Solitario

22 ago. 2012 10:43

Un comentario
2.744 lecturas

La CITES enseña los dientes, pero ¿puede morder?

Acaba de finalizar una larga reunión semanal del Comité Permanente de la CITES, cuya función es dirigir la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas (CITES) entre las reuniones a gran escala de la Conferencia de las Partes.

Las decisiones adoptadas aumentaron la presión sobre una serie de países a los que pidieron cuentas por su incapacidad para hacer frente al furtivismo desenfrenado y el comercio ilegal, pero no se acordaron sanciones o medidas punitivas.

A los países africanos identificados como las principales fuentes de comercio ilegal de marfil —además de los países de tránsito de Asia y del África Oriental y los dos países con el mayor consumo de marfil ilegal (China y Tailandia)— se les dio hasta final de año para presentar informes sobre los progresos que han hecho en la lucha contra el comercio ilícito. El no hacerlo, en última instancia, podría resultar en una suspensión de todo el comercio de especies CITES con el país en cuestión, pero la Conferencia de las Partes de la CITES hasta ahora ha evitado tomar esta medida.

Tailandia, por ejemplo, ya había sido requerida a presentar un informe, lo que hizo en esta reunión. Pero WWF y TRAFFIC consideran su informe vago y sin compromiso, y piden un calendario para que se realicen los cambios legislativos necesarios para cerrar la enorme grieta que permite que el marfil de origen ilegal se blanqueé en el mercado tailandés.

El coautor del informe presentado en la reunión sobre la situación de los elefantes, Tom Milliken, señaló que con las elevadas cotas de furtivismo de elefantes y comercio ilegal de marfil, no se debe ser tímido acerca del uso de suspensiones de comercio de CITES como instrumento internacional para prevenir una crisis en toda regla de las poblaciones de elefantes.

El informe destaca que hasta el 23% de las poblaciones de elefantes de África Central son asesinadas por furtivos cada año. Como triste confirmación, mientras tenía lugar esta semana pasada la reunión de la CITES, un grupo de furtivos a caballo masacraban con rifles de asalto unos 30 elefantes cerca del campamento de SOS Elephants en Chari Baguirmi, en el suroeste del Chad. Mientras tanto, los gobiernos de África Central presentaron en la reunión un nuevo plan para combatir la caza furtiva y el comercio ilegal en la región.

En un evento paralelo a la reunión, se realizó una demo de la próxima versión on-line del Sistema de Información del Comercio sobre Elefantes (ETIS), gestionado por TRAFFIC en nombre de las Partes de la CITES. La nueva aplicación en Internet ofrecerá servicios tanto para la recogida como para el análisis de datos, y será lanzado formalmente a finales de este año.

Al país donde se centra la creciente demanda ilegal de cuernos de rinocerontes —Vietnam— se le pidió de manera similar que informara sobre los progresos que había hecho en la reducción de la demanda de cuernos de rinocerontes, emplazándole a presentar antes del día 3 de septiembre un informe por escrito. En particular, Vietnam tendrá que explicar qué medidas ha implementado para prevenir la importación ilegal y el comercio de cuernos de rinoceronte, cómo va a combatir el mercado negro de cuernos de rinoceronte en el país, y lo que se está haciendo para desalentar el uso de cuernos de rinocerontes.

El Comité Permanente de la CITES también pidió al Grupo de Trabajo de Rinocerontes que se centrase en las acciones necesarias para reducir la demanda de cuernos de rinocerontes, y se le encargó el desarrollo de una estrategia de reducción de la demanda, teniendo en cuenta los resultados de los expertos de la reunión convocada por TRAFFIC y WWF en noviembre del año pasado con objeto de reducir la demanda del consumo de despojos de tigres y otras especies de vida silvestre en peligro de extinción.

En cuanto a los tigres, la atención se centró en el Programa de Recuperación Global del Tigre acordado en San Petersburgo en noviembre de 2010. Una serie de países con poblaciones de tigres no presentaron informes a la comisión, a pesar de la obligación de hacerlo.

El comercio ilegal de partes de tigre también estaba en el orden del día, destacando TRAFFIC su labor en la reducción de la demanda de productos de tigre, mientras que China reafirmó su compromiso con la prohibición del comercio de partes de tigre, pero no hizo una declaración firme sobre la eliminación gradual de las granjas de tigres existentes en China.

Por cierto, hago aquí un inciso sobre la noticia de TRAFFIC. Leo en la revista African Hunting, que el doctor Paul Funston, del departamento de Conservación de la Naturaleza de la Universidad de Tecnología de Tshwane, Sudáfrica, dice que la nueva amenaza a la que se enfrentan los leones de rancho (él es más directo y los llama leones de bote) cazados en Sudáfrica, es la venta de sus despojos —sobre todo de huesos— a China, lo que representa un lucrativo negocio y puede conducir a la cría en cautividad exclusivamente para el comercio de sus partes, al igual que las granjas de tigres en China mencionadas.

Siguiendo con la reunión de la CITES, y después de estar varios años en el centro de atención, las Islas Salomón finalmente anunciaron la prohibición del comercio de delfines vivos. Su anuncio se produjo a raíz de las recientes revelaciones de TRAFFIC sobre las prácticas de supuesta cría en cautividad de aves, para eludir las disposiciones de la CITES sobre el comercio de aves silvestres de las islas.

Por último, se prevé un importante avance sobre la forma en que la CITES se ocupa de las especies capturadas en alta mar. El debate, que se ha prolongado durante más de 20 años, es sobre cuándo se llevan realmente a cabo las llamadas introducciones procedentes del mar (o capturas en aguas internacionales) y, por tanto, qué autoridad reguladora debe estar involucrada. Pese a las dudas expresadas por algunos sectores, ahora hay un texto acordado que debe ser aprobado en la próxima conferencia de las Partes de la CITES (CoP16), que tendrá lugar en marzo de 2013, en Bangkok, Tailandia.

Y aquí aventuro varias preguntas relacionadas con el título del artículo sobre la capacidad de CITES de morder: ¿No habrán encontrado las autoridades de Botswana un atajo —en vista de lo inútil de su reclamación de aumentar la cuota de CITES de elefantes en su país— para eludir el control de este organismo y de las empresas de safaris, con su intención de prohibir la caza? ¿Qué mejor forma de soslayar el control sobre el furtivismo de elefantes que no tener de testigos a los cazadores profesionales y a las empresas de safaris?

Lamentablemente, el cierre de la caza incrementará el furtivismo, como ha sucedido en otros países de su entorno, y los políticos corruptos de estos países que se lucran con el comercio ilegal, subvencionaran a los voceros ecologistas de turno que apuntarán con sus armas al cabeza de turco habitual: la caza y los cazadores.

 

1 comentarios
29 ago. 2012 09:53
Santiago Segovia
Santiago Segovia  
Querido Pepe:
Muchas gracias por informarnos de estas cosas que tanto preocupan y de las que no es tan fácil encontrar detalles.
Un fuerte abrazo.
Santiago Segovia Pérez
Jos De Grado José De Grado es Ingeniero de Montes, cazador, editor de libros de caza

RSS