El Luchadero

Gestos y gestas

Son ya dos semanas que se celebró el día del Cazador y Pescador y todavía fluye en el ambiente cinegético el regusto de la tradición de una fiesta que fue un rotundo éxito.

03 jul. 2011 - 1.694 lecturas - No hay comentarios

No sé si la mano de San Huberto o la fuerza e ilusión de un colectivo por llevar la nave a buen puerto hace que este evento sea cada vez mas multitudinario. Algo tendrá el agua cuando la bendicen.

Es lo que trasciende a los medios pero hay gestos y detalles que por su grandeza humana deberían pasar a ocupar un lugar privilegiado en la prensa. Es el caso de Dámaso, cazador de tinta entera, sujeto a una silla de ruedas, llorando al recibir un diploma pero con el espíritu libre y con una fe que mueve montañas. Porque el arte de la caza significa eliminar barreras, unificar diversidades y, lo que es más importante, blindar amistades.

Quiero quedarme también con la asistencia de gente de toda índole, aficionados, simpatizantes, niños, mayores, hombres y mujeres que con su presencia aportan energía para seguir trabajando. Gracias, una vez más, a todos.

Por el contrario desconcertó la ausencia de la Consejera de Agricultura del Gobierno Vasco —invitada oficialmente—, al parecer más preocupada en colaborar con determinada asociación ecologista con problemas recientes con la justicia. Es lo que tenemos.

Agradecer la labor de la Cruz Roja y la atención espontánea por segundo año consecutivo de un médico a dos personas que perdieron el conocimiento a consecuencia del calor. Me agradaría conocer su nombre.

En cuanto a la media veda, adelantarles que la entrada de codornices durante el mes de mayo ha sido buena, aunque con las galeperrak siempre hay un pero. El de este año son las mieses que vienen adelantadas y eso nunca es bueno. Los pollos en pleno desarrollo en el momento de la recolección y enfardado perecen muchos de ellos. Habrá que esperar.