El Luchadero

Torcaces

Continúan las tiradas de torcaces en el centro y sur peninsular y, como no podía ser de otra forma, los resultados están siendo más bien buenos. Sin embargo, algunos cazadores se sienten engañados por alguna orgánica, pocas, ya que las capturas fueron meramente testimoniales. Otros, por el contrario, rebosan de alegría fruto de una jornada plena de torcaces.

31 ago. 2014 - 1.781 lecturas - No hay comentarios

Y es que la torcaz en algunas zonas está siendo poco menos que una plaga. Así es la caza y como tal hay que entenderla. Bien distinto es que se pague por lo que no hay y aflore en consecuencia la mala uva entre los aficionados.

Así las cosas, se me antoja que lo más justo sería que o bien se devuelva parte del dinero a los afectados, compensarles con otras jornadas de caza, o bien que se pague solamente por animal abatido. Normalmente las orgánicas son profesionales que buscan por encima de todo cumplir con el cliente, pero en la viña del señor siempre hay algún listo–tonto de turno que quiere vivir del cuento y del engaño. Pan para hoy y hambre para mañana.

Preocupa también, cómo no, que llegado el caso de muchas capturas, algunas orgánicas no dispongan de medios para que las palomas, con el calor, no se estropeen. Si bien como alternativa existe el socorrido sistema casero de meterles por el culo un palito que tenga un pequeño saliente en la punta a modo de anzuelo para sacarles las tripas. Si además las ponemos a la sombra boca abajo, miel sobre hojuelas. Que se va a perder tiempo y posiblemente alguna captura, seguro. Pero un cazador que se preste, por respeto al animal, nunca debe dejar que se estropee. Es más, si me apuran, debe cocinarlo y comérselo bien en familia o con los amigos, que seguro se lo agradecerán.

Conviene también informarse, a la hora de acordar una tirada, del número de días de caza que se han efectuado en el terreno en cuestión. No es lo mismo, ni mucho menos, un terreno virgen que otro que esté explotado en exceso. Las palomas, como cualquier animal salvaje, recelan de la presencia del hombre por mucha hambre que tengan y, si hay tiros de por medio, ni les cuento. Por fortuna las torcaces continúan en clara progresión.