Los perros
El equipo de perros se compone por lo general de seis a doce blue hounds o el gran sabueso azul de Gascuña, un perro que goza de instinto cazador desde antes que se inventaran las armas de fuego. Ha sido entrenado para adquirir una gran capacidad olfativa desde el siglo XIV en Europa para la caza del lobo, oso y jabalí, y que con el paso del tiempo ha ido desarrollando otras virtudes en el resto de modalidades venatorias, ya sea en caza mayor o menor.

Utilizan distintos latidos en función del olfato percibido. Una de las noches en las que rastreábamos la zona, el grupo comenzó a ladrar indiscriminadamente y vi cómo sus dueños no se alteraron en absoluto al reconocer que ese latido concreto había detectado una hiena. Lo mismo ocurrió con las civetas y los gatos salvajes: eran latidos largos y profundos, todo lo contrario que con el leopardo, que son cortos e intermitentes. Esto, sin duda, lo podemos extrapolar a los distintos latidos que podemos detectar en nuestras monterías cuando se trata de un jabalí o una res, pero añadiendo la diferencia que los latidos, en el caso del leopardo, son desde el coche, sin carreras ni agrupaciones eventuales propias de los perros.