El Luchadero

Sí al perdigón de plomo

Mucho se ha debatido y dinero se ha gastado en relación a una supuesta sustitución del perdigón de plomo por otro material que dicen ser menos tóxico pero más caro y peligroso por los rebotes que genera durante la práctica de la caza.

06 abr. 2014 - 2.134 lecturas - No hay comentarios

Cierto es que todo lo que suena a ecológico tiene un cierto barniz de aceptabilidad, pero por lo que yo sé salvo en biotopos muy concretos de humedales donde las tiradas de anátidas son importantes no me consta que se hayan dado casos de plumbismo en otras especies aladas.

Así las cosas, la AFEMS, la Asociación Europea de Fabricantes de Cartuchos, realizó recientemente una consulta a la Agencia Europea de Sustancias y Mezclas Químicas (ECHA, según sus siglas en inglés), para que le confirmase si tenía previsto establecer algún tipo de restricción al uso del plomo en la cartuchería. La ECHA, que es el máximo organismo europeo encargado de establecer limitaciones a determinados productos como el plomo, ha contestado a través de su informe del 4 de febrero de este mismo año, que la cartuchería queda excluida de la Proposición de Restricciones al Plomo. Esta posición queda refrendada además en el Documento de Apoyo emitido por el organismo, que señala explícitamente en su página 24 que la munición no será restringida.

Este informe despeja cualquier duda que pudiera haberse despertado sobre la posición de la Unión Europea con respecto al uso del plomo en la cartuchería, alejando el fantasma de la prohibición. Más, muchísimo más preocupa a los cazadores la influencia en la fauna de pesticidas, herbicidas y semillas de cereal tratados con productos tóxicos. Según publica Mary Deinlein, a nivel mundial se consumen 2.300.000.000 kg de productos fitosanitarios, y solo en Estados Unidos, de una población aproximada de 672 millones de aves, mueren anualmente 68 millones a consecuencia de los pesticidas. En el mercado nacional tenemos 2.200 productos fitosanitarios, de los cuales un número muy reducido son ecológicos y muchos del resto presentan altos índices de toxicidad para las aves. Productos que provocan la muerte de millones de ellas. Pues eso, que mata más la receta que la escopeta.