El Luchadero

Vikingos - cazadores

Si recordar es volver a vivir —según afirma el refrán— los cazadores son los poseedores de un maravilloso archivo grabado sobre el álbum de su memoria. Lances y vivencias de todo tipo y, cómo no, el origen de su historia transmitida de generación en generación.

18 nov. 2012 - 3.985 lecturas - No hay comentarios

Recuerdan que la práctica de la caza con una cierta popularidad empezó a consolidarse en Europa allá por el año 900. Fueron los normandos —hombres del norte—, cazadores por excelencia, los que inicialmente encontraron en la caza un entrenamiento en sus jornadas de paz, por mucho que amaran el mar. Por el año 1066, al mando del Duque Guillermo, derrotaron a las huestes de Harold, el último rey anglosajón en la memorable batalla de Seuloc. Coronado Guillermo rey de Inglaterra, rápido empezó a aplicar una política venatoria, en la que a los anglosajones se les prohibía la caza. A tal extremo que cuando le sucedió en el trono Guillermo El Bastardo, que en efecto lo era, defendió a tal extremo sus derechos venatorios que dispuso desjarretar a los perros de ganado para que no pudiesen seguir a las reses y mutilar la mano derecha a sus propietarios para que no pudiesen utilizar el arco.

Ante tales desmanes se formó un grupo de sajones soldados, en su mayoría monteros y magníficos arqueros, a los que se les consideró proscritos, denominándoles Out-Law, Fuera de la Ley, pero de la ley normanda, no de la sajona de que se enorgullecían. Ocupó el trono Ricardo Corazón de León y dulcificó las prohibiciones venatorias. Marchó Ricardo a la Tercera Cruzada y su hermano Juan Sin Tierra volvió a oprimir a los cazadores sajones.

Así las cosas surgió en el espeso bosque de Sherwood un caudillo nacionalista que Walter Scot en sus novelas denominó como Robin Hood, cazador que capitaneo a los Out-Law y consiguió importantes logros. Sin embargo las costumbres normandas se extendieron por toda Europa y la caza volvió a ser privilegio de reyes y nobles hasta la revolución francesa. Uno de sus logros fue, sin duda, el hecho de que la caza pudiese practicarse por cualquier ciudadano.