El Luchadero

No odies lo que no entiendes

Fruto de los insultos, vejaciones y odio por parte del movimiento animalista, los cazadores están poco menos que en pie de guerra. Y no les falta razón porque han intentado solucionarlos incluso hablando con el Fiscal General del Estado después de poner varias querellas que no han redundado en casi nada.

29 jul. 2017 - 3.266 lecturas - No hay comentarios

Se trata de instar a los distintos partidos políticos a que modifiquen el código penal para solucionar este grave problema que está cogiendo mala pinta. Y no va a ser fácil, porque la mano que dirige a esta gente —que no se entera de donde les viene el viento— es claramente de un partido político radical que se mueve con la única pretensión de captar votos entre los urbanitas, lo de los animales les importa un rábano.

Lo triste de todo este sainete es que la Administración Central, con la idea de no verse hostigada, no les escatima ayudas y subvenciones. Una barbaridad como la copa de un pino, porque aparte de los agravios que supone esto al mundo de la caza, ignoran que en el momento que dejen de alimentar a la fiera va a arremeter con inusitada fuerza contra ella.

Los cazadores ya no aguantan más, y con razón, nunca se han metido con colectivo alguno aunque no comulguen con todos. De ahí que la ONC y la RFEC, aburridas de soportar tantas humillaciones, hayan empezado a movilizarse. De momento y pendiente de la gran manifestación que se está preparando para primeros del próximo año en Madrid, han dispuesto una concentración para el domingo a las 13 horas en la Puerta del Sol de Madrid y otra el 30/9 en Córdoba promovida por la Federación Andaluza de Caza.

Y digo yo… ¿qué le costaría a la Administración poner firmes a esa jauría de insensatos sin corazón que valoran más a un animal que a los humanos? Créanme que no logro entenderlo por mucho que me esfuerce. Por el contrario, conozco a los cazadores y, como no podía ser de otra forma, hay hijos de de toda clase de madre, pero no creo que nadie por principio desee la muerte del prójimo.