El Luchadero

A Dios rogando y con el voto dando

Corren tiempos donde una vorágine de acontecimientos y situaciones absorben a diario los medios de comunicación y las redes sociales. Elecciones, terrorismo yihadista, refugiados, Eurocopa y Brexit, inciden en su rutina diaria y forma parte de su ‘decorado’ vital.

25 jun. 2016 - 1.382 lecturas - No hay comentarios

Son temas trascendentes que se mezclan con otros de contenido más banal (fichajes de futbol, fiestas diversas… ). Cazadores y pescadores, como ciudadanos, son sensibles a los temas de calado y lógicamente actúan en consecuencia. En este momento tienen unas elecciones y, como no podía ser de otra forma, deben ejercer el voto como ciudadanos y ¡como cazadores y pescadores! Y es que vienen padeciendo ataques sin parangón en la historia por parte de anticazas disfrazados de malos ecologistas con pretensiones de erradicar la caza y la pesca, con todo lo que ello conlleva.

Cazadores y pescadores son los primeros en defender una gestión racional de la Naturaleza y son los más interesados en cuidarla y defenderla. Nadie les va a dar lecciones de ética y ciudadanía, y menos los que propician situaciones de miseria y hambre en otros lares. No les van a engañar quienes apoyan a regímenes donde la vida humana es despreciada y se soslayan los valores más fundamentales de una sociedad democrática. Hay que tener papo para disfrazarse de defensor de los animales y ser insensibles a las miserias humanas que propician sus colegas.

El domingo pasado se demostró en Dima que unidos tienen una fuerza que puede ser determinante en nuestra sociedad y esa fuerza debe orientarse en las urnas votando a los que les apoyan gobernando y legislando. No son momentos de bajar la guardia, son momentos de estar ojo avizor, pues hay mucho carroñero a los que conviene enfrentarse con todos sus recursos. Este domingo electoral también es día del cazador y pescador y no deben regalar su pieza más preciada, el voto.

Desde primeras horas del pasado domingo, en el incomparable paraje de las campas de Zumeltza, una multitud incalculable de cazadores y pescadores, de familias y sociedades, fueron confeccionando un lienzo irrepetible con los trazos de reivindicación.

Solo desde la fidelidad, solo desde el compañerismo, solo desde la lealtad a un sentimiento puede desvelarse el secreto de esos 24 años de convocatoria y participación.