El Luchadero

¿Progreso o retroceso?

La circunstancia de que el hombre esté destinado inexorablemente a perecer parece simbolizar el merecido castigo que la Madre Tierra aplica a sus ingratos hijos, a los que consagró plenamente, mientras ellos, durante su vida, con pocas excepciones, no han hecho más que destrozarla: deforestación, roturación, industrialización, motorización, contaminación y, en consecuencia, rotura del equilibrio ecológico.

14 feb. 2016 - 1.360 lecturas - No hay comentarios

Los manantiales de montaña se secan, las enfermedades proliferan entre los animales, las garrapatas que los hostigan se multiplican y las orugas de la procesionaria a mediados de diciembre abandonan el capullo cuando normalmente lo hacen a mediados de abril. Y por si fuera poco, algunos inconscientes le dan fuego a los montes aprovechando la sequia de muchos lugares.

Como de costumbre ante tanta desgracia sale el tonto del ciruelo —político para más señas— a la palestra para intentar endosar a los cazadores la responsabilidad de los incendios. ¡Serán zoquetes! ¿Acaso conocemos a alguien que ha acabado por voluntad propia con lo que más desea, los animales motivo de su afición en este caso? ¿Cómo se puede decir semejante barbaridad en un medio público y quedarse tan tranquilo? ¿Todo vale en este país? ¿Dónde está la justicia? ¿En manos de esos pelamingas que nos dan la vara en los medios un día sí y otro también? Políticos de vía estrecha y doble moral carentes de dignidad y respeto.

¿Acaso es una política de progreso prohibir la caza y hacer que el medio se vuelva irracional? No olvidemos que uno de los pilares de una política realista conservacionista es la supresión de los animales que no puede sustentar determinado medio.

Excepto el PNV y VOX, que se han dignado a hablar con los representantes más significados de los cazadores, ningún otro partido político lo ha hecho. Allá ellos, mejor, a nadie debemos nada. Ni una sola palabra les he oído en relación a la defensa del medio ambiente. ¿Acaso no es progreso cuidarlo?

Se me antoja que así como a los cazadores se nos exige un examen para cazar, ¿por qué a los que se dicen políticos, esos que de cada tres palabras una es el tan manido progreso, no les someten a prueba de capacitación alguna? Difícilmente subsistirán en la empresa privada los muchos que no pasarían la prueba.

Dios quiera que con el paso de los años, cuando suene la palabra progreso incardinada a la caza, el sentimiento que se deslice sea sinónimo de gestión positiva, de engarce de las aspiraciones de todos los agentes sociales con intereses en la caza, de cesiones y logros, de comprensión y exigencia, de conservación y riqueza, en definitiva de ecología bien entendida, orientada a la satisfacción racional de los protagonistas principales, las personas.

Sería bueno que este post sirviera de aviso siempre oportuno antes que la paciencia de muchos se torne en humillación y aflore la mala uva.