Caza con arco

Perdices con arco

Tiempo de amor, tiempo de reclamos

Manuel Martínez Rasco

La caza de esta modalidad es para algunos cazadores la más apasionante, esperando ansiadamente su período hábil para poder practicarla. Es una caza complicada, exigente y muy personal, aquí no valen las generalidades.

En la Edad Media es llevaba a la práctica por primera vez, existiendo imágenes y escritos que así lo demuestran; por lo que la catalogan la caza más antigua. Los instrumentos más utilizados, eran los lazos y las trampas. Para los cazadores de aquella época sería impensable que esta modalidad evolucionase tanto que se pudiera cazar con un arma de fuego y que acarrease a miles de adeptos. También es cierto, que podría causar cierto alboroto entre los actuales defensores y aficionados, practicar una caza tan purista y ancestral, con un arco.

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La caza con arco es una modalidad de calidad y no de cantidad, se requiere un acercamiento a la presa que no siempre lleva al éxito. En concreto, en la caza de la perdiz con reclamo obtenemos la facilidad de esa cercanía, intentando hacer las cosas lo mejor posible para que nuestro reclamo, en el “tanto o pulpitillo”, y acepte el abate de la pieza como bueno.

El arco: visor, reposa, estabilizador

El arco que considero más oportuno para su práctica es un arco de poleas, puesto que una vez llevado atrás se reduce considerablemente la potencia, facilitándose en gran medida el momento oportuno para el lance. Respecto a las libras recomendadas, serán aquella que el cazador pueda dominar y manejar con facilidad. Lo principal que tenemos que tener en cuenta respecto a sus características físicas o palpables, es que sea pequeño de eje a eje de la polea, con el fin de manejarlo mejor dentro del puesto o blind. Es una de las grandes ventajas respecto al arco tradicional en esta modalidad en concreto.

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El reposaflechas más recomendable será aquel que quede sujeta la flecha en todo momento en el arco, pues posiblemente tengamos que tensar y destensar varias veces, hasta que la perdiz de campo quede en la posición adecuada para su abate. En el mercado existen multitud de elecciones.

En cuanto al visor, buscaremos tener un solo pin de referencia y ajustado a la distancia exacta de tiro. El grosor de la fibra será lo más pequeño posible (0,19 o 0,10), para poder centrar el punto vital de la pieza correctamente. Recordemos que es una especie de caza menor y por sus dimensiones, tenemos que ser certeros en nuestro abate.

El estabilizador lo considero importante en otra modalidad. En esta no es imprescindible incluso la mayoría de las veces apuesto por quitarlo del arco, con el fin de que no moleste en el puesto. Si tuviera que elegir alguno lo más aconsejable es que fuera pequeño y que absorbiera la mayor cantidad de vibraciones.

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Flecha: pluma, punta

La Flecha. Creo que este elemento indivisible del arco tiene que ser, ligero y duradero, lo más recomendable sin duda alguna: el carbono, con un peso total alrededor de los 400 grains, en caso de utilizar potencias entre 60-70 libras.

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Para que la flecha estabilice, se complementa con las plumas, en nuestro caso utilizaremos aquella que reunirá las siguientes características:

— Material plástico: menos ruidosa que las naturales.
— Pequeña: ayudará a mantener la ligereza de la flecha.
— Perfil alto: mayor estabilización.
— Emplumado recto o unos grados de off set: menor ruido que el emplumado helicoidal.

Otra parte importantísima de la flecha para esta modalidad, es la punta. Trataremos de buscar una punta que provoque el mayor daño, para que la pieza se mueva lo menos posible al ser abatida, ya que de lo contrario podría ser perjudicial para nuestro reclamo.

Su elección es personal, pero como requisito imprescindible buscaremos que posea la mayor pegada e impacto en el animal.

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Blind y pulpitillo

Quizás sea uno de los elementos primordiales que tenemos que tener en cuenta a la hora de poner en práctica esta modalidad (sin incluir el pájaro de reclamo), de ello depende que la perdiz de campo se acerque sin extrañar la zona y pueda brindarnos la oportunidad de abatirla.

El blind o puesto

Este artilugio nos permitirá ocultarnos, y a la vez pasar desapercibidos. Debe estar colocado principalmente en un lugar sombrío, entre la maleza o árboles que encontremos en la zona. Debemos ser lo suficientemente cautelosos a la hora de camuflarlo ya que, va a garantizar en gran medida nuestro éxito o por el contrario, nuestro fracaso. Nos debe ofrecer la mayor movilidad, sin hacer ruidos que puedan alertar a la perdiz de campo. Además, considero de vital importancia que su parte interior sea completamente oscura para difuminar nuestra silueta. Lo cubriremos por todas sus caras, sobre todo por la parte anterior ya que, esa zona va a ser la más divisada por la pieza una vez situada en “plaza”.

Los movimientos deben ser suaves en el momento del tensando y posible destensado. Un error en esta fase puede impedir todas nuestras posibilidades.

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El pulpitillo, repostero, tanto…

Si algo me han enseñado desde pequeño es cuidar excepcionalmente zona del “tanto”, siendo esta la clave para que el pájaro de la jaula y el del campo interaccionen adecuadamente.

Su preparación va a depender de muchos factores: la salida del sol, las características de nuestro pájaro, la presencia o no de vegetación en la zona…

Trataremos de ubicarlo en alguna chaparra, olivo, pino, retama, completando su arrope con vegetación que sea de la misma índole. Empezaremos a cubrirlo por la parte baja, con el fin de que “el campo” no se ubique en esa zona, facilitando en todo momento poder ser visto por el reclamo de la jaula. Seguiremos cubriendo hasta llegar a la mitad de la jaula, tomando esto como una referencia, depende de muchas variables y gustos personales.

La distancia entre uno y otro debe ser lo suficientemente corta para que podamos abatir la pieza con facilidad, y lo suficientemente distante para que “el campo” no extrañe nuestra presencia. Se suele colocar a unos quince pasos, que vienen a equivaler doce metros aproximadamente.

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Posición de la pieza para disparo

Aprovecharemos que la pieza se encuentre de espaldas a nosotros, por motivos obvios: es más difícil que se percate de la llegada de la flecha y nos ofrece más libertar a la hora de tensar y movernos en caso requerido.

Algunos cazadores con arco apuestan por esperar a que la pieza se coloque lateral, pero yo abogo por la primera opción.

Para soltar la flecha, independientemente de la posición “del campo” (porque no es llegar y tirar), se tienen que dar muchas condiciones que solamente un cuquillero experimentado conoce y que daría para escribir multitud de artículos.

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Reflexiones finales

Sinceramente creo que el arco no es la modalidad adecuada para empezar a cazar el reclamo. Creo que un arquero si de verdad le interesa esta caza, tiene que formarse como cuquillero: conocer querencias, cantes de la jaula, comportamiento del campo cuando está en plaza…multitud de contenidos que se tienen que tener bien aprendidos e interiorizados si de verdad nos importa el reclamo de la jaula.

Una vez pasado este proceso el cazador deber saber seleccionar los reclamos adecuados. Por ejemplo y desde una visión personal, nunca elegiría un pollo de primer celo que “apuntase alto” para cazarlo con arco, debido a que los errores se agravan mucho más a la hora del abate. La posibilidad de fallar la pieza es muy alta.

Por otro lado, creo que si es factible llevarla a cabo con reclamos con experiencia o seleccionados por otros menesteres, que puedan aguantar perfectamente un fallo a la hora del lance.

Con todo lo anterior he intentado esclarecer desde mi experiencia esta modalidad de caza, que podría parecer imposible practicarla con el arco, pero que para muchos de nosotros resulta apasionante y satisfactoria.

¡Suerte en el Campo!

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