El Luchadero

Avanzamos

No retroceder en la actualidad en materia de caza no es poco y, si se de avanzar de manera importante se trata, pues poco menos que un milagro.

30 may. 2011 - 1.757 lecturas - No hay comentarios

Es el caso de la propuesta de modificación de la disposición adicional 9ª de la Ley 17/2005 de seguridad vial sobre la responsabilidad en los accidentes de tráfico ocasionados por animales silvestres, la aprobación de las directrices básicas para la homologación, el desarrollo de métodos de control de predadores, las directrices técnicas para la regulación de la captura de fringílidos, las directrices técnicas para la gestión de especies necrófagas y las directrices técnicas para la Conservación de la Red Natura 2000.

Y todo ello como consecuencia de la reunión que ha mantenido esta semana el Comité de Caza y Pesca con el Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino. Comité compuesto por la RFEC, APROCA ESPAÑA (miembro de la Oficina Nacional de la Caza) y ASAJA. Trabajo que llevaba años realizando la ONC y que demuestra que la unión de fuerzas conlleva logros de este calado. De hecho los daños a personas y bienes producidos en accidentes de tráfico ocasionados por irrupción de animales cinegéticos en las vías de circulación, no seran exigibles a los titulares de los acotados, salvo que el siniestro sea consecuencia directa de una acción de caza colectiva, llevada a cabo el mismo día y sobre una especie de caza mayor.

En definitiva una propuesta que el Ministerio va a plantear en el Congreso de los Diputados con muchas posibilidades de salir adelante. No en vano se estima entre 15 y 20 mil el número de accidentes y la práctica de la caza se presume imprescindible para reducirlos. De lo contrario en muy pocos años se haría peligrosísimo circular de noche por gran parte de la península.

Lo que no se podía justificar en modo alguno es lo que estaba aconteciendo hasta ahora, que la responsabilidad de los daños recayese sobre los que estaban intentando con su esfuerzo y dinero que hubiese menos accidentes, los titulares de los cotos. Algo que solo ocurría en España y que había supuesto que muchos cazadores habían abandonado los acotados por el peligro que suponía ante la justicia ser titular de los mismos.

Avanzamos, lo suyo a costado.