España cuenta con una buena población de ungulados silvestres entre los que se encuentra el corzo (Capreolus capreolus). En los últimos años ha aumentado en gran medida la 'pasión' por su caza en rececho y, también, estos años, sufrimos algunas inquietudes por la salud y dinámica de población de nuestros corzos.

Posiblemente, la 'enfermedad' más de moda en este momento y que más preocupa a los corceros es el 'gusano de la cabeza del corzo', producida por una mosca, denominada Cephenemyia stimulator, la cual desarrolla toda su fase larvaria en el interior de las cavidades nasales, sinusal y faríngea de los corzos, produciéndose lo que se conoce como miasis cavitaria.

Las miasis cavitarias en los cérvidos se conocen desde la antigüedad, pues Aristóteles (siglo IV a. C.) ya describía este tipo de procesos en los ciervos, pero en los corzos no se han conocido hasta épocas muy recientes y en nuestro país no se detectó su presencia hasta 2001.
Ante la inquietud que surge como consecuencia de la presencia de esta parasitosis debemos aclarar dos cosas:

1.- No existe ningún riesgo para la población humana, incluso ni por el manejo continuado de corzos parasitados ni por el consumo de su carne.

2.- La RFEC, a través de FEDENCA, y en colaboración con varias universidades (Santiago de Compostela, Murcia, Jaén) está programando la realización de un amplio estudio a nivel nacional que reporte datos suficientes para conocer la distribución geográfica del problema, el porcentaje de corzos afectados y los posibles efectos. En una segunda fase de estudio, se pretendería proponer un plan piloto para el control de la enfermedad. Por este motivo aprovechamos el artículo en esta revista para informar a sus lectores sobre la forma de examinar el corzo, una vez cazado, para saber si está parasitado y el modo de tomar los datos y muestras para colaborar en el futuro estudio.