El Luchadero

Se retrasan las torcaces

No entran las palomas con la intensidad que era previsible y los cazadores, a pesar de ello, aguantan en los puestos con los ojos clavados en el horizonte pretendiendo ver pequeñas nubes de puntitos negros que rápidamente se conviertan a su paso por cresterías y collados en bandos de torcaces. Así es la pasa.

27 oct. 2013 - 2.522 lecturas - No hay comentarios

Muchos días de espera para acertar con ese día soñado que les haga olvidar sinsabores y sacrificios. Poco les importa, lo dan por bien empleados aunque vengan de bolo casi todos los días. No es poco poder vivir el magnífico espectáculo que les deparará uno de los pocos días de gran pasa. Ciertamente un lujo para cualquier amante de la Naturaleza —como es el caso de Juan Luis Bikuña— ver cumbrear los puestos durante todo el día, cientos, miles, en cada bando.

Bien distinto es que entren a tiro. Y si lo hacen, saber afinar lo suficiente —siempre difícil— para colgar tres o cuatro durante la jornada. No en vano entran a una velocidad de 80 kilómetros a la hora y saber correr bien la mano izquierda es fundamental.

Pero como digo, han pasado pocas, no más de un 5%-7% de ese gran contingente palomero que se estima entre cuatro y cinco millones de ejemplares. Sin embargo lo harán como siempre, llueva o haga frío, de noche o de día, altas o bajas, y posiblemente en fechas próximas a la luna nueva del 3/11. Previamente habrá un goteo alterno si el tiempo acompaña. Así pues, ojo con la luna, ya cumplió el pasado 18-19 (luna llena).

De todas formas el hombre, con su inmenso poder, ha hecho que el ciclo migrador, que se remonta a la noche de los tiempos, se haya trastocado en cuanto a las fechas se refiere. Y es que los cazadores franceses, en su afán de tener más jornadas de caza, no cosechan gran parte del maíz en Las Landas. De hecho, algunos bandos que cumbrean el Pirineo retornan en busca del panizo. ¿Es justo esto?, se preguntará más de un sufrido palomero. No lo sé, quizá nosotros haríamos lo mismo. De hecho en agosto algunos hacen algo parecido en el centro peninsular.

Así que apliquémonos el dicho cinegético «si presto sale el hurón, en la boca chitón». Callar y aguantar, «que de casta le viene al galgo por ser rabilargo». Si me pidieran definir al hombre a través de su conducta, les diría que su personalidad se manifiesta entre elementos fundamentales: ser, poseer y dominar. O lo que es lo mismo: dinero, tierra y poder. Es lo que hay, amigo Juan Luis.