El Luchadero

Accidentes, lo justo

Están contentos los cazadores, no es para menos. Una de sus reivindicaciones históricas ha sido atendida por la Administración del Estado. Ni más ni menos que inhibirles de la responsabilidad derivada de los accidentes de circulación con animales silvestres. Ahí es nada. No en vano éramos el único país europeo que responsabilizaba a los titulares de los acotados.

13 oct. 2013 - 2.557 lecturas - No hay comentarios

La Oficina Nacional de la Caza y Adecap han mantenido durante años múltiples reuniones con el Ministerio de Agricultura tratando de solucionar este injusto problema que tenía a los cazadores sumidos en una total indefensión jurídica. Pues bien, el Consejo de Ministros aprobó el pasado viernes la modificación de la actual Ley sobre Tráfico, Circulación de Vehículos a Motor y Seguridad Vial, concretamente la Disposición Adicional Novena de dicha normativa. Consensuada previamente con la Oficina Nacional de la Caza, como la mayor entidad representativa del panorama cinegético español.

Una vez pase su último trámite en el Congreso de los Diputados (tres meses más o menos) la nueva normativa quedará redactada de la siguiente manera:

En accidentes de tráfico ocasionados por atropello de especies cinegéticas en las vías públicas será responsable de los daños a personas o bienes el conductor del vehículo, sin que pueda reclamarse por el valor de los animales que irrumpan en aquellas. No obstante, será responsable de los daños a personas o bienes el titular del aprovechamiento cinegético o, en su defecto, el propietario del terreno, cuando el accidente de tráfico sea consecuencia directa de una acción de caza colectiva de una especie de caza mayor llevada a cabo el mismo día o que haya concluido veinticuatro horas antes de aquel. También podrá ser responsable el titular de la vía pública en la que se produzca el accidente como consecuencia de no haber reparado la valla de cerramiento en plazo, en su caso, o por no disponer de la señalización específica de animales sueltos en tramos con alta accidentalidad por colisión de vehículos con los mismos”.


Han sido, como digo, largas reuniones de trabajo, de excelente receptividad del ejecutivo y disposición para dar solución a los grandes problemas del sector cinegético. Ahora toca agilizar la nueva Ley de Montes donde los daños a la agricultura y la armonización de las órdenes de veda —prórroga de la torcaz hasta finales de febrero, entre otras cosas— son dos de las asignaturas pendientes. Sin olvidarnos de habilitar líneas de apoyo al sector cinegético en el marco de la nueva Política Agraria Comunitaria (PAC). Es decir, establecer ayudas a los agricultores al exigirles unas buenas prácticas agrícolas compatibles con un modelo de gestión sostenible para la urgente recuperación de la perdiz roja.

Pues eso, que algo se mueve a favor de lo racional y los cazadores. Habrá que seguir al pie del cañón, de momento sin pólvora negra.