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El Luchadero

Juan Antonio Sarasketa

Un grito a la esperanza

Mañana será un día importante para el colectivo de cazadores. A nada que el tiempo acompañe, que lo hará, la plaza del teatro Arriaga acogerá un número importante de cazadores, taurinos, pescadores, sindicatos agrarios y gente del campo. No en vano se ven dolidos y cabreados porque se les margina y legisla escuchando a grupos anti-caza y a quienes desconocen el sector y el pulso del campo y la caza.

14 abr. 2018 - 1.411 lecturas - No hay comentarios

Y es que los agravios son muchos e importantes: prórroga de la torcaz, terrenos para perrear durante la veda, media veda, Ley de Montes, Silvestrismo, ultrajes por doquier de los animalistas que no cesan en su empeño de terminar con la práctica de la caza de la forma que sea… Por eso y mucho más la caza precisa hoy más que nunca de la movilización de todos los aficionados sin excepción para no seguir perdiendo un día sí y otro también gran parte de sus derechos.

La sociedad educada en un mundo animal hiperhumanizado está cada vez más alejada de los procesos naturales y lo auténtico y complejo de la caza empieza a perder terreno en beneficio de lo artificial y asequible. Me atrevería a decir que estamos viviendo un proceso de predomesticación de los animales.

Pero permítame que así como entiendo la mojigatería de esta gente me resisto a no admitir todo de cuanto de dificultad tiene la caza. A este sentimiento anti-caza hay que contrarrestarlo con fuerza en las redes sociales, en los medios de comunicación, no en vano la caza es un recurso natural renovable, un poderoso motor económico para las zonas rurales deprimidas, uno de los medios de gestión más importantes de la fauna silvestre.

Mañana debe marcar un antes y un después en el devenir de la práctica de la caza. Todos los cazadores tienen un compromiso con su afición y obligatoriedad, y nadie debe faltar, incluso aquellos que siempre están sumidos en el gusto de la tradición y gustan que les solucionen sus problemas sin moverse de casa.

Hay buen ambiente y se respira camaradería. Preguntan algunos cazadores en sus sociedades —verdaderos gestores de este evento— si se podría llevar los perros a la concentración. Particularmente entiendo que sí, y no solo el perro, sino la mujer, los hijos, padres, hermanos, amigos y simpatizantes. Todo suma y vale para el convento en momentos de necesidad. Se sorprenderán lo ocurrentes que son los cazadores con sus letreros y demás parafernalia. Todos van a ser bien recibidos y todos tienen los mismos problemas y respiran los aires de libertad y justicia. Nos vemos en el Arriaga de Bilbao.