El Luchadero

Perdices y torcaces

Este domingo, Castilla y León desveda las especies menores. Una fecha esperada por miles de cazadores vascos que tienen en esa comunidad sus acotados y que a buen seguro al despuntar el alba saldrán al monte con la ilusión por bandera dispuestos a intentar al menos colgar unas pocas perdices.

28 oct. 2012 - 3.240 lecturas - No hay comentarios

Y digo pocas porque la sequía ha hecho estragos en las polladas, allá donde el agua ha escaseado. Por el contrario, la liebre se va recuperando del veneno de los topillos y su primo hermano el conejo es posible que nos dé mas satisfacciones. Así es la caza, hoy bien, mañana mal, aquí no, allá tampoco, y a pesar de todo el cazador nunca pierde la esperanza. Me contaba un hombre ya mayor que un cazador que peinaba también canas constantemente le decía «penas muchas y goces pocos; el pan siempre escaso y los hijos a montones»… y a pesar de todo seguía cazando.

Como lo están haciendo los palomeros que aunque un poco tarde han empezado a colgar las primeras torcaces. Mención especial para los palomeros alaveses, maestros en el ancestral arte del cimbel. Unos con el reclamo y otros a la espera en collados y cresterías siempre les es complejo preveer cuándo van a pasar. No en vano los vientos cambiantes para las torcaces son como un teléfono que les indica el lugar y día por donde pasar.

Les voy a relatar algunas observaciones que les pueden ayudar de víspera para saber si van a pasar: vientos del norte y variantes del mismo con bajas temperaturas en Centro Europa, muy bueno. Si además en noviembre hay borrasca, bueno para las becadas. Si al salir la luna aparece con un gran circulo rojo sobre un horizonte sereno, niebla al amanecer y malo para la migración. Si al ponerse el sol se tiñen las nubes de color rojizo, es probable fuerte viento al amanecer. Viento del norte con variante noreste, bueno para la pasa.

Por lo general los vientos fríos y secos en otoño son buenos para la pasa, y los húmedos malos. El viento sur en la península les obliga a bajar de altura, pero para que inicien el viaje en Centro Europa importa de manera especial el viento de cola norte o noreste. Esto de los vientos está bien saberlo, pero madrugar un día sí y otro también es la mejor garantía de éxito, porque como bien dice el refrán «cuando menos piensas salta la liebre».