El Luchadero

Compañero te doy

Ante la inminente desveda de la codorniz, la mayoría de aficionados preparan a sus perros, conscientes de que intentar cazar codornices sin el mejor e imprescindible compañero es algo así como pretender tomar sopa con la mano.

04 ago. 2013 - 3.566 lecturas - No hay comentarios

Una jornada a codornices un día de calor es para un perro poco menos que un día de alta montaña en el tour. De ahí que su entrenamiento previo sea vital, así como saber dosificar su esfuerzo aportándole agua cada cierto tiempo. A no ser que en el momento que caliente el sol quiera uno volver al coche con el perro en los talones.

El perro sufre mucho más —sobre todo los que tienen más pelo— con calor que con frío, ya que al carecer de glándulas sudoríparas solamente suda por la lengua. Esto le supone abrir la boca —de la que cuelga la lengua irremediablemente— en un intento extremo de respirar por ella y no por la nariz, disminuyendo sensiblemente sus cualidades olfativas.

¿Que no es complejo abatirlas a perro puesto y sin viento? Cierto, pero ojo en septiembre, cuando están gordas y ese leve viento del cierzo que mata a una vieja y no apaga un candil hace que las codornices arranquen como las perdices.

En cuanto a transportarlos, bien en el carro o en el interior del coche —nunca en los maleteros cerrados—, hay que prestar especial cuidado en el momento que se pare el vehículo. Diez minutos al sol es suficiente para que perezcan asfixiados, incluso menos si son varios los animales que van en el mismo.

Especial atención también con el cuidado de las escopetas. Está prohibido dejarlas en el coche, aunque estén enfundadas y tapadas, en el momento que se aparca para tomar un café, por mucho que el vehículo esté a la vista del propietario. Son muchas las denuncias que la Guardia Civil interpone al respecto alegando abandono de armas.

En cuanto a las codornices abatidas, para que no se estropeen con el calor conviene eviscerarlas metiéndoles por el culo un palito que tenga en la punta un saliente a modo de gancho. Nos lo agradecerá la sufridora de turno que se ha quedado en casa ganando positivos. Por cierto, puntos muy difíciles de condonar.