El Luchadero

Amanecer en el rastrojo

Todo está dispuesto y al día de hoy apunta que los cazadores que dispongan de un buen perro y un aceptable acotado codornicero van a disfrutar de unas jornadas de caza entretenidas.

17 ago. 2011 - 2.120 lecturas - No hay comentarios

Falta les hace después de los sinsabores que han padecido con el Reglamento de Armas y la que les puede caer con el nuevo de Explosivos. Pero todo de andará y en la medida que se mantengan unidos y las alegaciones afloren como lo están haciendo vía página Web de la Oficina Nacional de la Caza, espero que volveremos a salvar los trastos por mucho que algún soso de Madrid nos la tenga jurada.

Ahora es el momento de disfrutar y para ello nada mejor que recordar algunas recomendaciones. El perro, insustituible compañero, debe tener un papel predominante, no conviene limitárselo. Su manejo, el cuidado debe imperar por encima de todo. Leído el terreno la tranquilidad es vital, no en vano dice el refranero popular «para la codorniz, perro viejo y cazador cojo». Las prisas no conducen mas que a agotar el perro y dejar las codornices atrás.

Unas pocas piezas de trigo bien seleccionadas son suficientes para trabajarlas si hay codorniz por mucho que los alocados de turno hayan pasado por ellas como el caballo de Atila. Insistir a primera hora en las rastrojeras y, cuando calienta un poco, pasar a los perdidos próximos, cara al viento y cortando bien el terreno. En el momento de la puesta, contar hasta tres antes de doblar el dedo índice, cubriendo la pieza. Es suficiente, a no ser que la jornada sea ventosa y haya que correr un poco la mano izquierda.

No es bueno acompañarse de otros cazadores con perro. Unos y otros, por aquello de los celos, se controlan y no trabajan bien. No es normal, pero si se da el caso de mordedura de serpiente lo primero que hay que hacer es tranquilizarse porque en principio, salvo niños y personas enfermas o mayores, las víboras de la península no son letales. Es importante observar en el lugar donde ha mordido la forma de la herida. Si hay dos orificios, se trata de una víbora. Por el contrario se marca los dientes en forma de media luna se trata de una culebra, siempre mucho menos peligrosa. Un torniquete no muy fuerte por encima de la herida, intentando extraer la mayor cantidad de sangre posible, ayuda a quitar veneno en el caso de las víboras. Seguido, al médico más próximo. Si ha sido el perro quien ha sufrido la mordedura conviene mojarle con agua para localizar la herida por donde le fluirán unas gotas de sangre. Un corte con la navaja en la zona afectada le ayudará a recuperarse. De lo contrario, en brazos al coche y al veterinario seguido.

Para terminar, las gafas de seguridad en esta práctica donde los cazadores se agrupan nos pueden evitar muchos problemas. Las hay excepcionales. Suerte.