El Luchadero

Época de crianza

Como es normal, han aparecido las lluvias y, si siguen siendo suaves como está indicado por razón de la época, nos serán muy útiles, pues aunque en ciertos aspectos parezcan antagónicos los intereses de la agricultura y los de la caza, la mayor parte de las veces marchan estrechamente unidos.

27 abr. 2014 - 2.310 lecturas - No hay comentarios

Por ello, bien dice el refrán que el agua de abril, hasta el veinte, para todo en conveniente. Descansa la escopeta y los animales siguen su ciclo biológico. Los conejos se hallan en pleno periodo de cría, pagando los jóvenes un crecido tributo a los zorros. En las zonas templadas las perdices están en periodo de incubación de sus huevos, mientras todavía están en celo las que viven en parajes excesivamente fríos. En general los machos de esta especie cantan mucho durante este mes.

Ha llegado el cuco y no se entretendrá en construir su nido, aprovechándose del que otros pájaros hicieron para depositar sus huevos, confiándoles los suyos para que se los incuben. Llega a poner 18 huevos, uno cada día y repartidos en diferentes nidos, teniendo buen cuidado de hacer desaparecer uno de los que contuviera, a fin de que al llegar la hembra no note el aumento de su prole futura. Cuando salen los pollitos, el cuclillo, que generalmente es de mayor tamaño y que hereda desde su más tierna edad las provechosas cualidades de sus padres, procura desembarazarse de sus hermanos de ocasión para aprovechar para sí íntegramente la ración que le aportan, con el mayor cariño, sus padres adoptivos. Como se ve, el cuco… es muy cuco.

Sigue en abril la entrada de codornices, tórtolas y comienza la de los sisones, en quienes inmediatamente se inicia el periodo de celo, como asimismo en las avutardas. Paren las zorras, lobas y las jabalinas. Comienzan su puesta las torcazas y preparan los nidos los patos.

A diferencia de otros animales la caza del corzo a rececho está en pleno apogeo y las capturas están siendo espectaculares, tanto en calidad como en cantidad. Malo será que un cazador no tenga la oportunidad de ver dos o tres animales en una jornada. Bien distinto es que sean tirables y les pueda entrar a tiro. Así las cosas esta modalidad de caza suscita cada vez más practicantes al haber colonizado este pequeño ungulado prácticamente toda la península. ¿Quién lo iba a decir hace solamente 20 años? Una joya biológica de la Naturaleza que debemos preservar gestionándola adecuadamente.