Captiva nº 9
Conejos en Galicia: un bien escaso
De todos es conocida la mala situación por la que atraviesan las poblaciones de conejo en Galicia. Son más que conocidos los factores determinantes que llevaron a este negro panorama: cambios de hábitat, predación, enfermedades, mala o nula gestión, etcétera.
Manuel Martínez
Y, llegados a este punto, la pregunta es: ¿realmente interesa recuperar las poblaciones de conejo en Galicia? Mi humilde opinión es que no, y me explico…

Tenemos un diagnóstico claro de la situación, con pequeños matices adaptables a las necesidades del terreno y, sin embargo, nadie o casi nadie pone los medios para tratar a este “enfermo”.

La recuperación de las poblaciones de conejo en Galicia pasa por la adopción de diversas medidas de forma conjunta, que sirvan de plan de choque para intentar revertir la actual tendencia negativa de la población. Si esas medidas, que ya hace cuatro años fueron incluidas en el “Plan de Recuperación de las Poblaciones de Caza Menor en Galicia”, no se ponen en marcha de manera inmediata, el futuro del lagomorfo está en serio peligro.

Se necesita ‘compromiso’ por parte de todos los agentes que tienen que intervenir en esta ardua tarea y, a día de hoy, no existe o, al menos, no se manifiesta. Sin un proyecto conjunto en el que intervengan al tiempo Administración, propietarios, técnicos, cazadores o cualquier otro colectivo vinculado al medio natural, es inviable la recuperación de las poblaciones de conejo en Galicia.

Esta total descoordinación y una palpable lucha de intereses han hecho que, en gran parte de Galicia, la situación sea ya prácticamente irreversible.

Se necesitan con carácter urgente medidas y decisiones firmes, cuyo único y principal objetivo sea la recuperación de esta especie. La Administración, que es la ‘responsable’ de velar por el patrimonio natural de todos los gallegos, tiene y debe tomar cartas en este asunto, pues la situación, a pesar de los esfuerzos de unos pocos, que dicho sea de paso siempre son los mismos, no mejora.

Desde las sociedades de caza, muchas veces con más voluntad que cabeza, se invierten los escasos medios económicos que aportan sus socios en realizar ingentes repoblaciones con animales de dudosa procedencia, con el peligro que ello conlleva; pero hay que reconocer que es la salida fácil y casi la única que tenemos ante esta situación de desesperanza, frustración y desánimo que embarga al colectivo.

Lo que está absolutamente claro es que la actual política cinegética, en lo que se refiere a caza menor, salvo en contadas excepciones, no funciona, pues, a pesar de todos los esfuerzos económicos y materiales llevados a cabo hasta la fecha, la situación no mejora, empeorando, incluso, en muchos casos.

Tenemos el diagnóstico, tenemos la solución; sólo nos falta la decisión y el compromiso de todos para salvar este ‘enfermo’, llamado poblaciones de conejo. Eso sí, como no actuemos rápido, será demasiado tarde, se nos morirá el paciente. Luego, de nada valdrán lamentaciones y sollozos…