Caza mayor

La Caza al salto del Jabalí

Una modalidad tradicional y desconocida (I)

Miguel Martín
Fotos: Johann Balog y Miguel Martín

La gran mayoría de los cazadores que hemos disfrutado de la caza menor en mano del conejo, o de la perdiz bravía, o incluso de la codorniz en la media veda, coincidimos en que es una de las modalidades más intensas y que produce mayor disfrute al cazador cuando la practica. No sólo por el hecho de la caza en sí, sino por poder contemplar la labor inestimable de tus perros cuando hacen la muestra, presenciar el maravilloso espectáculo que supone ver cómo les tiembla hasta el último pelo del “rabo” mientras rastrean, casi siempre con éxito, hasta localizar la ansiada pieza.

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Ese tiro rápido, muchas veces a tenazón, a esa perdiz que únicamente te permite un segundo para apuntarla y disparar; ese conejo que surge inesperadamente de la mata y practica el quiebro con destreza negando en ocasiones al cazador la posibilidad siquiera de situarlo en su punto de mira, en definitiva, un sin fin de sensaciones que difícilmente pasan desapercibidas para los amantes de la caza.

Pues bien, para los amantes de la caza mayor, entre los que me incluyo, hay algo que va más allá y es precisamente esta modalidad de caza en mano y al salto, pero al jabalí, de la que desgranaremos sus pormenores en varios artículos para conocer y profundizar más sobre esta tradicional, pero desconocida modalidad.

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Desarrollo de la caza al salto

Transcribo el punto 2 del artículo 6 de la orden de Vedas de la Comunidad de Madrid por la Consejería de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio:

“En los cotos privados se podrá ejercer la caza con escopeta de jabalí al salto o en mano, los jueves, sábados, domingos y festivos, durante el período hábil para la caza menor hasta un máximo de seis cazadores y seis perros. En los cotos de caza mayor el plazo se amplía hasta la finalización de su período hábil. Los cotos que renueven su Plan de Aprovechamiento Cinegético a partir de esta temporada deberán tener contemplada esta actividad en el mismo para poder llevarla a cabo.”

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Hace referencia a “….caza al salto o en mano…”, y como su nombre indica, la cacería se desarrolla cazando en mano, es decir al paso y al ritmo de los perros, dejándolos siempre trabajar y sin prisas, intentando normalmente abatir al jabalí, cuando éste salte de cualquier encame, bien sea de un “jabino”, un zarzal, o cualquier tipo de maleza que le sirva para descansar de la luz del día.

Dentro de esta modalidad o “arte de caza”, pueden distinguirse dos prácticas ligeramente diferenciadas, según el número de cazadores y cuantía o tipo de perros que les acompañen.

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Cuando la caza se realiza en solitario o en compañía de tu socio inseparable, sin duda la manera en la que más disfruto, la forma de cazar será de tal forma que los dos cazadores irán bien juntos y en mano, ambos muy pendientes de la labor de los perros y ambos atentos al posible salto del jabalí de cualquier “jabino”. Una vez detectado el jabalí, siempre por la ladra de los perros, si éste pone pies en polvorosa antes de la llegada del cazador a la ladra, difícilmente te dará posibilidad de abatirle, a no ser que los perros tengan ese bravío y sangre necesaria para acosarle, obligándole de nuevo a pararse para hacerles frente. Como su nombre indica, lo que se intenta es que una vez los perros marquen su posición mediante la típica ladra a “parao”, te dé tiempo a llegar, posicionarte en su lógica huída (esto no se siempre se cumple), y en el momento del arranque o “salto” del encame para el escape, o para envestir a los valientes perros, aprovechar el momento para disparar, sin perder en ningún momento la referencia de la posición de tu compañero de caza.

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En cambio, cuando consigues juntarte con tus compañeros de fatigas y ya formas una cuadrilla de 4, 5 o 6 cazadores, aquí se abren las posibilidades de conseguir el preciado trofeo. Esto se debe generalmente a que parte de los cazadores, normalmente los que no disponen de canes, suelen ir ligeramente adelantados para cortar la posible huida del jabalí. En estas situaciones y bajo mi punto de vista, está más adecuado el uso de mayor número de perros (seis máximo), ya que aunque “aprieten” demasiado al animal y le obliguen a salir de su encame antes de que llegue el cazador, ya están el resto de cazadores para cortarle.

De esta forma y al llevar más número de perros es factible que se produzca el agarre al cochino, rematando el lance a cuchillo.

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Básicamente y bajo mi experiencia en este tipo de caza (y ya son varios los años que la llevo practicando) son las dos maneras que entiendo para practicarla. Quizás sea porque es lo que he aprendido durante tantos años compartiendo la caza con mi abuelo y mi padre, así como con el resto de compañeros de “cuadrilla”.

En la siguiente entrega desgranaremos los detalles de la raza de perros que se emplean en esta modalidad, así como el número más o menos recomendado. No olvidaremos tratar el tema de armas y municiones, aunque muchas veces es cuestión de gustos.

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