El Luchadero

Pudimos y podemos

El partido político Podemos ha hecho pública una declaración de intenciones en la cual se prohíbe la práctica de la caza. Así como quien lava, sin cortarse un pelo, qué más da que llegáramos a ser el único país del mundo en el que se prohíba la caza.

28 dic. 2014 - 3.532 lecturas - No hay comentarios

Pero no nos engañemos, porque todo es pura pamema, un guiño a los que no comulgan con esta práctica para engordar su círculo animalista de veganos. Saben bien que la caza es un motor imprescindible para regular la fauna y generar riqueza. Son conscientes también que la caza genera 3.650.000.000 Euros con una influencia directa o indirecta sobre 6.000.000 de personas y eso, amigo, son muchos votos y una montonera de Euros. Así que a otro perro con ese hueso.

Puedo entender que haya personas que no comulguen con esta práctica, pero ¿saben bien qué pasaría si dejásemos de cazar anualmente 21.000.000 de ejemplares menores y 412.000 mayores? Sencillamente que en muy pocos años no habría quien condujese de noche y las cosechas sufrirían una merma importantísima cada año mayor, en un medio que se volvería irracional.

Apunten bien antes de disparar, que no estamos hablando de casta, sino de gente de raza. Además, la caza ejerce un papel social y medioambiental esencial por un colectivo de un nivel económico medio-bajo, por mucho que algunos pretendan hacernos ver que la practican los señoritos. No, eso ya pasó a la historia a partir de la revolución francesa.

Busquen pues por otro lado porque aquí no van a encontrar más que gente que se viste por los pies, gente orgullosa de ser cazadores como lo fueron sus abuelos, sus padres, y lo son sus hijos. Practicantes de la mejor escuela de la vida, donde no existe el frío ni el calor, ni el hambre ni el dolor. No jueguen con fuego que si lo siguen haciendo los cazadores aceptarán el reto con toda la fuerza de la que son capaces y créanme que no es poca. Así que cada mochuelo a su olivo.

Cambiemos de tercio. Siguen sin entrar las zorzales para desgracia de los más humildes. Tampoco están para echar cohetes los becaderos, aunque los que se desplazan al interior se van defendiendo mejor.