Captiva nº 5
La continuidad de la especie
Imágenes captadas en L’Avaiol (Petrel, Alicante) de una pareja de perdices copulando, algo que la inmensa mayoría de cazadores no hemos podido contemplar en nuestras salidas al campo.
Texto: Rafael Barrachina.
Fotografías: Néstor Rico.
El macho atrae a la hembra con su canto y sus movimientos de cuerpo y de plumas, cortejándola hasta que la puede parar y montar, realizando la cópula un par de veces, con un intervalo de segundos.

La casual, curiosa y rara escena fue captada por Néstor Rico, cazador y fotógrafo de la naturaleza, cuyas fotografías se pueden ver, junto con las de otros cazadores y fotógrafos de la Asociación de Amigos del Valle de L’Avaiol, en la sección de ‘Mundo Natural’ de petreraldia.com, que presenta imágenes y vídeos de gran belleza e interés en el siguiente enlace: http://petreraldia.com/mundo-natural-cinegetico.

Ya escribió un buen cazador y amigo: «El ser cazador exige mucho campo, mucha observación y mucho de recabar información, tanto del medio como de las especies objeto de su caza. El que sólo salga al campo armado, nunca será un cazador completo y dependerá más de la suerte que de sus conocimientos, viviendo la caza desde un prisma muy distinto al que realmente es». (A. Calabrús).

EL PRINCIPIO
Esta imagen demuestra el principio del ritual para el culmen de la cópula.

ORGULLO DE ESPECIE
El macho se engalana después de un baño de tierra y comienza el cortejo exhibiendo su plumaje y su jerarquía, parte de una especie única y emblemática, pretendida cinegéticamente desde todos los confines de la tierra.

PRELIMINARES
El perdigón, primero, ‘para’ a la esquiva hembra que tiene que mantener viva la tensión, haciéndose, a veces, la insumisa para, por última vez, demostrarse a sí misma que su elección ha sido la correcta. Después es sujetada mientras se empieza a colocar en posición receptiva.

EL CULMEN
Sabiéndose poseedores de una genética exclusiva, tras anunciar él al campo su vigor y ella su pericia en la elección y una vez que ambos están posición, el macho se inclina y acerca su cloaca a la de la hembra, ella la eleva en busca del futuro de su estirpe. Comienza la cópula.

EL REPOSO
Todo acaba tras unos ocho a diez segundos. El macho, erguido y satisfecho con su trabajo, se aleja para el descanso en el intervalo entre las sucesivas cópulas…

La suerte está echada y el futuro seguro.