El Luchadero

Senderos de vida

Marzo para las aves viajeras es el mes de retorno a sus lugares de origen. Países donde volverán a nidificar en primavera para volver en otoño con la prole a pasar la invernada nuevamente en el sur peninsular.

04 mar. 2012 - 2.044 lecturas - No hay comentarios

Becadas, zorzales, torcaces, avefrías, gansos, algareras grullas y un gran número de especies volverán a cumbrear el pirineo para asentarse allá donde la climatología y el sustento les permita reproducirse. Un viaje de ida y vuelta que se remonta a la noche de los tiempos y cuyo origen es uno de los misterios de la Creación.

Argumentan algunos científicos que la causa de la migración debe buscarse en las intervenciones de orden cósmico, sobre todo electromagnético en el cuerpo de las aves. Otros apuntan la solución al problema con teorías sobre los polos, la adaptación al medio, la del galvano tropismo… En fin muchas teorías pero sin pruebas que las corroboren.

Lo que sí podemos asentar es una ley fundamental en el fenómeno de la migración; las aves vuelven a su lugar de origen para criar. Sin embargo no podemos defender la teoría que la relaciona con la época de los amores por cuanto son los ejemplares que acaban de nacer las que solas (becadas) y en bandos los primeros en emigrar.

Convenimos en que los patos no pueden vivir en aguas heladas, ni las becadas donde la nieve y el hielo cubran la tierra, ni las palomas donde la comida escasea. Así que vamos a quedarnos con la teoría del cazador lo mejor para los animales, paz, comida y hábitat. Saben también los aficionados que si al ponerse el sol se tiñen las nubes de color rojizo, es probable, viento al amanecer. Si el viento es NE, bueno para la migración, tanto de día como de noche. ¡Ojo! No equivocarse con el viento sur en la península, sinónimo de pasa. Que lo es, y las hace bajar y denotar su presencia pero como digo el viento del NE en Centro Europa es determinante.

El maridaje de ambos es la mejor opción durante la otoñada. El cierzo con baja temperatura, indica en invierno hielo y frió en Centro Europa, lo que se traduce en abundante migración. Si la borrasca se presenta en noviembre, excelente para las becadas. En general los vientos templados son buenos en primavera para la migración y los secos y fríos en el otoño. Se diría que los vientos son para las aves una especie de teléfono. En primavera les avisa de los deshielos y por lo tanto pueden subir a anidar y en otoño les advierten del frío que se acerca. Hecho que aprovechan para tomar el sendero del sur donde pasaran el invierno.