El Luchadero

Becadas

Llegaron las lluvias y el monte revive. Hacía más falta que el comer, porque sin agua no hay vida en el monte. De hecho, las becadas estaban casi todas en la zona norte peninsular donde la lluvia había hecho acto de presencia, poco, pero incomparablemente más que en el resto de la península.

04 dic. 2017 - 2.535 lecturas - No hay comentarios

Y es que estas aves están estrechamente ligadas a las condiciones atmosféricas porque clima y alimento son para las becadas particularmente dependientes entre sí. Sequía, fuertes nevadas o hielos persistentes le impiden encontrar en el suelo sus principales alimentos, los gusanos. Los riesgos que corren las becadas en sus largos y penosos desplazamientos migratorios son enormes, lo que motiva gran número de bajas entre los sujetos más débiles, viejos y enfermos.

La migración es a nuestro entender una de las sabias leyes de la naturaleza para seleccionar a los sujetos que deben reproducirse, proporcionando una prole robusta y capaz de regresar a los cuarteles de invernada. Se desconoce exactamente el mecanismo que permite a las becadas seguir la ruta adecuada en el transcurso de su migración, puesto que lo efectúan en vuelo nocturno, inclusive en noches nubosas, lo que no les permite orientarse por los accidentes geográficos, posición solar y constelaciones estelares. Ello hace suponer la existencia de un maravilloso resorte de receptividad del pájaro a los impulsos cósmicos, actuando a modo de un radar ultrasensible que regula el perfecto sincronismo del desplazamiento.

No todas las becadas emigran; hay individuos que pasan el invierno en su país natal (Escandinavia, Rusia, Alemania, Finlandia…) y otras, por el contrario, llegan hasta Armenia, Siria, Persia, Arabia, Egipto… La altitud máxima donde se ha encontrado una becada durante su migración ha sido a 2.315 metros. En su hábitat normal llega a alcanzar los 1.600 metros de altitud.

En cuanto a la prohibición de la práctica de la caza en Bizkaia como consecuencia de la nieve caída, quisiera transmitir a quien corresponda que se lea bien la Ley de Caza, porque a día de hoy ningún animal tiene problema alguno para alimentarse dado que la nieve solo ha caído en los montes altos. En consecuencia, no se le merma defensa alguna de conservación. Defensas por cierto intactas, como así lo ha entendido la Diputación de Gipuzkoa al permitir la caza donde no hay nieve.