Caza con arco

La caza con arcos tradicionales

Autor: Jorge Amador.
Fotos:Aitor Martínez, José Rico, Alberto Amador.

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La popularidad de la caza con arco, tanto en España como en cualquier lugar del mundo, viene de la mano del desarrollo de los arcos compuestos, los conocidos "poleas". Gracias a ellos, el poder cazar con arco se ha hecho accesible para infinidad de personas y ya no es necesario pasarse horas y horas en el campo de entrenamiento para obtener buenos resultados, aunque evidentemente cuanto más lo hagamos, seremos tiradores mucho mejores.

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En el campo, los poleas nos darán excelentes resultados en caza real gracias a su elevada velocidad, que se traduce en energía y potencia, sus elementos de puntería y la posibilidad de mantenerlo abierto y listo para soltar la flecha sin necesidad de realizar un gran esfuerzo físico, una de las grandes ventajas en caza real. Es decir, si el arco es de 60 libras, una vez superado el pico de fuerza, mantenerlo listo para soltar requerirá por parte del arquero, aunque esto es variable, aguantar algo menos de 15 libras. Esta característica tan importante de los poleas se denomina "Letoff".

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Sin embargo, este incremento de la popularidad de la caza con arco, y de los modernos poleas ha venido en detrimento del uso de los arco más clásicos, los denominados arcos tradicionales. Simplificando, son los más sencillos en su diseño y los que todo el mundo conoce por el cine o la literatura, aunque en su mayoría hoy en día ya no son de una simple pieza de madera sino de distintos tipos de laminaciones sintéticas o naturales como bambú, fibra de vidrio, carbono,foam... No suelen disponer de elementos de puntería y no cuentan con las ventajas de los poleas a la hora de mantenerlos abiertos con lo que, si el arco es de 60 libras, necesitamos aguantar todas esas libras.

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En el sentido práctico, comparándolos con los arcos compuestos, son mucho más lentos lo que repercute, mucho, en su eficacia real en caza, por ejemplo, el cálculo de la trayectoria nos resultara mucho más complejo ya que la caída de la flecha es mucho mayor. También la energía que transmiten a la flecha es menor obligándonos a realizar tiros muy cercanos y seguros, buscando siempre el alcanzar las vitales arriesgando lo mínimo posible. Es siempre complicado hablar de distancias de tiro en el mundo de la caza ya que influyen muchos aspectos, pero ser eficaz con un arco tradicional a más de 25 metros queda reservado para los arqueros mejor entrenados. Sin duda, esta distancia usando un arco de poleas es mucho mayor. El mantenerlos abiertos y listos para soltar la flecha requiere de esfuerzo físico, si el arco es de 55 libras, necesitaremos aguantar toda esa potencia si queremos mantenerlo abierto hasta que la pieza nos presente un buen blanco.

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Entre sus ventajas, por diseño son arcos muy silenciosos, muy ligeros, fáciles de transportar y de mantener. En la caza, nos permitirán, aunque depende totalmente de nuestro estilo de tiro, hacer tiros muy rápidos resultando ideales para la caza al vuelo, la caza menor y la caza en ganchos o batidas.

Para obtener el máximo de estos arcos y la mayor eficiencia posible es siempre recomendable buscar flechas pesadas y puntas de dos o tres hojas que tengan un buen afilado. Nuestro margen de error es menor que usando un arco de poleas, lo que nos exige prestar más atención a estos pequeños detalles y estar seguros de hacer todo lo que este en nuestra mano para sacar el 100% de nuestros arcos tradicionales.

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El entrenamiento con los arcos tradicionales ha de ser todo lo frecuente y adecuado a la caza real que se pueda. El ser capaces de concentrarnos en el lugar exacto, recordemos que no tienen elementos de puntería, donde queremos impactar con nuestra flecha es fundamental al usar estos arcos y el no hacerlo es responsable de la gran mayoría de nuestros fallos. La dificultad de cazar con arcos tradicionales suele provocar algo de frustración al cazador arquero ya que se suele fallar o tardar mucho en abatir nuestra primera pieza de mayor. Esta frustración suele provocar que tras dos o tres fallos, se dejen de lado y se vuelva al poleas. Personalmente creo que solo existe una solución, que es seguir entrenando y cazando con ellos, solo así obtendremos la experiencia necesaria para hacerlo bien la próxima vez.

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Como siempre, la práctica de la caza menor es ideal para aprender y dominar este tipo de arcos, los múltiples lances que nos puede deparar una jornada tras los conejos nos serán de gran ayuda para tener la confianza suficiente antes de ir tras presas mayores, como jabalíes y corzos.

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Los arcos tradicionales llevan años demostrando lo que son capaces de hacer en manos entrenadas y hace ya muchos tiempo que Bob Swinehart abatió los cinco grandes, búfalo, elefante, León, leopardo y rinoceronte, y algún animal mas, con sus longbows. Actualmente, son muchos los búfalos que se cazan usando este tipo de arcos, por no hablar de la infinidad de ejemplares de otras especies, como jabalíes, ciervos, antílopes, cabras, carneros...

Por ultimo animar al cada vez mayor número de tiendas existentes en nuestro país a no dejar de lado la arquería tradicional, pocas le dan la importancia que se merece.

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