El Luchadero

Despega la ilusión

El próximo jueves día 15, festividad de la Virgen, se desvedará la codorniz en gran número de comunidades. Una media veda esta como las de antaño, muchas piezas de cereal sin cosechar —quizá hasta demasiadas— y paja abundante en los rastrojos.

11 ago. 2013 - 3.012 lecturas - No hay comentarios

Factores que en principio van a garantizar la presencia de codornices hasta mediados de septiembre, en un escenario ideal para que los aficionados disfruten de una buena temporada. Al menos eso es lo que apuntan todos los avistamientos en zonas codorniceras. ¿Que en algunos territorios a más de uno le costará colgar media docena el día de la apertura? Tan cierto como que otros muchos en el mismo lugar harán el cupo de 30 piezas.

Y es que en el rastrojo del Señor hay cazadores y escopeteros que se preocupan bien poco de preparar a sus perros. Curiosamente, animal que se pretende sea el protagonista de la temporada. Esté o no preparado lo va a dar todo a cambio de una simple caricia. Revisará hasta la extenuación acequias, rastrojos y perdidos, mostrará y entregará la pieza a la mano como el más fiel y desinteresado servidor. Le costará el primer día centrarse pero no escatimará voluntad para hacerlo. Y para hacérselo más llevadero, nada mejor que darle agua y no exigirle grandes esfuerzos cuando el sol apriete. Y es que un perro tranquilamente puede estar sin comer durante un par de días, pero sin beber ni uno solo. Así que es más prudente cargarse con un recipiente de agua que de esos cartuchos que siempre sobran y se llevan por si acaso.

Llegado el caso de agotamiento por un golpe de calor es vital ponerle a la sombra, darle de beber agua, y si hay próximo un río introducirlo en el mismo un rato largo para que le baje la temperatura. El morro debemos también mantenerle siempre húmedo y si el lugar no se presta a estos menesteres por falta de agua, rápidamente al coche donde el aire acondicionado le hará bajar la temperatura corporal. Todas estas recomendaciones, que a buen seguro muchos cazadores las saben, no pretenden otra cosa que evitar sufrimientos a nuestro más fiel compañero y evitar también que lo que debe ser un día de esparcimiento no se convierta en una jornada de disgustos y calamidades.

Por cierto, y para terminar, por mucho que uno entienda, no correr peligro ante una posible perdigonada, es prudente cazar solo, evitaremos los tiros cruzados tan corrientes en esta modalidad, escuela de aprendices. Nunca está de más ponerse unas gafas protectoras. Y para evitar disgustos y posibles denuncias, intenta que los perros no entren en alguna de las muchas piezas que van a estar sin cosechar. Él no sabe que está prohibido pero sí que en ellas se protegen muchas codornices. Y en cuanto a la tan manida burocracia cinegética —sabida y no recordada— en el chaleco no debe faltar, a saber: licencia de armas, guía de la escopeta, licencia de caza de la comunidad correspondiente, seguro de caza, tarjeta del acotado, documento nacional de identidad y cartilla del perro. Ahí es nada. Suerte, compañero, y no olvides que lo más importante es volver a casa sin incidente alguno.