.29±0.31

I.C (1.98; 2.61)

Nº DE INDIVIDUOS TOTALES EN LA ZONA DE ESTUDIO

99±18

I.C (85; 112)

Si comparamos las densidades obtenidas con datos relativos a estudios realizados en la provincia de Alicante (Peiró, 1992) en los que también se empleó el método de censo de transecto, y se dispone de datos para los dos mismos periodos del año que en el presente estudio, encontramos que las densidades obtenidas en nuestra zona de estudio son muy inferiores a las densidades estimadas para algunas zonas del sur de la provincia de Alicante como es el caso de Torremendo (30 individuos/100 ha en la época prerreproductora o postcinegética, y 177individuo/100ha en la postrrerpoductora o precinegético). En líneas generales, en relación a las densidades de perdiz en la península ibérica se puede admitir que la provincia de Alicante es una zona de baja-media abundancia perdicera. (Peiró, 1992)
 En nuestros datos se observa una considerable disminución de la densidad de perdices en la zona de estudio tras el periodo cinegético. La población total se reduce a casi la cuarta parte. La principal causa de esta disminución de la densidad parece ser la actividad cinegética. También hay que tener en cuenta que debido a que en el censo de agosto- septiembre la mayoría de los bandos contactados estaban formados por grupos familiares con pollos de corta edad, la mortandad natural de estos pollos en este periodo crítico de su desarrollo también ha podido influir en la disminución de la densidad de perdices. 
Estos resultados se han obtenido a partir de un total de 6 contactos (24 perdices) en agosto-septiembre de 2001, y 4 contactos (7 individuos) en marzo-abril, y un total de 30510m recorridos en cada uno de los dos censos. La escasez de contactos con los que se cuenta, conlleva tomar los valores obtenidos con reservas, ya que algunas de las asunciones que se hacen para aplicar este modelo no se han podido comprobar ( por ejemplo que la detectabilidad disminuye de forma lineal con respecto a la distancia a la que se observa el contacto, o que 50m sea realmente una banda óptima de observación). Sin embargo, por la escasez de contactos observados en relación con la distancia recorrida, queda de manifiesto la baja densidad de perdices en la zona de estudio.
También se ha calculado las densidades relativas a cada hábitat (fig. 7), los resultados para cada periodo de censo fueron:
Figura 7. Se representa la densidad relativa para cada tipo de hábitat calculada a partir de la caracterización de la zona en la que se encontró el contacto. Las abreviaturas corresponden a : P.M(a)= Pinar con matorral alto, Bx(Al)+E= Bancal abandonado de almendros y erial, Bx(P)= Bancal abandonado ocupado por pinar, M(a)= Matorral alto, y B(Al+O)+Av=  Bancal de almendro y olivo, y  cultivos de grano.
Las densidades relativas en cada hábitat son generalmente mayores en los censos de agosto-septiembre que en los de marzo-abril. Esto coincide con los datos obtenidos de densidad total, donde en el periodo precinegético la densidad fue mayor.
La vegetación en la que se ha detectado una mayor densidad, en ambos periodos de censo, es en los bancales de almendro y olivos con campos cercanos de grano. Esto corresponde con la estructura predominante de estos cultivos. Normalmente se trata de bancales no muy extensos separados unos de otros por márgenes de herbáceas o arbustos silvestres. La Predilección de la perdiz por estos ambientes también quedó reflejada en estudios realizados en Villena (Peiró, 1992) donde se comprobó que en la selección de hábitat en función de los periodos del ciclo  biológico anual de la perdiz, el frutal de secano era el hábitat seleccionado más favorablemente en todas las épocas, sobretodo en mayo-agosto, cuando se forman bandos familiares.
Durante el censo postcinegético, que coincide con el periodo de nidificación y la formación de bandos familiares, también se han encontrado contactos en pinar con matorral y matorral alto. El matorral es usado por la perdiz en función de su disponibilidad en la zona (Peiró, 1992), pero esta especie sí se ha observado que use para refugiarse el matorral en una mayor proporción (Peiró, 1992). La altura de matorral que prefiere la perdiz en las zonas de refugio es de 0 a 1m y una cobertura vegetal del 50-75% (Peiró, 1992).
En bancales abandonados no se ha encontrado ningún contacto en el censo postcinegético, pero en el precinegético sí se ha obtenido densidades relativamente mayores al resto de ambientes. Una explicación posible podría ser que en la época de nidificación, la perdiz selecciona para la construcción de los nidos una densidad de vegetación de 10-50% de herbáceas, 50-75% de matorral, y menos de 10% de sustrato arbóreo (Ricci, 1990), por lo que la alta cobertura de herbáceas y la altura de las mismas en estos bancales abandonados no le son favorables. Sin embargo, cuando se forman los bandos familiares o plurifamiliares, otoño-invierno, la perdiz busca zonas donde refugiarse y encontrar alimento y busca lugares con un desarrollado estrato arbustivo y herbáceo ( Peiró, 1992), por lo que este ambiente le podría ser favorable.
En cualquier caso teniendo en cuenta que las densidades de los distintos hábitats se han calculado a partir de la caracterización del ambiente en el que se encontró a cada animal y los contactos encontrados en ambos censos han sido escasos, el  azar puede estar jugando un papel importante en los resultados obtenidos.
Para analizar los datos recogidos mediante el método de las batidas, previamente se determinó qué contactos fueron independientes y cuales podían ser dobles contactos. Para ello se fijaron unos criterios en base a los cuales se tomaron las decisiones. Esos criterios son:
-         No se tendrá en cuenta un contacto en el que no se especifique toda la información requerida.
-         Tampoco se considerarán los contactos en los que la información recogida sea contradictoria.
-         No se considerarán contactos independientes los bandos que saliesen huyendo en direcciones que indiquen que pueda tratarse del mismo bando debido a que coincida la posición en el mapa con la hora a la que varios observadores encontraron el contacto, teniendo en cuenta que se caminaba a una velocidad media de 2 Km/h.
-         En los casos en los que se trate de un doble contacto, siguiendo los criterios arriba descritos, el número de individuos que se considere será el del bando que tuviera mayor número de perdices.
A continuación se indica el recuento total de contactos obtenidos tras aplicar los criterios anteriormente descritos:

N° de Batida

N° de bandos

N° individuos total

Densidad (ind./100ha)

1

4

6

24

2

1

3

12

3

5

8

32

4

1

1

4

5

3

4

16

6

0

0

0

 
Así la densidad total para la zona de estudio (4302 ha) ha sido de 18,16 perdices/100 ha. (I.C. 12,48-24,84), y un número total de perdices de 803 (I.C. 537-1069).
En estudios realizados en Monegros (Zaragoza) (Lucientes, 1980), en los que se empleó el método de la batida se obtuvieron valores similares de densidad (17.8 ind/100ha, 18.18 ind/100ha, 18.56 ind/100ha) en los cotos en los que predominaba la vegetación silvestre sobre los sembrados cinegéticos y barbecho.
Sin embargo, si comparamos los valores de densidad obtenidos en Petrer con los estimados en 1990 para Torremendo, en la provincia de Alicante, usando también el método de la batida (Peiró, 1992), se observa que las densidades en nuestra zona de estudio en febrero de 2000 (18.16 individuos/100ha) son mucho menores que las estimadas para Torremendo en 1990 (88 individuos/100ha en el censo postcinegético).
Este mayor valor  de densidad en el coto del sur de la provincia.de Alicante (Torremendo) estudiado por Peiró (1992) probablemente sea debido a que, tal y como lo muestra también el análisis de la densidad realizado mediante transecto finlandés, en dicho coto la densidad de perdices es muy superior a la de Petrer, sin embargo, también podría haber influido que en el estudio del sur de la provincia se utilizaron observadores laterales de la parcela de batidas, lo que normalmente aumenta el número de individuos contactados respecto de aquellas batidas que sólo utilizan la línea de batidores para prospectar el territorio de censo.
Analizando los hábitats presentes en nuestras parcelas de muestreo encontramos que la mayor densidad de perdices se dio en la batida 3 (32 perdices/100ha) correspondiente a la zona de “el búho” (X: 699000, 699500; Y: 4267000, 4267500). En la parcela predomina el pinar con matorral, que aparece intercalado con cultivos de secano y sembrado cinegético ( fig. 8).
 
 
Figura 8. Proporción de los distintos hábitats en la parcela muestreada en la batida 3.
 
Estas características concuerdan con los requerimientos de la perdiz en cuanto a lugares de alimentación y zonas de refugio. En estudios realizados en Villena (Peiró, 1992) se comprobó una selección favorable de los cultivos de secano por parte de la perdiz y un alto porcentaje de uso del matorral como zona de refugio. Estos resultados coinciden con los obtenidos mediante transecto finlandés, donde las densidades relativamente más altas de perdiz se registraron también en ambientes similares.
En la batida 1, zona de la casa de la administración, (X: 4265000, 4265500; Y: 702000, 702500), también se encontró una densidad relativamente alta de perdices (24 perdices/100ha). El paisaje de esta parcela está compuesto por cuatro ambientes: cultivo de secano, principalmente almendro, sembrado cinegético, erial y pinar denso (fig. 9). Los márgenes de los cultivos se mantienen sin cultivar, de forma que se da una transición entre los bancales y el pinar que los rodea. Este ambiente de mosaico también es especialmente favorable para la perdiz.
 
Figura 9. Proporción de los distintos hábitats en la parcela muestreada en la batida 1.
En los lugares donde se obtuvo menor densidad fue en la batida 4 (4 perdices/100ha), zona de L’Avaiol y en la 6 , “El racho grande” (ningún contacto), (X: 698000,  698500; Y: 4265500, 4266000 y X: 697000, 697500; Y: 4267000, 4267500 respectivamente). En ambas parcelas predomina el pinar con matorral, seguido del cultivo de secano, y el pinar denso, pero en distintas proporciones. (fig. 10 y 11 ).
 
 
Figura 10. Proporción de los distintos hábitats en la parcela muestreada en la batida 4.
 
Figura 11. Proporción de los distintos hábitats en la parcela muestreada en la batida 6.
 
 
Este ambiente no parece desfavorable para la perdiz, por lo que el haber encontrado pocos contactos en estos lugares puede ser debido a que dada la escasa densidad de perdices en la zona, no todos los parches que cumplen sus requerimientos ecológicos están ocupados por la perdiz. O bien, por que en estas zonas favorables respecto al tipo de vegetación, falta algún otro requerimiento importante, como pueda ser la disponibilidad de puntos de agua naturales. Esta falta de agua en la zona batida se confirma en la batida 6. También hay que tener en cuenta que la relación especie-hábitat puede variar con la escala (Kotliar & Wiens, 1990), para proteger la riqueza de especies de un determinado lugar, deben preservarse mosaicos de paisaje a mayor escala (Wiens, 1989).
 
De los 50 cuadernillos repartidos se recogieron al final de la temporada 6 completamente cumplimentados y 13 con la información recopilada de toda la temporada, pero sin detallar día a día el número de perdices avistadas y sin detalles a cerca de los kilómetros recorridos. La escasa recuperación de información detallada ha limitado su uso en posteriores análisis.
De las encuestas que se rellenaron se obtiene que los cazadores de la sociedad de cazadores “La Unión” coinciden en que:
-        Los cazadores aprecian que hace unos veinte años había más perdices que ahora.
-        Las posibles causas las atribuyen a un aumento de los depredadores, escasas precipitaciones y a la práctica desaparición de los cultivos de vid.
-        No existe un único factor que determine la mayor o menor abundancia de perdices en un lugar concreto, sino que es un conjunto de parámetros como la vegetación, la presencia de cultivos y bebederos, la ausencia de depredadores, lo que condiciona su abundancia.
-        No consideran que haya sobreexplotación en el coto.
-        La zona por donde más perdices ven es la Sierra del Caballo y  la Casa Castalla, y por donde menos se ven en el Calafate.
Algunas de las intuiciones que mostraban las encuestas han podido ser contrastadas, pero otras como el aumento de los depredadores, requeriría que se hubiesen realizado censos durante el periodo de 1980-2000 que no se llevaron a cabo. En cuanto al aumento del número de depredadores, al no haberse realizado censos periódicos de los posibles depredadores en los últimos años, no se dispone de ninguna información en cuanto a la evolución de la poblaciones de depredadores potenciales de esta especie en el término de Petrer. Sin embargo algunos grupos como las rapaces y los mamíferos carnívoros tienen densidades muy bajas en comparación con otras zonas del sur de la provincia de Alicante donde la perdiz es mucho más abundante.
El cambio de cultivo sí se ha podido corroborar mediante los datos recogidos en la cooperativa agrícola de Petrer. El cultivo de vid, posible fuente de nutrientes y agua para la perdiz, ha ido prácticamente desapareciendo del término siendo desplazado por el almendro y el olivo.
En cuanto a la destrucción del hábitat, también ha sido patente en la zona de estudio. Un ejemplo es la zona del calafate, actualmente fragmentada por pistas forestales, en breve carreteras asfaltadas. Los cazadores coinciden en apuntar en sus encuestas que es la zona en la que menos se caza. y en los transectos realizados por allí tampoco se ha realizado ningún contacto.
Por otro lado, los resultados obtenidos mediante el análisis de la información cinegética recogida en las fichas se resumen a continuación.
En primer lugar se estudió si exisían diferencias en el número de individuos cobrados en las distintas zonas en las que se dividen los cotos los días de caza (Zona 1, 2 y 3), y no se han encontrado diferencias significativas número de piezas cobradas en ninguna de las zonas.
En la figura 12 se han representado de una forma gráfica las medias de los individuos cobrados en cada zona y los intervalos de confianza de la media con una probabilidad del 95%.
Figura 12. Representación del número de piezas cobradas por jornada  en cada una de las tres zonas en las que se divide la zona de estudio los días de caza.
El número total de perdices abatidas por los 8 cazadores que aportaron la información en la zona 1 fueron 12 perdices, fueron 7 en la zona 2 y 8 perdices en la zona 3. El escaso número de encuestas recogidas puede ser una de las causas por las que no se encuentran diferencias significativas.
En segundo lugar se planteó si había diferencias entre las tasas de captura de los distintos sexos. Se obtuvieron resultados distintos según se agrupara la información por jornada de caza o por cazador. En el primero de los casos no se encontraron diferencias significativas entre el número de machos y hembras cazados por jornada de caza. Sin embargo, al analizar la información por cazador con un test de Wilconxon se obtiene que sí existen diferencia significativas (Z= -3.051, p=0.002, n=18) entre la captura de machos y hembras
Para saber cuál es el sexo que se caza más se han representado en la figura 13 la media y su intervalo de confianza de machos y hembras cazados por cazador en la temporada 2001-2002.
Figura 13. Gráfico en el que se comparan las medias y el intervalo de confianza al 95% de las hembras y los machos abatidos por cazador en la temporada de caza 2001-2002.
En la figura 13 se observa que la media de machos cazados por día es mayor que la media de hembras cazadas por día. En toda la temporada se cazaron 22 hembras frente a 56 machos, es decir aproximadamente el 30% de las piezas abatidas fueron hembras. Esto puede ser un indicio de que existe un desequilibrio en el número de individuos de cada sexo en esta población.
En la proporción de adultos y jóvenes abatidos, también se han obtenido resultados distintos, en función de cómo se ha agrupado la información. Por jornada de caza, no se encuentran diferencias significativas entre el número de jóvenes y adultos abatidos. Analizando por cazador en el total de la temporada, mediante el test de Willconxon sí se observan diferencias significativas (Z= 2.534, p= 0.011).
Para saber que clase de edad se caza más se representan los datos en la figura 14.
Figura 14. Gráfico en el que se comparan las medias y el intervalo de confianza al 95% de adultos y jóvenes abatidos por cazador en toda la temporada de caza.
 
En la figura anterior se observa que la media de individuos adultos cazados por cazador es mayor que la media de individuos jóvenes. En el total de la temporada, entre los 18 cazadores que facilitaron la información de la edad de las piezas que abatieron, se cazaron 54 adultos y 35 jóvenes. Considerando que esta proporción de jóvenes y adultos puede ser tomada como un muestra aleatoria de la población, la relación de edades representativa de dicha población estimada en 0.648 jóv./adulto, indicaría un bajo reclutamiento que podría poner en peligro al viabilidad de la población en el tiempo. Este resultado también indica que se está sobreexplotando la población, ya que no se extraen los excedentes, sino que se sigue cazando pese a que la tasa de reclutamiento indica que la población está disminuyendo.
Por último se comprobó si existía correlación entre las siguientes variables:
- Entre el número de piezas avistadas y abatidas en la temporada 2001-2002. Se utilizó la correlación de Pearson. El valor para el coeficiente de correlación de Pearson fue de rp=0.595 (p<0.05). Para obtener la función que relaciona a ambas variables se realizó un análisis de regresión, en el que se obtuvo  la siguiente ecuación:
Y= 1.0243+ 0.0479 x
con una significación estadística de p= 0.019. A continuación se representa dicha función:
Figura 15. Representación de la relación lineal entre el número de piezas avistadas y cobradas en cada jornada de caza.
Se concluye que ambas variables estás correlacionadas positivamente, es decir cuanto mayor es el número de piezas avistadas, mayor es el número de piezas cobradas. Esta correlación se puede deber a que no se restringe el número de piezas cazadas por cazador, o a que se establece en cupo máximo de piezas cazables insuficiente para asegurar la supervivencia de una población saludable. De este modo se corre el riesgo de sobreexplotar la población, sobre todo cuando se ha detectado que el reclutamiento de jóvenes es insuficiente para remplazar a los adultos.
Otro factor que se pretendía estudiar era la relación entre el número de piezas cobradas y el número total de cazadores que salieron a cazar en cada jornada. Se comprobó la correlación entre estas dos variables mediante la correlación de Pearson obteniendo un coeficiente de correlación de rp= 0.671 (p<0.01). Mediante un análisis de regresión se definió la recta que relacionaba a ambas variables, que resultó ser:
Y= - 0.674  + 0.663 x  (p= 0.062)
Esta recta se representa a continuación:
Figura 16. Representación del análisis de regresión entre el número de piezas cazadas por jornada y el número de cazadores por jornada.
Existe una correlación positiva entre las dos variables, lo que significa que se cazan más piezas cuantos más cazadores salgan a cazar. Esto nos vuelve a poner en evidencia que no existe una planificación del cupo máximo cazado por jornada o para el total de la temporada, lo que podría repercutir en una sobreexplotación de la población de perdices.
 
 
A partir de las notas detalladas de esta cuadrilla se ha representado el número total de perdices abatidas es cada una de las temporadas (fig. 17). De esta forma se aprecia una disminución del número de piezas abatidas entre las temporadas 1981-82 y 1982-83, un posterior aumento en la siguiente temporada, y un continuo declive hasta nuestros días. La discontinuidad en la gráfica se corresponde con el periodo de tiempo 1986-1989, en el que no se registraron los datos por la cuadrilla.
Figura 17. Evolución de las piezas cazadas por día a lo largo del periodo 1981-86 y la temporada 1989-90.
También se comparó las medias de las piezas cazadas por cazador y por jornada de caza de las temporadas 1981-82, 1989-90 y 2001-02 mediante un test de Mann Whitney. Los resultados fueron que se encontraron diferencias significativas entre las perdices cazadas por día en las temporadas 1981-82  y 2001-02 (Z=-2.367. p=0.018, n=15) y 1981-82 y 1989-90 (Z=1.958, p=0.0502, n=15) y no se encuentran diferencias significativas entre la temporada 2001-02 y 1989 -90.
Estos resultados nos indican que la disminución de la población de Perdices en Petrer se ha debido en mayor medida a cambios producidos desde los años 80, que a los ocurridos en los diez últimos años. Este resultado puede ser orientativo para discriminar qué posibles causas del declive de la población de perdiz. Una causa que se ajusta a este periodo temporal es los cambios del uso del suelo. La pérdida de cultivos como la viña, junto con la sustitución de tierras de cultivo por zonas urbanizables han podido suponer una importante disminución del hábitat de la perdiz.
 

4.      PROPUESTAS DE MEJORA

A partir de los análisis realizados y la información manejada, se han elaborado unas propuestas de gestión con las que se podría mejorar el estado de la población de perdiz roja en Petrer:
 
4.1  Comederos
Los lugares de siembra cinegética suelen ser puntos donde sería probable encontrar una densidad de individuos anormalmente alta. Jenkins (1961) aportó datos sobre bandos de individuos silvestres, en los que la alta interacción entre bandos durante el invierno debido a la escasa cobertura que aportan las zonas de barbecho, y por tanto a la mayor competencia intraespecífica, conducía a una mayor mortandad de pollos en el siguiente verano. Con el fin de evitar estos efectos se propone que los sembrados cinegéticos consistan en extensiones reducidas dispersas por todo el coto, con el fin de disminuir la competencia interespecífica. La dispersión de los sembrados genera parches de hábitat numerosos y dispersos, aumentando la superficie de ecotonos. Aunque la perdiz prefiere los ecotonos, también es aquí donde se registran mayor número de depredaciones (Ricci, 1990). La dispersión de los parches también dificulta el acceso a estas zonas de ecotono, lo que disminuye la probabilidad de que un depredador lo encuentre por azar.
 Teniendo en cuenta las parcelas de sembrado cinegético que existen actualmente en el área de estudio, se podría mejorar el acceso de la perdiz a este recurso sembrando parcelas de grano (cebada y tigo) en los siguientes puntos (ver anexo cartográfico):
-         A lo largo de la vertiente noroeste de la Sierra del Caballo se pueden sembrar tres parcelas. Para su ubicación se podría aprovechar la parte más baja de la ladera, que está ocupada por bancales de almendros principalmente (ver anexo cartográfico). El hábitat predominante alrededor de estos bancales es el matorral bajo, los sembrados de cultivo cinegético suelen hacerse en lugares de este tipo, donde la vegetación natural genera un área de refugio próxima (Peiró, 1997), de forma que la zona cubriría distintas necesidades para esta especie en poco espacio. Estas parcelas serían de unas 0.3 ha. cada una, que es la superficie que ocupan los bancales existentes en la zona.  La ausencia de desnivel debido al aterrazamiento, y su posición en la parte baja de la sierra, donde se recogerán los aportes hídricos de parte de la cuenca por escorrentía, podrán favorecer el crecimiento del sembrado.
-         Al norte del término municipal de Petrer, en el Alt de Peret tres parcelas de sembrado y en los Llanos dos más (ver anexo cartográfico). La pendiente de las laderas de estos macizos es bastante acusada, lo que dificulta la utilización de maquinaria (tractor para sembrar) por lo que las siembras deberán realizarse en la cumbre, que por su morfología deja zonas planas. El hábitat predominante en esta zona es el matorral y en algunas zonas el erial. El trabajo de sembrado deberá hacerse de forma manual, o bien si el coste económico de estas actuaciones no permitiese su realización, en lugar de sembrar se podrían colocar comederos artificiales de grano. En este caso se deberán colocar los comederos en las zonas donde la vegetación sea más alta y se puedan camuflar con mayor facilidad.
-         Y al sureste de la zona de estudio en la “Umbría de les Canteres”, siguiendo las curvas de nivel para evitar en la medida de lo posible la erosión, se podrían sembrar dos parcelas (ver anexo cartográfico). Un poco más hacia el este, en los llanos que quedan frente al “Pantenet” convendría sembrar una parcela más, aprovechando los márgenes de la rambla. Ambas zonas se caracterizan por tener un estrato arbustivo poco desarrollado y pinos dispersos. En estos lugares donde se dispone de espacio para realizar estas actuaciones se recomienda crear parcelas de 0,2 a 0,75 ha, tal y como sugieren experiencias de este tipo realizadas en Francia (Blayac, 1987).
 
4.2  Bebederos
En cuanto a los bebederos, el diseño de balsas con orillas de poca pendiente, permite su uso por otras especies sin perjudicar a la fauna cinegética. Sin embargo se podrían adoptar medidas frente a la evaporación para aumentar su efectividad. Una opción sería disminuir la superficie de la lámina de agua aumentando la profundidad por uno de los lados y dejando la otra orilla con poca pendiente para permitir el acceso de la fauna (fig. 5). Otra opción sería complementar las balsas ya existentes con bidones que dejen caer el agua a un plato, de forma que se vaya suministrando agua a medida que vaya siendo consumida.
Estos dispositivos deberían colocarse camuflados entre la vegetación, evitando que puedan ser derribados por la fauna de mayor tamaño. El llenado de los bebederos, se llevará a cabo con cubas de agua como se viene haciendo hasta ahora. La periodicidad con la que se debe reponer el agua en los meses de verano es de unos 15 días, aunque conviene que se vigile el nivel de agua para adecuarlo a las condiciones climáticas de cada año. En el caso de los bidones, se pueden transportar llenos de agua en el tractor del que dispone la sociedad de cazadores y reponerlos en función del consumo hídrico de cada uno de ellos. Algunos de los lugares donde convendría colocar bebederos teniendo en cuenta los puntos de agua ya existentes (balsas construidas por la sociedad de cazadores, pozos antiguos, manantiales naturales, etc...) son (ver anexo cartográfico):
-         En la vertiente oeste del Arenal de L’Almortxo, frente a la partida rural “Els Cotxinets”. Se trata de un lugar donde predominan los bancales de frutales de secano, algunos de ellos abandonados y el pinar con matorral. No existen otros puntos de agua cercanos, y el hábitat puede ser favorable como zona de refugio para la perdiz, por lo que sería un buen lugar para colocar un punto de agua. Sería preferible que, dado que la morfología del terreno lo permite, se construyeran balsas como las descritas anteriormente, que podrían beneficiar a la vez a otras especies.
-         Al oeste de la Sierra del caballo, junto a los sembrados cinegéticos que ya existen sería un buen lugar para colocar una balsa- bebedero. Esta zona queda en una vaguada en la que los aportes hídricos tras las precipitaciones mantendrían el agua durante el otoño. Además al existir ya los sembrados de grano las perdices pueden haberse acostumbrado a este lugar. De esta forma la mejora del hábitat sería más eficiente.
-         Al este de la cumbre de la Sierra del Caballo la situación es similar, ya existen sembrados cinegéticos y no hay puntos de agua cerca. Sin embargo al estar en la cumbre, no será un punto donde se acumule agua tras las precipitaciones, por lo que en este caso se recomienda la colocación de bidones- bebederos.
-         Y por último en la zona del Alt de Peret, donde se ha propuesto la ubicación de comederos, también se recomienda la colocación de bidones-bebederos colocados en las zonas de pinar con matorral que cubren la zona de umbría de esta sierra.
 
4.3  Clareos
La perdiz selecciona hábitats sin cultivar para nidificar, en especial prefiere los ecotonos. Estos ambientes deben tener un espesor mínimo de 4m y tener una altura mayor de 0.5m para servir de lugar de nidificación para la perdiz (Ricci, 1990). La densidad de vegetación seleccionada para anidar según estudios realizados por Ricci, debe ser de 10-50% de herbáceas, 50-75% de matorral, y menos de 10% de sustrato arbóreo. Con la finalidad de generar lugares óptimos para la nidificación se propone que en bancales abandonados desde hace más de un año, donde las herbáceas ya han sido desplazadas por el matorral, o incluso por el pinar, se realizasen clareos de matorral para favorecer la colonización de herbáceas, estas actuaciones se propone hacerlas en los siguientes lugares (ver anexo cartográfico):
-         Al sur de L’Avaiol, en el valle formado por “Cárdenes” y el Alt de Peret existen bancales abandonados que actualmente están colonizados por pinar y matorral alto.
-         El caso de zonas quemadas hace más de 5 años, como puede ser el caso del entorno de la Casa de la Administración (en Catí), es similar al descrito anteriormente. En este enclave la proliferación del matorral, especialmente la aliaga (Ulex parviflorus), ha desplazado por completo a las herbáceas. Un clareo de esta zona, aumentaría la diversidad de ambientes lo que beneficiaría a la perdiz. Además se trata de una de las pocas zonas donde está presente Quercus coccifera, especie preferida por esta especie para nidificar (Ricci, 1990). Esto nos lleva a pensar que una gestión silvícola en este lugar podría ser eficaz.
-         Si fuese necesario se puede complementar esta medida sembrando herbáceas. En algunos estudios (Ricci, 1990), se ha comprobado que las perdices prefieren una densidad de herbáceas en torno a los 50 pies por m2.
 
4.4  Refugio
En el final del verano se produce una escasez general de alimento y las perdices se refugian en escasos reductos que aún lo conservan (Lucio, 1985). Un óptimo refugio para la perdiz puede ser un lugar en el que encuentre a la vez ambientes vitales que utilice normalmente, comederos, bebederos, lugares para desparasitarse etcétera, y zonas para refugiarse ante una amenaza. Las manchas de vegetación densa, como matorral o pinares densos, es una característica que favorece el refugio. Dentro de la zona de estudio existen varios lugares con estas características que convendría proteger y conservar. Además de su importancia primordial durante todo el año, estos lugares pueden considerarse como propuestas de reservas móviles para los días de caza. Algunos de estos sitios los encontramos en (ver anexo cartográfico):
-         En la vaguada entre el Alt de Peret y el Puntal de Enmedio, en el norte del término municipal. Esta área es relativamente pequeña (500x500m), y en ella aparecen distintos tipos de vegetación, erial, pinar con matorral, pinar denso y bancales abandonados. Esta zona de refugio se encuentra situada al norte de la reserva de L’Avaiol.
-         Al noroeste de la Loma del Arenal también se crea un mosaico en el paisaje combinando pinar con matorral y bancales abandonados que puede actuar como refugio.
-         El pinar denso que bordea los cultivos en Cárdenes, es usado como escapatoria si las perdices son sorprendidas comiendo en los cultivos.
-         Al Noreste del término municipal, en Catí y más concretamente en los alrededores de la Casa de la Administración y Els Carrascalet, se alternan los cultivos de secano con pinar denso y pinar con matorral, coincidiendo además con parcelas de siembra de la sociedad de cazadores, lo que favorece la presencia de las perdices.
-         Otros sembrados que se hacen en lo alto de las Sierras, como en la Sierra del Caballo, también permiten la huida del comedero con facilidad.
 
4.5              Cultivo de vid
El viñedo de secano en áreas de marginales de montaña mediterránea permite la existencia de la vegetación espontánea y lleva asociado una presencia humana escasa y localizada (Lucio, 1995). Esto hace que los campos de cultivo de vid sean favorables para la nidificación. Una medida de mejora del hábitat de la perdiz sería promover el cultivo de la vid y preservar los terrenos en los que todavía se cultiva. La zona de Petrer en donde todavía prevalece este cultivo es en la zona de la Casa de la Costa. A su vez esta medida conlleva que se regulen las actuaciones que se llevan a cabo en este tipo de cultivos.  Un factor de amenaza que se debe controlar es el arado de los campos, que pueden conllevar la destrucción de nidos (Peiró, 1989). El uso de insecticidas supone eliminar la principal fuente de alimentación de los pollos en sus primeros días de vida (Lucio 1990), por lo que deben evitarse estas prácticas en los meses de verano. En general, la protección de los ecosistemas agroforestales beneficia la biodiversidad de la zona. En estudios realizados en Gran Bretaña (Robinson, Wilson & Crick, 2001)  se ha comprobado que hay una asociación positiva entre el número de individuos de algunas especies de aves granívoras y la superficie de tierra cultivada, siendo esta relación mayor en zonas donde las tierra cultivadas escasean en los alrededores.
 
 4.6  Mejoras en señalización
Tanto en las reservas fijas, que quizá puedan ser menos problemáticas, como en la móviles, que varían cada año, sería conveniente establecer una distancia entre tablillas de 50m en lugar de los 100m que las separan actualmente. Esto permitiría visualizar con mayor facilidad entre una tablilla y otra, de forma que se tendría una idea más clara de su límite.
4.7       Establecer un cupo cazable
Partiendo de la escasa información que hasta ahora se tiene sobre la situación de la población de perdiz en Petrer, y de los indicios de que se puede estar sobreexplotando esta población de perdiz, una medida rápida y eficaz que se puede adoptar para evitar la disminución del número de predices, hasta que se tengan más datos de la dinámica poblacional de esta especie en la zona de estudio, puede ser establecer un cupo máximo permitido de piezas cazables por cazador, jornada de caza y temporada.
La estrategia de explotación cinegética más segura y que puede evitar con mayor probabilidad la sobreexplotación es la del “escape regulado” (Peiró, 1997). Esta estrategia consiste en mantener constante el número de individuos que escapan a la “extracción”. Esta estrategia es la más sensible a los cambios del tamaño poblacional. Para calcular la cuota cazable se debería determinar la densidad reproductora en primavera y la relación de edades en octubre del terreno cinegético en un determinado año. Con estos datos se puede recurrir a representaciones gráficas elaboradas por Birkan (1979) con las que se puede calcular una tasa de capturas por cada 100 ha. Para estimar el cupo cazable adecuado se propone promover estudios más concretos que aporten los parámetros que se requieren para su estimación.
4.8  Vigilancia
Existe una carencia en cuanto a personal encargado de vigilar el cumplimiento de las normas durante los días de caza. Serían necesarias más personas para que se pudiesen cubrir al menos las tres zonas en las que se divide la zona de estudio durante los días de caza. Sus funciones durante las jornadas de caza serían controlar que no se cacen más piezas de las permitidas, que todos los cazadores tengan las licencia pertinentes, evitar que se cace en las zonas de reserva, evitar daños a la fauna no cinegética y llevar un registro con la información de las piezas cobradas, anotando si son individuos jóvenes, o adultos, machos o hembras, y las piezas heridas.
Durante el resto del año, el personal podría ser reducido, ya que las labores de vigilancia serán más relajadas. Únicamente se ocuparían del mantenimiento del terreno cinegético (siembra de terrenos, llenado de balsas y bebederos, labores de labranza, mantenimiento de la maquinaria, etc...) y evitar la caza furtiva.
4.9  Paro biológico
Comparando los datos de rendimiento cinegético (perdices cobradas por cada  100 ha) facilitados a la Consellería de Agricultura y Medio Ambiente por la sociedad de cazadores “La unión” correspondientes a las temporada 1997/1998 (8.26 individuos/100ha), 1998/1999 (7.54 individuos/100ha) y 1999/2000 (4.64 individuos/100ha), se observa un declive en el número de piezas cobradas, que coincide con la tendencia a la disminución del número de avistamientos de perdices en la zona durante los periodos cinegéticos de 1981 a 1990.
Frente a la falta de información precisa a cerca de qué causas han generado este declive de la población de perdiz en Petrer, una medida preventiva y que aumentaría el número de individuos de la población sería dejar de cazar en la zona durante un periodo de tiempo que permitiese a la especie recuperarse y alcanzar un número de individuos suficientes como para mantener su población estable, sin detrimento de las medidas de mejora del hábitat que actualmente se están llevando a cabo.
Para estimar cuánto tiempo sin caza permitiría que la población de perdiz se recuperase, serían necesarios estudios más concretos. Algunas de los temas que deberían tratarse para estimar la duración del paro son la densidad de perdices, el sex-ratio (proporción de machos frente a hembras), productividad de la perdiz roja en este coto, tasa de reclutamiento, variabilidad genética de la población, mortalidad natural o por depredación de los pollos y adultos, etc...
4.10  Repoblaciones
En el caso de no funcionar las anteriores mejoras propuestas, y como último recurso, si se comprueba que la población es demasiado pequeña como para recuperarse por sus propios medios incluso dejando de cazar durante algún tiempo, se podría considerar la posibilidad de hacer una repoblación.
La técnicas más aconsejable para mejorar la eficiencia de las repoblaciones es la suelta desde un parque de aclimatación, donde los animales pasan un periodo de aclimatación dentro de grandes parques cerrados e instalados en el medio donde serán soltados. El parque puede disponer de vegetación natural en su interior, tanto para la alimentación como para el refugio.
El éxito suele ser alto (hasta 60%) dependiendo de la calidad genética de los animales y de las medidas de mejora del hábitat realizadas, a diferencia del escaso éxito de la suelta directa desde las jaulas o cajas de transporte ( 10%).
Las fases a seguir en un plan de repoblación son en primer lugar la elección de las zonas de suelta. Las características que deben tener estas zonas son básicamente la disponibilidad de agua, alimento y cobijo. En nuestra zona de estudio, se han descrito 5 lugares de refugio apropiados. Dos de estas 5 ubicaciones serían idóneas para colocar un parque de aclimatación por tener una mayor disponibilidad de puntos de agua cercanos. Son el descrito en la zona de Cárdenes, y el de la Sierra del Caballo (ver anexo cartográfico). Además de estos lugares, entre “L’Avaiol” y “La Costa” ( X: 698000-698500; Y: 4266500-4267000), donde actualmente están los sembrados cinegéticos, también se dispone de dos puntos de agua cercanos.
El tamaño de las jaulas para perdiz roja debe ser de 1 a 4 m2 por perdiz (Peiró, 1997) y se debe proteger la valla con un material blando para evitar daños de los individuos contra las mallas metálicas. Además conviene colocar un vallado de protección exterior para evitar el ataque de depredadores que puedan acceder por el suelo. Este vallado exterior servirá posteriormente como cercado de presuelta.
El periodo de aclimatación aconsejable para las jaulas de aclimatación de estas características es de 15 días. En la suelta las perdices deberán soltarse en grupos de 20 o 30 individuos.( Peiró, 1997)
Otra fase del plan de reintroducción es el manejo del área de suelta, un mínimo de 100ha (Peiró, 1997) alrededor de la jaula de aclimatación. En nuestro caso, en lugar de mejorar el área de suelta, hemos ubicado las jaulas en lugares que ya dispusieran de las características necesarias. Sin embargo, si fuese necesario, se podría mejorar el entorno más próximo a la jaula colocando bidones- bebedero, y comederos justo antes de la suelta para facilitar que estas perdices encuentren recursos. Para reducir la competencia con el ganado u otros animales, los bidones de agua y grano se pueden proteger con un vallado selectivo que restrinja el acceso a animales de mayor tamaño.
La última fase del plan de recuperación consiste en el seguimiento de los individuos soltados para poder comprobar el éxito de la repoblación. Para ello, antes de la suelta todos los animales deberán ser marcados. El seguimiento consistirá en visitas periódicas al área de suelta para censar los individuos y estudiar la evolución de la población.
Hay que considerar que las repoblaciones pueden ser perjudiciales para la población silvestre. Potts (1986) ha demostrado mediante simulación, en perdices repobladas en Italia, donde 275000 ejemplares son soltados anualmente y un 65% de la población total es cazada, que este nivel tan alto de explotación puede conducir a la pérdida de la población natural. Además se presentan otros problemas relacionados con la menor adaptabilidad de las perdices de granja al ecosistema en el que se sueltan, de forma que constituyen un alimento fácil para los depredadores, estos aumentan en número al disminuir el gasto energético que invierten para capturar a la presa, y al estar bien alimentados, disminuye su  mortalidad. Incluso animales que anteriormente no habían depredado a la perdiz, al encontrar ahora facilidades para hacerlo, se especializan en capturar  a esta presa. A esto hay que sumarle que los individuos de perdiz criados en cautividad, cuando se usan en repoblaciones, son peores reproductores, y producen menos crías y con menor éxito reproductor que los individuos silvestres, por lo que es la población natural la que mayormente sufre la predación, esto lleva a la disminución del número de individuos naturales (Peiró, 1997). Otros problemas que pueden surgir al introducir animales cautivos son:
-El contagio de enfermedades a la población silvestre. Los animales en cautividad pueden haber estado sometidos a una situación de estrés, lo que podría resultar en una disminución de sus defensas, por lo que pueden ser más susceptibles a enfermedades, una vez en libertad podrían transmitir estas enfermedades a la población silvestre.
-El uso, en la repoblación, de individuos que introduzcan impurezas genéticas en la población silvestre. Además de Alectoris rufa en las granjas se utilizan otras otras dos especies, A. graeca, , y A. chucka, que pueden producir híbridos con la perdiz autóctona.

5.      CONCLUSIONES

1.         Con este trabajo se han aportado datos preliminares de la situación de la Perdiz roja en Petrer. Se han establecido relaciones con cazadores, con el fin de tener en cuenta su opinión e información al respecto, se ha hecho un análisis del paisaje, y se han hecho muestreos de la densidad de perdices en el campo. Como se preveía, la densidad de esta especie es baja en este territorio. No se tienen indicios concluyentes para establecer las causas de este declive, aunque sí se han propuesto posibles causas y posibles soluciones (ver apartado de propuestas de mejora).
2.         El hábitat en el que se ha encontrado una mayor densidad de perdices, ha sido los bancales de almendros y olivos, y zonas de sembrado de avena, y en el ambiente en el que se han registrado menos perdices ha sido en las zonas de matorral alto y denso.
3.         Con los resultados obtenidos hasta el momento con los censos realizados en este estudio no podemos aportar datos precisos en cuanto al número de perdices que hay en el coto debido al escaso número de contactos pero la densidad de perdices calculada mediante los distintos métodos de censo nos puede dar un valor orientativo de la abundancia de perdices en Petrer.
4.         La reducción de una cuarta parte del número de perdices censadas en el periodo postcinegético es un indicio de que se sobrrexplota este recurso. En cualquier caso las densidades obtenidas en ambos censos se pueden considerar bajas, como es la tendencia general de los cotos de la provincia de Alicante (Peiró, 1992). Sin embargo tras analizar el paisaje existente en la zona de estudio, se encuentra que los requerimientos de hábitat que esta especie necesita, los puede encontrar con facilidad en nuestra zona de estudio.
5.         Los cazadores apuntan como causas de la disminución del número de perdices: la disminución de las precipitaciones, aumento del número de depredadores, cambio en los cultivos y destrucción del hábitat. De sus respuestas en cuanto al número de piezas que se cazan actualmente, se desprende que los cazadores consideran que no existe sobreexplotación de los recursos cinegéticos en esta zona.
6.         A partir del análisis de la información cinegética que recogimos en las fichas que se le pasaron a los cazadores, se extraen tres conclusiones:
6.1              No se han encontrado diferencias significativas en la densidad de perdices en las tres zonas de caza en las que se divide el coto los días de caza.
6.2              Durante la temporada 2000-2001 se han encontrado diferencias significativas en la proporción de los sexos y las edades de las piezas cobradas. Esto puede ser un indicio de que en la población haya un sex ratio desequilibrado. También durante la misma temporada se han cazado más adultos que jóvenes.
6.3              Por último se ha encontrado una correlación positiva entre el número de individuos que avistados y las piezas cazadas. A su vez, también se ha encontrado una correlación entre el número de cazadores y piezas cobradas por cada jornada de caza. Una interpretación de estos resultado puede ser que los cazadores estudiados cazan en función de las piezas avistadas y no se rigen por ningún cupo máximo de piezas cobradas por jornada, por cazador o por temporada. Esto podría suponer un problema de sobreexplotación dado la baja densidad de perdices encontrada.
7.         Parece ser, a juzgar por algunos de los resultados obtenidos, que se está sobreexplotando la población de perdiz, sin embargo, este problema no lo perciben los cazadores.
8.         De la información recogida se percibe una disminución del número de perdices desde hace unos 20 años a nuestros días. Se ha comprobado que el declive de esta población fue más significativo de los años 80 que en la última década, lo que nos puede orientar en la búsqueda de las posibles causas la disminución del número de perdices. Los cambios del  uso del suelo es una posible causa del declive que se ajusta a este periodo temporal.
9.         Se dejan abiertas nuevas líneas de investigación para continuar con este tema, algunas de las cuales se exponen a continuación.
9.1   El pequeño tamaño de la población podría implicar que estén ocurriendo fenómenos de estocasticidad demográfica, endogamia, deriva genética, que podrían ser abordados en detalle.
9.2   Se desconocen las tasas de supervivencia para las distintas edades, al igual que el éxito reproductor. Estudios en esta dirección podrían explicar más causas del declive.

6.      BIBLIOGRAFÍA

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7.      AGRADECIMIENTOS

Mi sincero agradecimiento en primer lugar a mis dos tránsfugas ecologistas, Luis García y Luis Villaplana, tanto por la valiosa información facilitada, como por la confianza depositada en este proyecto desde el principio. Ellos me enseñaron, a la orilla de la chimenea, con níscalos, frijoles y tino sobre la mesa, la verdadera esencia de la caza en Petrer.
A Nestor Rico, quien me inició en la paciente observación de la perdiz y a Elios, el índio rastreador que me ayudó a moverme por estas tierras.
A mis directores de practicum, Victoriano Peiró, por su austera sinceridad e incomparable paciencia para soportar  la terquedad de la que suscribe, y Toni Sánchez, chamán siempre dispuesto a levantar los ánimos. Sin olvidar a Andrés Giménez, quién ejerció de director en la sombra en los momentos críticos.
Especialmente agradecer a todos los compañeros que de forma altruista colaboraron en las jornadas de batida. Lucas, quien aportó valiosas observaciones sobre la morfología espinosa de la vegetación de alguna de las parcelas. Elisa, que reclutó  con la facilidad para embaucar que la caracteriza, al bastión aspense. Pilar y Yolanda no pudieron escaparse, me alegro. Gracias a Raúl Barrero, un verdadero amuleto para ver perdices. A Rubén, Ana Beltrán, Rosabel y Carlos Villacorta, por las siempre interesantes veladas de tertulia. A José Manuel y Cristina, dispuestos a salir del laboratorio con la mínima excusa. A Joan, referencia ineludible cuando se trata de ecología en Petrer. A Pablo y Vicky, con quien, aunque ellos no lo sepan, siempre había tenido ganas de trabajar. A Raúl Zornoza, incansable compañero impasible ante los madrugones y las marchas casi nocturnas. Juanjo, José Luis, Paqui, Noelia, Ana Primo, Joaquín, ocasiones entrañables como esta siempre apetece compartirlas con buenos amigos. Gracias a José María, por sus constructivas sugerencias y la comprensión brindada en todo momento. A mi hermana Pilar, por su contagioso desenfado que tan bien me viene de vez en cuando, a Cano, por atreverse a manchar de verde su impecable historial de trialero, y con un cariño especial, a Martina, la participante más joven de la batida, ya nos contará si le gustó.
Agradecer a Pepi y Manoli sus atentos paseos y divertidos inventos para atraer a las perdices.      
Gracias a mis padres, por incitarme a reflexionar sobre la importancia medioambiental de este tipo de trabajos, ya que no fue fácil justificar la falta de atención a mis deberes familiares por buscar perdices, que casi nunca encontraba.
Y mis disculpas a tantos otros que olvido ahora y recuerdo siempre. Alicia.
                                   
8.     ANEXOS. 83
            Anexo cartográfico
            Anexo fotográfico
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